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miércoles, 21 de enero de 2015

LA CASA PAVLOV DE STALINGRADO

La verdad de la Casa Pavlov


Si el tema es exitoso ,pienso adaptarlo como post

La Casa de Pávlov es el nombre de un edificio de apartamentos defendido durante la Batalla de Stalingrado en 1942–1943. Recibió su nombre del Sargento Yákov Pávlov, que mandaba el pelotón que tomó el edificio y lo defendió durante la batalla
.

  

"Durante las grandes batallas por el sector industrial septentrional de la ciudad, la lucha casa por casa, con ataques y contraataques locales, había continuado en los distritos del centro. Uno de los episodios más famosos de la batalla de Stalingrado fue la defensa de la «casa de Pavlov», que duró cincuenta y ocho días (foto izq. Casa de Pavlov después de la batalla de Stalingrado).
A fines de septiembre, una patrulla del 42º regimiento de guardias se había apoderado de un edificio de cuatro plantas que daba a una plaza, situado a unos 275 m de los altos de la orilla del río. Su comandante, el teniente Yakov asumió el mando.Descubrieron que varios civiles habían permanecido en el sótano durante todo el combate. Uno de ellos, Mariya Ulianova, tuvo un papel activo en la defensa. Los hombres de Pavlov destruyeron los muros del sótano para mejorar sus comunicaciones, y abrieron boquetes en las paredes, para tener mejores aspilleras para las ametralladoras y los fusiles antitanques de largos cañones. Cada vez que los blindados se acercaban, los hombres de Pavlov se dispersaban, fuera por el sótano o por el piso superior, desde donde podían dispararles de cerca. La tripulación del blindado no podía elevar sus principales armas lo bastante para responder. Chuikov después gustaba hacer ver que los hombres de Pavlov mataron a más soldados enemigos que los alemanes pedieron en la toma de Paris. (Jakov Pavlov, convertido en Héroe de la Unión Soviética, más tarde se convirtió en el archimandrita del monasterio de Sergievo –antes Zagorsk- donde atrajo un gran número de fieles que nada tenían que hacer con su fama de Stalingrado. Está ahora muy delicado)." 






Will Fowler, en su libro Schlacht um Stalingrad, también hace referencia a la casa Pavlov, pero comparando el texto en alemán, con el libro de Beevor, parece que directamente utilizó el de Beevor para incluirla en el suyo, aunque curiosamente en su bibliografía, no aparece el libro de Beevor por ningún lado.


Para repasar la historia de la casa Pavlov, habría que hacerlo de forma cronológica, es decir, en el momento en que fue tomada por el sargento Pavlov. Georgi Potanski, uno de los supervivientes de la guarnición, así lo narra:


"Chuikov ordenó tomar la casa porque nos daba una gran ventaja. Toda la zona colindante podía estar bajo vigilancia, y se podía disparar desde todos los rincones de la casa. Rodimtsev decidió que se debía intentar su captura de forma sigilosa, ya que su guarnición era relativamente pequeña, y los alemanes estaban distraídos por los ataques contra la Casa de los trabajadores del ferrocarril. Un pequeño grupo de seis hombres, lideradores por el sargento Pavlov, se arrastró hasta la casa. Tuvieron suerte, ya que no había nadie de guardia en la entrada. Pavlov dejó dos soldados allí y se movió sigilosamente hasta el sótano. Allí encontró a un buen número de civiles rusos que se habían refugiado. Habló con ellos, averiguó en que habitaciones se encontraban los alemanes y abrió la puerta de una patada. Estaban todos allí dentro, bebiendo y jugando a cartas. Con dos granadas acabó con ellos."


Pavlov pensó que los alemanes intentarían tomar de nuevo la casa, y pidió refuerzos. Los alemanes volvieron al poco tiempo para recuperar la casa pero fueron rechazados.
En verdad, Pavlov tuvo una suerte enorme, ya que anteriormente, los intentos por capturar la Casa de los trabajadores del ferrocarril y el Banco estatal habían fracasado. La guarnición de los alemanes era sólo de doce hombres, muy pequeña en comparación con otras fortificaciones. 100 metros más allá, un montón de cadáveres de soldados soviéticos cubrían las inmediaciones de la Casa de los trabajadores del ferrocarril, al fracasar en su intento de tomarla. Poco después, el 30 de septiembre, se lanzó un ataque contra la Casa en forma de L, y también fracasó. Así que el éxito a la hora de tomar la casa Pavlov se debió únicamente a la sorpresa y a la suerte.


