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martes 20 de marzo de 2012

GAGOMILITARIA NOTICIAS.- UNA NOCHE CON NUESTROS LEGIONARIOS EN AFGANISTÁN


Legionarios en el avispero de Afganistán

era en la vida de los militares que están a punto de dejar el puesto de combate más avanzado de España en Afganistán

Día 20/03/2012
Legionarios en el avispero de Afganistán

Equipo médico español atiende a Nafar Gol, de 7 años, que sufre bronquitis y que por primera vez recibe atención sanitaria.

Mikel 

Cae la noche en Kharie Qalan, la pequeña aldea del valle de Darrah i Bum donde se encuentra el puesto de combate (COP, por sus siglas en inglés) español «Hernán Cortés», el más avanzado en la provincia afgana de Badghis. Suenan algunos disparos lejanos, pero los legionarios no se alteran. «Pueden ser los soldados afganos, no tienen equipos de visión nocturna y por la noche tiran a todo lo que se mueve», bromean algunos soldados que hacen cola para recoger su cena en el contenedor que hace las veces de cocina. Allí les espera la dama legionaria Claudia Cerritos —hay cinco mujeres en la COP— con un plato de sopa y un filete de emperador. Es su primera misión en Afganistán: «Aquí llegué dos meses después que mi marido, Cristian, que es boliviano y se encuentra en Muqur entrenando al Ejército afgano. No nos vemos desde hace quince días, pero hablamos a diario». Su compañera en la cocina, Alejandra Chiriboga, vive una situación similar, aunque en su caso el azar ha querido que su pareja, Geovani Zamora, esté en la misma base: 

«Pero conduce ambulancias, así que en cualquier momento puede rotar hacia otra posición. Verle a mi lado me da tranquilidad porque sé que se encuentra bien». El trabajo está por encima del amor y, aunque «se echa de menos la intimidad de la vida en pareja, sabemos distinguir entre la vida privada y el trabajo. Aquí solo somos compañeros, nada más». Las relaciones sentimentales entre militares, la mujer en el Ejército o la integración de los extranjeros «son temas superados, y aunque lógicamente a cada uno le tira su tierra, aquí estamos para servir a España», asegura Claudia.

Bajo un techo de lona

Mientras algunos cenan en la tienda de campaña, otros aprovechan para acercarse a la tienda habilitada como locutorio. La vida en un puesto de combate se realiza siempre bajo techos de lona. «Estoy casado con una teniente de la Legión y somos padres de una niña de un año a la que aún no he visto caminar, pero al menos he podido escuchar sus primeras palabras gracias al Skype. Internet tiene un efecto muy positivo en nuestro estado psicológico. Antes la relación con la familia se limitaba a la correspondencia y a diez minutos de teléfono cada tres días, ahora tenemos contacto diario y visual», confiesa el sargento Sergio Sebastián, conocido como «Grajo». Forma parte del equipo de «mentorización» del Ejército afgano, uno de los trabajos clave en la nueva estrategia de la OTAN que intensifica esta preparación para acelerar la transferencia de la seguridad lo antes posible. Especialmente tras la petición del presidente Hamid Karzai al secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, de «retirar las fuerzas de las zonas rurales lo antes posible» como consecuencia de la matanza de Kandahar perpetrada por un militar estadounidense. 

España se ha adelantado a estas palabras del presidente afgano, y la semana pasada ya retiró la placa del puesto de combate avanzado «Hernán Cortés». «Hemos cumplido la misión y es el momento de dejar paso a las fuerzas afganas», afirman los mandos cuando se les interroga por el que es el primer paso del repliegue final fijado para 2014.