Sería necesario, para continuar, hacer referencia a la figura de Jacob Pavlov. Condecorado como héroe de la Unión Soviética, la historia siempre lo ha asociado a la casa, como el líder de la pequeña guarnición. Según el teniente Anatoly Mereshko, que tomó parte en aquellos terribles combates, Pavlov estuvo al mando de la guarnición sólo unos días y nuca fue el comandante de la casa. Como la posición era de una importancia extrema, se buscó a alguien con mayor experiencia militar, y que ya hubiera estado al mando de alguna compañía o batallón, pues Pavlov era el oficial más joven de la guarnición. El nuevo comandante de la casa pasó a ser el capitán Naumov, que fue el auténtico héroe de la defensa de la casa.


Otro de los mitos que se atribuyen a su defensa, son los famosos 55 días que resistió al envite de las tropas alemanas. Lo curioso del caso es que Pavlov fue herido la noche del 24 de noviembre en el asalto a unas de las fortificaciones adyacentes alemanas, concretamente la Lechería, tras la plaza del 9 de enero y fue evacuado de Stalingrado. Potanski, así lo confirma: "Estaba cerca de él cuando sucedió, y ya no tomó parte en la batalla. Pero la defensa de la casa continuó." 


La verdad de la Casa Pavlov

El verdadero héroe durante la defensa de la casa, el capitán Naumov, murió la noche del 24 de noviembre, la misma en la que Pavlov resultó herido, y el mando de la casa fue asumido por Antón Dragan, que anteriormente había tomado parte en los combates en la Estación de ferrocarriles y en la Fábrica de clavos. Dragan estuvo al mando de la casa hasta el 10 de enero, justo al inicio de la Operación Anillo. Ese día, los 70 hombres que defendían la casa fueron transferidos con otras unidades de la 13.ª División de la Guardia a la factoría Octubre Rojo. Sólo un puñado de soldados permanecieron en la Casa Pavlov. Cuando Dragan volvió el 30 de enero, se encontró con que los alemanes habían vuelto a ocupar la casa: "Se encontraban en el interior y en el sótano, y tuvimos que limpiar de nuevo la casa de fascistas."


La historia oficial cuenta que sólo 24 hombres defendieron la casa, pero esa es otra de las invenciones de la propaganda soviética, pues como dice Potanski, "Nunca fuimos menos de 70 defensores, y a veces llegamos al centenar."


De la misma manera, afirma: "Nuestra defensa de la casa fue heroica, pero no como se ha descrito. Se quería crear a toda costa la imagen de un pequeño grupo de soldados resistiendo contra el enemigo, y para ello era mejor que se creyese que el grupo estaba compuesto únicamente por soldados de infantería. Pero había ayudantes de artillería en la casa, y nuestro papel fue muy importante. Personalmente recibí una medalla de Chuivok por mi labor en la defensa de la casa." 


Potanski afirma que se escogió a estos 24 soldados, porque provenían de diferentes regiones de la Unión Soviética y quería ofrecerse una imagen, de un pequeño grupo luchando en armonía, codo a codo:


"En realidad, la mayoría de la guarnición era de origen ruso, pero la relación con los de las otras repúblicas distaba de ser fácil. El comandante de nuestra unidad de artillería era un armenio, Nikolai Sarkisan. La plaza que se encontraba delante nuestro, estaba llena de cadáveres y una noche, Sarkisan me ordenó recoger algunos cuerpos. Esa era una típica orden estúpida. Los alemanes lanzaban bengalas constantemente y fui rápidamente descubierto. Una ametralladora abrió fuego y me escondí detrás de una pila de cadáveres. Podían oír como las balas rasgaban el muro de protección, y entonces cesó. El enemigo pensó que había muerto. Así que me arrastré hasta las trincheras que defendían la casa. Sarkisan había olvidado darme una contraseña. Tuve suerte. Si el centinela hubiera sido un uzbeco o un tártaro me hubiera disparado (casi no entendían el ruso y hubiera sido imposible comunicarme con él). Por suerte era ruso."


Tampoco es cierto que la casa fuera conocida durante la batalla, como la casa Pavlov, sino como "la Casa de la calle Penzenskaya".