El cabo primero Alfonso Casero cumple su segunda misión en suelo afgano, la séptima misión internacional desde que decidió dejar el seminario y enrolarse en la Legión hace dieciséis años. La llegada de un convoy logístico desde Qala i Nao le ha obligado a habilitar la construcción de adobe que se utiliza para las reuniones con los notables del valle como dormitorio para sus compañeros. «La situación es peligrosa porque el enemigo puede ser cualquiera, no te puedes fiar de los afganos porque todos tienen una doble intención. Durante el día estamos nosotros, pero por la noche saben que los insurgentes vuelven y están siempre entre dos aguas»: tal es la fotografía de la situación que nos hace Casero, para quien el futuro del valle tras el repliegue español, como el del resto del país, «es una incógnita». Siete misiones desgastan, y ahora piensa que esta será la última: «Mi mujer ve que esta vida es demasiado absorbente y por asuntos familiares debo estar a su lado. La familia es lo que más se echa de menos en un trabajo en el que he sufrido artefactos explosivos improvisados, me ha tocado disparar en hostigamientos, pero gracias a Dios nunca he perdido un compañero».

Noche cerrada y gélida. Los encargados de la vigilancia nocturna cogen sus pertrechos y se preparan para el relevo. Cada unidad busca refugio en su tienda porque aquí se toca diana a las cinco de la mañana. «Grajo» retira de la litera su Barrett, el fusil de francotirador con el que sale cada día a patrullar. «Aunque soy un tirador selecto y estoy entrenado para acertar en blancos a 1.800 metros, no me gusta pegar tiros a seres humanos, creo que es algo que a nadie le gusta», confiesa mientras sus compañeros se acomodan en los sacos. Algunos han fabricado soportes caseros para colgar los ordenadores portátiles y poder ver alguna película. Otros se cubren de cabeza a los pies y caen rendidos. En pocas horas volverán al trabajo, cuyo fruto principal ha sido una burbuja de seguridad de seis kilómetros en todo el valle y cuya responsabilidad será en breve cosa de las fuerzas afganas.


GAGOMILITARIA NOTICIAS.-DOCE POLICÍAS ASESINADOS Y NUEVE HERIDOS EN TELOLOAPAN. LA GUERRA AL NARCOTRAFICO EN MEXICO, UN CONFLICTO SIN CUARTEL


  Investigaban las decapitaciones de Teloloapan

Asesinados 12 policías en una emboscada en el sur de México


La fuente indicó que el domingo un grupo de policías estatales y del municipio de Teloloapan fueron sorprendidos a tiros por un grupo de personas armadas en una carretera del municipio de General Canuto Neri.

La fuente de Procuraduría del estado indicó que a consecuencia de la emboscada murieron 12 agentes, aunque las autoridades estatales no han emitido un comunicado sobre los hechos. Asimismo, las fuentes dijeron que en los hechos resultaron heridos otros 14 policías de ambas corporaciones.
El municipio de General Canuto Neri es vecino del de Teloloapan, en la zona Tierra Caliente, donde el fin de semana aparecieron 10 cabezas humanas con un mensaje de amenazas.

Las fuentes mencionan que los policías participaban en un operativo para hallar a los responsables del hecho y para localizar los cuerpos, los cuales aún no han sido encontrados.

En esta zona de Guerrero, conocida como Tierra Caliente, operan los grupos de 'La Familia Michoacana' que disputa el control de la zona a 'Los Caballeros Templarios', dos grupos que pertenecen al estado de Michoacán.

En este estado, donde se encuentran los balnearios de Acapulco y Zihuatanejo, se desarrolla el Operativo "Guerrero Seguro", en el que participan al menos 4.000 policías federales, militares y estatales, los cuales patrullan las principales ciudades turísticas de la zona.





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Emboscan a policías en Guerrero; matan a 12 y hieren a 9; sólo el domingo, 27 ejecuciones en el estado


CHILPANCINGO. Gro., (apro/EFE). Doce policías estatales y municipales acribillados y 9 uniformados heridos fue el saldo de una emboscada realizada por un grupo armado en el municipio de Teloloapan, informó el vocero del Operativo Guerrero Seguro (OGS), Arturo Martínez Núñez.
“Son doce policías muertos, de los cuales seis son municipales y seis de la policía estatal, además de siete heridos de la Policía Estatal Preventiva y dos mas de los municipales”, precisó el portavoz del gobierno, Arturo Martínez Núñez.


La masacre ocurrió a las 17:55 horas de ayer sobre la carretera estatal que une los poblados de Villa de Ayala a Ixcatepec, horas después de que fueron localizadas 10 cabezas cercenadas con un narcomensaje dirigido al grupo criminal denominado “La Familia”.