Históricamente es injusto que la casa recibiera el nombre de Pavlov, que pasó a la gloria, mientras que Naumov, el verdadero héroe, cayó en el olvido. Potanski comenta al respecto:
"Naumov luchaba codo a codo con el resto de sus soldados, repeliendo los ataques de los alemanes. Fue un héroe increíble." 


El 24 de noviembre, Naumov, ordenó atacar la Lechería a través de la plaza que separaba los dos edificios. El grupo de asalto era poco numeroso,, por lo que la mayoría de la guarnición de la casa Pavlov fue aplastada en el asalto. Fue una lucha terrible como comenta otro testigo de la época, el soldado Ivan Schylaev:


"En esta terrible batalla, Pavlov fue evacuado en una camilla, Ilya Voronov, otro famoso defensor de la casa fue alcanzado por una explosión, aunque sobrevivió de milagro a pesar de recibir 20 fragmentos de metralla. Naumov intentó replegar a sus hombres, pero murió delante de todos ellos."


Más tarde, los supervivientes se encontraron en la casa Pavlov, y no sin enormes dificultades, consiguieron recuperar el cuerpo de su comandante, arrastrándolo mediante cuerdas hasta la casa, y lo enterraron allí, en el sótano. Poco después, el capitán Dragan asumió el mando de la posición.


Uno de los hechos más curiosos de la casa Pavlov fue el descubrimiento de un gramófono, en una de las incursiones. Sólo había una grabación y en medio de la batalla, el aria napolitana del disco sonaba extraña. Potanski: "Entonces se nos ocurrió que sería una gran canción para ponerles a los alemanes. Teníamos momentos de insomnio, así que después de algún ataque alemán, siempre la poníamos a todo volumen. Era un ritual."


La casa Pavlov, recibió el nombre en código de "el faro", puesto que como dice Mereshko "era de una gran ventaja, porque nos ofrecía la posibilidad de disparar hasta a un kilómetro de distancia. Desde el cuarto piso, podíamos ver más allá de la Plaza del 9 de enero. A la izquierda y derecha teníamos alemanes. Detrás nuestro el molino ocupado por nuestros hombres."
Pero la casa Pavlov no era la única fortificación ocupada por los soviéticos. Justo detrás se encontraba el Molino, un edificio de ladrillo que Rodimtsev capturó el 14 de septiembre. Se encontraba a 100 metros de la casa Pavlov y a la misma distancia del Volga, . En el Molino se hallaba el Cuartel General del batallón.


Potanski afirma que "los alemanes eran reacios a usar bombardeos pesados, debido a la proximidad de la Casa de los trabajadores del ferrocarril. Tan pronto como los alemanes lanzaban un ataque con su infantería, salíamos del sótano y corríamos a disparar, y avisábamos a nuestras unidades de artillería que se encontraban en la otra orilla del Volga que inmediatamente bombardeaban las fuerzas enemigas. Desde el tejado veía donde caían nuestros proyectiles y podía corregir nuestro fuego. Nuestra minas y artillería prevenían a los alemanes de intentar lanzar ataques de tanques en masa y éramos capaces de infligir muchas bajas a su infantería."


Las autoridades soviéticas, decidieron omitir de la historia oficial a los ayudantes de artillería y la lista oficial de defensores de la casa, aunque sin ellos, hubiera sido imposible este capítulo de la defensa de Stalingrado.


La casa Pavlov no era sólo un grupo aislado de combatientes, sino un sistema de defensa integrado, protegido con minas, alambradas y artillería. La decisión de Chuikov de trasladar su artillería al otro lado del Volga fue acertada, puesto que a veces, en un día debían repeler hasta diez ataques alemanes.


Recapitulando toda la historia, queda claro que Michael K. Jones ofrece testimonios y fuentes de primera mano, que hacen que la historia de la casa Pavlov, tal como la cuenta él, sea más creíble y cercana a la realidad. De la lectura de su libro, he conseguido comprobar que las baterías de artillería de la otra orilla trabajan en conjunto con los hombres apostados en la casa, y que sin esa ayuda, hubiera sido imposible defender la casa, y que los alemanes no usaron los bombardeos pesados, por miedo a causar bajas por fuego amigo en la Casa de los trabajadores del ferrocarril.


Fuente
http://www.zweiterweltkrieg.org/phpBB2/viewtopic.php?f=23&t=801&start=30#p72958



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