Tan sólo durante este domingo se documentaron 27 ejecuciones en distintos puntos de la entidad: 20 de ellas en Teloloapan; seis asesinatos en Acapulco y uno en Atoyac.

Durante una conferencia en Acapulco, el vocero del OGS confirmó la masacre de policías estatales y municipales que viajaban en cuatro patrullas oficiales cuando fueron baleados por un comando en la zona serrana del municipio de Teloloapan.

Al respecto, el funcionario estatal informó que de los 10 policías masacrados, cinco pertenecían a la Policía Preventiva Estatal (PPE), y fueron identificados con los nombres de: Evaristo Moso Barragán (oficial) y los agentes Raúl Garcia Lorenzo, Gerardo Policarpo Estrada, Oscar Méndez Rojas, Artemio Muñiz Ramírez y Andrés Ramírez García.

Así como cinco policías municipales: Eduardo Razo Bueno, Fernando Diego Vargas, Alberto Hernandez Roman, Marcelo Patrón Jiménez y Salustio Nava.

En la agresión resultaron heridos cuatro policías estatales y 10 policías municipales, indicó el vocero.

También señaló que las autoridades decomisaron tres autos donde viajaba parte del grupo agresor así como dos granadas de fragmentación.

Por ello, Martínez Núñez dijo que este día se acordarán los lineamientos para extender el operativo de seguridad federal a la región de Tierra Caliente y la Zona Norte, lugar donde los grupos delictivos que disputan la plaza desde hace varios años han impuesto su hegemonía mediante la violencia e impunidad que exhibe la ausencia de gobierno.








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Doce policías asesinados en el sur de México


Fueron sorprendidos por hombres fuertemente armados cuando investigaban la muerte de las diez personas decapitadas

Por elnuevodiario.com.ni | Internacionales


Doce policías estatales y municipales fueron emboscados y asesinados en una carretera del estado de Guerrero, sur de México, en el mismo municipio donde el domingo fueron encontradas las cabezas de 10 personas, informó el lunes un funcionario de la fiscalía estatal.

"Efectivamente el último reporte que recibimos confirma que 12 elementos policiacos estatales y municipales perdieron la vida en una emboscada ocurrida" el domingo por la tarde, dijo a la AFP un funcionario de la Procuraduría General de Justicia de Guerrero.

Las cabezas de siete hombres y tres mujeres fueron encontradas el domingo por la mañana cerca del matadero municipal de Teloloapan, un pueblo de difícil acceso ubicado en una sierra, donde cárteles de la droga disputan el control de las actividades criminales.

Los policías asesinados, que circulaban en vehículos oficiales, fueron sorprendidos por hombres fuertemente armados cuando investigaban la muerte de las diez personas decapitadas, sin que los cuerpos hayan sido localizados.

En el lugar donde abandonaron las cabezas fueron encontrados mensajes dirigidos contra el cártel La Familia.

La Familia es una violenta organización criminal que libra una cruenta lucha contra el escindido grupo de Los Caballeros Templarios en el vecino estado de Michoacán (oeste) y en parte de Guerrero.

Un ambiente de miedo reinaba el lunes en Teloloapan, un pueblo de unos 21.500 habitantes ubicado en una zona rural conocida como Tierra Caliente, vecina a Michoacán, dijo a la AFP vía telefónica una funcionaria de la policía municipal.

Más de 50.000 personas han muerto en México por la lucha entre los cárteles del narcotráfico y la ofensiva militar desplegada por el gobierno desde diciembre de 2006, incluido un número indeterminado de víctimas ajenas a las organizaciones criminales.


GAGOMILITARIA NOTICIAS.-¿QUE ESCONDE LA SONRISA DE UN HOMBRE CAPAZ DE MATAR A DIECISÉIS PERSONAS A SANGRE FRÍA?


La defensa del sargento que mató a 16 afganos alega "inestabilidad psicológica"

El abogado del militar estadounidense quiere evitar el inicio del consejo de guerra

Imágenes de la base de Fort Leavenworth, Kansas, donde se halla detendio el sargento Robert Bales. / ED ZURGA (EFE)

El sargento estadounidense Robert Bales, acusado de matar a 16 civiles, nueve de ellos niños, el 11 de marzo en Afganistán se reunió ayer por primera vez con su abogado, quien dio indicaciones de que en el proceso judicial alegará inestabilidad psicológica, propiciada por un trastorno por estrés postraumático y por una lesión cerebral sufrida en un vuelco de su vehículo durante la segunda de cuatro misiones en el frente de guerra.

“Lo que sucede sobre el terreno en Afganistán, yo puedo haber leído sobre ello, ustedes pueden haber leído sobre ello, pero es algo totalmente diferente oír el testimonio de alguien que ha estado allí. Es algo emocionalmente cargante”, dijo el abogado, John Henry Brown, en conversación telefónica con AP tras un primer encuentro con su cliente, en el centro de detención de Fuerte Leavenworth, en Kansas.

El letrado también anticipó que la fiscalía militar presentará cargos esta semana, y que estos serán “realmente graves”. Entonces se abrirá una vista preliminar en la que un magistrado decidirá si hay pruebas suficientes que incriminen a Bales y si este está psicológicamente capacitado para ser sometido a juicio. Al alegar inestabilidad mental, la defensa tratará de evitar que se inicie el consejo de guerra.
Si no lo logra, y se abre juicio formal, la fiscalía militar puede pedir para el sargento la pena de muerte. Hay siete soldados norteamericanos condenados a la pena capital. La última ejecución de ese tipo en el Ejército de EE UU tuvo lugar en 1961. El presidente de la nación debe autorizar por escrito cada ajusticiamiento que tenga lugar entre sus tropas.

La defensa ha retratado, en los pasados días, a Bales como un patriota y un héroe, que se quebró bajo la presión de tres misiones en Irak y una última, a la que no quería acudir, en Afganistán. Al sargento, casado y con dos hijos, se le denegó un ascenso el año pasado. En 2009 había sufrido la ejecución hipotecaria de una casa. Días antes de la matanza, su mujer había puesto en venta otra residencia.

La fiscalía dispone de numerosas pruebas que indican que Bales no era el héroe de guerra comprometido con la población civil en Irak y Afganistán que la defensa ha retratado en diversas entrevistas en días pasados. Durante el fin de semana atrajo considerable atención una conversación de Bales con un amigo de la infancia, Steven Berling, en la red social de Facebook, mantenida en 2010.

“Este viaje al extranjero es aburrido, bastante pesado”, dijo Bales mientras se hallaba en su tercera misión en Irak. “Darle dinero a los hajis, en lugar de balas, no me parece adecuado”. Durante su misión en Irak, muchos solados norteamericanos se referían a los civiles de forma despectiva como haji, empleando un término árabe que se refiere a aquellos musulmanes que han completado la peregrinación a la Meca.

Bales contará también con un equipo de abogados militares facilitados por el Pentágono. Browne, su abogado civil, es famoso por haber defendido sonados casos de homicidio, como el del asesino en serie confeso Ted Bundy, ajusticiado en 1989, o el de Benjamin Ng, que fue declarado culpable por 13 muertes en 1983, pero que se libró de la condena a pena de muerte.

Un memorando del Ejército, enviado a finales de la semana pasada al Congreso, describe cómo Bales abandonó su base en la madrugada del 11 de marzo, caminó hasta dos aldeas y aniquiló a los 16 civiles, antes de amontonarles para tratar de prenderles fuego. Hoy, el comandante al mano de las tropas de la OTAN en Afganistán, general John Allen, testificará en el Capitolio, en Washington, para informar del estado de la misión bélica en aquel país.


La sonrisa de un asesino

Por: | 17 de marzo de 2012
Robert Bales
Un nombre: sargento Robert Bales. Un lugar: Irak. La batalla de Najaf, de 2007. Sus palabras, tras librarla: “Cuando comenzamos a limpiar la ciudad, empezamos también a sacar a la gente... Buscábamos a gente a la que pudiéramos ayudar, porque había mucha gente muerta a la que no podíamos ya ayudar, a éstos los dejábamos en un punto de recuento de cadáveres”. Vivió la guerra en su crudeza.

Su opinión, de la batalla, librada contra un grupo insurgente: “Nunca he estado tan orgulloso de ser parte de una unidad como aquel día, por el simple hecho de que discriminamos entre los tipos malos y los que no eran combatientes, y posteriormente acabamos ayudando a la gente que sólo tres o cuatro horas antes había tratado de matarnos. Creo que esa es la diferencia real entre ser americano y ser uno de los malos”.

Bales, de 38 años, es el sargento que abandonó su base en Afganistán el domingo pasado y mató a sangre fría a nueve niños y siete adultos, todos civiles, en dos pequeñas villas. Luego amontonó los cuerpos y trató de quemarlos. Finalmente se entregó a sus mandos, fue detenido y ayer llegó al centro de detención de la base militar de Fuerte Leavenworth.

Otro escenario. Agosto del año pasado. Desierto del Mojave, en California. Bales se entrena para ser destinado a Afganistán. Sería su primera misión allí, después de tres servicios en Irak. Bales era sargento primero de la compañía Blackhorse, del tercer equipo de combate de brigada Stryker, segunda división de infantería del Ejército de Tierra.

En la base de Irwin, como en la de Quantico, aquí en la zona de Washington, hay pequeñas reconstrucciones de villas afganas, pobladas con actores a los que se les paga por hablar en su idioma y vestirse con las prendas que lucirían en su país de origen. A los soldados se les enseña allí a relacionarse con los civiles: sus ritos, costumbres, protocolos.
Bales llegó a la pequeña ciudad ficticia, bautizada como Jahel Dar Lab-e. Se acercó a un líder tribal, que estaba a la puerta de su casa. “¿Cómo le afecta la seguridad a su familia?”, le preguntó. “Mucho mejor que ayer”, le respondió el líder. Ese sería su trabajo, bajo los nuevos designios de la cúpula militar: ayudar a los civiles, velar por su seguridad, para poder dejarles en control de su país cuando acabe la guerra, en 2014.

Siete meses después, Bales masacraría a casi toda una familia mientras dormía. Con sus actos, que ahora investiga el Pentágono, prendió de nuevo el antiamericanismo en Afganistán, y puso la misión bélica allí al borde del colapso. Fue la brutalidad añadida a un rosario de ofensas ya enquistadas: los escuadrones de la muerte, los marines orinando sobre cadáveres y los coranes incendiados.

Ahora que Bales está en Leavenworth, a la espera de consejo de guerra, el Ejército ha decidido revelar su nombre. En sus archivos hay dos artículos en los que se le menciona, y de los que he extraído la información en este post. En las fotos adjuntas a esos texto se muestra al sargento, sonriente, en consonancia con ese carácter “afable” que describía su abogado en conferencia de prensa el viernes. Al ver cómo esas imágenes se multiplicaban en la Red, el Pentágono ha censurado los textos. He podido recuperar uno, que se puede descargar aquí, y he encontrado una copia de otro, en este enlace.





GAGOMILITARIA NOTICIAS.-¿CUANDO ACABARÁ LA SINRAZÓN EN SIRIA?


«Disparan a los refugiados como si fuesen un ejército enemigo»

La huida de la represión es una trágica odisea para miles de siriosque se juegan la vida en la frontera

Día 20/03/2012

El río Orontes fluye lento, intrincado. Ambas orillas apenas están distanciadas unos metros, los que marcan la frontera entre Siria y Turquía. «La corriente no es muy fuerte, se puede cruzar a nado», nos cuenta Hamid. «Pero eso obviamente es imposible para las mujeres con niños».

Y mujeres con niños suponen un porcentaje importante de los grupos que cada noche pasan a territorio turco. Seiscientos, solo en la jornada del domingo. Voluntarios como Hamid cooperan con el Ejército Sirio Libre para facilitar el paso de los refugiados. Hay quienes cruzan por aquí, en Hacipasa, mientras que otros lo hacen en Kavalcik, arrastrándose por debajo de las alambradas de espino. En ambos casos se exponen a ser interceptados por las patrullas del Ejército sirio, lo que casi siempre significa la muerte.

«Cuando encuentran a un grupo de refugiados que huye, les disparan como si estuviesen luchando contra un ejército enemigo», asegura Zakaria Durgam, que escapó hace seis días de Yisr Al Shugur con su familia, y ahora ha sido alojado en el campo de Bohsin. «Los soldados de Assad no dudan en matar a mujeres y niños, por eso huimos», dice. A su lado, su mujer y sus hijos adolescentes asienten.

Le preguntamos si había, además, motivos políticos para su huida. Asiente. «Nuestra ciudad está contra el régimen desde los tiempos de Hafez Al Assad (padre de Bashar). Nos odian», afirma. «Quedarse era muy peligroso. Hay espías del régimen por todas partes», añade. A su lado, Nawar, otro refugiado, le interrumpe: «En el campo de refugiados también los hay, pero nadie sabe quiénes son». Zakaria relata su fuga con su mujer y sus seis hijos a través de las montañas: «Llevaba a los dos pequeños sobre mi espalda todo el tiempo», cuenta. Eran parte de un grupo de 50 personas, y tardaron 5 días en cruzar la veintena de kilómetros entre Yisr Al Shugur y la frontera. Dormían en casas de campesinos, o en los campos, empleando las noches para cruzar los puestos de control. «Los niños lloraban casi todo el tiempo, pero si les decíamos que se callaran lo hacían. Sabían perfectamente lo que estaba ocurriendo», dice la esposa de Zakaria. De repente, estalla una discusión. La convivencia, dice Zakaria, no es perfecta dentro del campo. «Hace años, en mi país acogíamos a libaneses que huían de la guerra. Ahora, es la primera vez que los sirios somos refugiados. Aún tenemos que aprender».






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"Cada día traemos a Turquía a 100 de nuestras mujeres, niños y heridos"

Decenas de guías sirios ayudan a las familias de los combatientes y de los desertores a escapar del Ejército de Bachar el Asad

Una familia siria durante su huida hacia la frontera turca. / GIORGOS MOUTAFIS (AFP)

“Tras ese río está Siria. Olemos todo los días el aroma de nuestra tierra pero no podemos cruzarlo”. El que habla es Omar, y lo que dice no es totalmente cierto. Él cruza cada semana la frontera. En ocasiones varias veces. Es un facilitador. Una especie de guía que ayuda a cruzar grupos de civiles que intentan escapar de la violencia de Bachar el Asad.

La granja desde donde opera pertenece a un granjero turco, sin relación aparente con el movimiento rebelde, pero que ha arreglado los papeles para que la policía no pregunte qué hacen una docena de sirios viviendo en sus establos a escasos metros de la frontera. El trabajo de Omar es sencillo pero arriesgado. Con una barca cruzan de noche a los niños, las mujeres y los enfermos. La oscuridad es lo único que permite que los francotiradores del Ejercito sirio puedan errar el tiro. Ya que la consigna que reciben de Damasco es sencilla: que nadie escape, cueste lo que cueste.
“Cada día cruzamos a una media de 100 de nuestras mujeres, niños y heridos. Les llevamos en barcas”, explica Omar. “Luego les dejamos descansar en los establos y llamamos a las autoridades turcas para que se los lleven a los campos o llamamos a las ambulancias si llega algún herido”.
No quiere desvelar el número de hombres que trabajan en este dispositivo, pero suelen ser gente local que trabajaban como contrabandistas y traficantes antes de que estallara la revuelta y se conocen bien los caminos. Se coordinan con el Ejercito Libre de Siria (ELS) a través de teléfonos móviles turcos, ya que las redes de telefonía sirias están pinchadas y las comunicaciones vía satélite no funcionan. “A veces, cuando sabemos que alguien lleva mucho tiempo esperando y cruzar es arriesgado les pasamos comida y agua para que resistan”, explica con naturalidad Omar, que oculta su identidad con este nombre falso.

Hasta cinco días puede llevar un viaje de 20 kilómetros para una familia media siria. Se trata normalmente de mujeres al cargo de tres o cuatro hijos, que se ven forzadas a dormir a la intemperie, entre arbustos para que el Ejercito sirio no les descubra, o si hay suerte, pasar la noche en casa de algún familiar. “Cada adulto suele llevar dos niños a la espalda para cruzar” explica Abdel Monaim, cuya familia llegó ayer al campo de Buhsin donde él les esperaba desde hacía una semana.
Abdel huyó por las montañas porque el Ejercito sirio le estaba buscando. Su camino es el que habitualmente utilizan los desertores del Ejercito sirio, los guerrilleros y los hombres señalados por el régimen. Las mujeres se encargan, en la mayoría de los casos, de sacar al resto de la familia por el llano. “Cuando yo me fui, mi hermano sacó a mi mujer y a mis cinco hijas de Jusrash Shughur y los llevó a donde estaba el ELS. Tardaron casi una semana en hacer el camino que yo hice en seis horas” explica.

La mayor de sus hijas tiene nueve años. La pequeña -que ahora abraza su tío, que huyó a Turquía hace varios meses- es apenas un bebé. Abdel cuenta que durante los combates en su ciudad las encerraba en el baño. “Así sabíamos que no les iba a dar una bala perdida o que, si entraba el Ejército en la casa, no iban a ver como nos mataban” relata su padre.

Son niñas alegres y confiadas. De entrada, nadie diría que han visto de cerca el horror de una guerra. Pero sus dedos índice y corazón las delatan. En cuanto ven una cámara sus manos diminutas hacen la señal de la victoria. Pronto aprenderán el himno de los campos: “Siria, Siria eres una bendición, hasta vuestro fuego en ella es bendito”. Sus pieles se quemarán con el sol, como las de los demás niños refugiados y sus manos se resecaran por la arena. “Atrás dejamos un buena casa y un buen empleo”, dice Abdel Monaim que era camionero y asegura que nunca se metió en política. “Desde que llegaron mi hija no para de preguntar, ¿papá, cuando vamos a volver?”.





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Asma Asad: 'Yo soy el verdadero dictador'

El matrimonio presidencial sirio, Asma y Bashar Asad. | Efe / SanaEl matrimonio presidencial sirio, Asma y Bashar Asad. | Efe / Sana
  • 'The Telegraph' y 'Al Arabiya' desvelan nueva información privada
  • Los correos presentan a un matrimonio despreciativo con los opositores
  • Bashar Asad se presenta como la figura que controla todos los aspectos
La vida más íntima del mandatario sirio, Bashar Asad, vuelve a salir a la luz a través de una nueva entrega de correos electrónicos que intercambió durante meses el líder y su entorno más cercano. Los documentos, a lo que hace referencia 'The Telegraph' y 'Al Arabiya', muestran la jerarquía dentro del círculo más próximo a Asad, el papel de su esposa y otros familiares y la forma en que se toman las decisiones en el seno de su Gobierno.

Asma, la mujer de Bashar Asad, se revela en esta correspondencia como uno de los mayores apoyos del presidente. En uno de los correos que la primera dama envía a un amigo, Asma elogia el tono con el que su marido se ha dirigido al pueblo, para dar sensación de un hombre "muy fuerte, que no quiere más disturbios a su alrededor", escribe.

La compenetración entre ambos es tal, que Asma bromea con uno de sus amigos sobre la imagen que el mundo tiene de su marido. "Yo soy el verdadero dictador, él no tiene ninguna opción", asegura, al hilo de una conversación escrita sobre los hábitos de la vida en pareja.
Este es sólo el contenido de algunos de los más de 3.000 e-mails privados de la familia Asad que han salido a la luz a raíz de una filtración de documentos que han llegado a medios como 'The Daily Telegraph' o 'Al Arabiya'.

En ellos se descubre que la pareja presidencial y su círculo más cercano recurren en ocasiones a seudónimos para mantener el contacto entre sí y con personas que están fuera del país.
También se desvela a un Bashar Asad atento y cariñoso con su esposa, pero despreciativo con lo que está pasando en Siria y con la cruel represión que él mismo está llevando a cabo. De hecho, califica de "basura" las 'reformas' que ha anunciado para tratar de apaciguar a los rebeldes.
Asma también responde a las muestras de afecto de su marido: "Si aguantamos unidos, superaremos esto juntos...Te quiero", escribe al mandatario el 28 de diciembre, al tiempo que deja entrever que es consciente de que las cuatro décadas de gobierno de la dinastía Asad podrían llegar pronto a su fin.

El matrimonio presidencial hace gala de una gran complicidad. En otra ocasión, Bashar Asad remite un texto a su esposa que tenía como asunto 'El estudiante que sacó un 0 en un examen'. Al abrirlo, la destinataria encontró una lista de respuestas absurdas a preguntas de test. Por ejemplo: ¿En qué batalla murió Napoleón?. La respuesta: 'En su última batalla'. Tras recibirlo, la esposa lo remite a otros familiares y amigos.
En la misma línea que su marido, Asma recurre al tono jocoso para referirse a lo que está ocurriendo en el país. Sin ir más lejos, el 17 de enero hace circular un correo en el que bromea acerca de la población de Homs, una de las localidades más castigadas por el régimen. Sólo unas horas después, el Gobierno ordenó un ataque sobre esa área que se cobró la vida de cientos de sus habitantes.

Otra figura femenina

Hadeel Ali es el nombre de otra mujer con la que el mandatario sirio mantiene contacto habitualmente, a juzgar por la frecuente correspondencia entre ambos.

El contenido de sus mensajes presenta a Ali como una persona de máxima confianza para el presidente Asad, cuyas directrices sigue al pie de la letra. En varios correos electrónicos, Hadeel menciona los nombres de personas que deberían ser apartadas de sus funciones y 'sugiere' quiénes deben ser sus sustitutos. El jefe del régimen sirio, en la mayor parte de las ocasiones, cumple las recomendaciones de su amiga.

Además, Ali sirve de nexo entre Bashar Asad y otros individuos ajenos a su Gobierno, incluidos algunos periodistas afines al régimen. Es el caso de 'Hussein', que trabaja para una institución mediática iraní en Siria y transmite mensajes de Hezbolá a Damasco.
Ante la visita de los observadores de la Liga Árabe al país, Hussein aconseja que los seguidores de Asad se concentren en torno al ministerio de Relaciones Exteriores, en lugar de dividirse en dos zonas como estaba previsto. Esta última opción, según el informador, se vería mediocre y el objetivo es conceder una cálida bienvenida a la comitiva internacional. Sus sugerencias se hicieron realidad.

Los hilos del Gobierno

Los e-mail que recoge en su edición digital 'Al Arabiya' arrojan luz sobre la forma en que Siria estaba siendo gobernada en los últimos tiempos, en los que Bashar Asad ejercía como autoridad máxima y principal controlador de todos los asuntos del país.

Un correo electrónico remitido por el ministro de Economía, Nidal al-Shaar, ejemplifica esta realidad. El texto no pasa por el Primer Ministro, a quien por lo general se refieren, sino que va directo al presidente Asad a través del ministro de Asuntos Presidenciales, Mansour Azzam. En él, se solicita la incorporación de nuevas personas al Comité Económico presidido por el Primer Ministro.

En otro correo enviado el 4 de diciembre también se observa cómo un ministro evita la línea correcta de la información y se dirige a la oficina del presidente directamente.





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«A mi pequeño lo asesinó Bachar Al Asad»

LA RAZÓN entra en Sermin, atacada brutalmente en tres ocasiones por las fuerzas del régimen

EL DRAMA DE LOS REFUGIADOS. Ya hay más de 16.000 sirios en la frontera con Turquía

20 Marzo 12 - - Ethel Bonet - Enviada especial
IDLIB- El tiempo fue clemente. Tras tres días de intenso aguacero, la noche era clara y estrellada. Un taxista turco, que colabora con los rebeldes sirios, nos llevó hasta un refugio en medio de ninguna parte donde nos esperaban dos desconocidos para cruzarnos a Siria. El frío cortaba la piel. A la orden de «yala bisura» (vámonos, rápido) emprendimos el camino, en silencio, uno detrás de otro, cargados con nuestra mochila. No se veía nada, la intuición nos guiaba. Anduvimos campo a través durante más de una hora hasta llegar a la alambrada cortada por donde los traficantes entran toda clase de mercancías hacia Siria. Habíamos cruzado al otro lado, pero aún quedaba lo peor: no ser interceptados por la Policía, que continuamente patrulla cerca de la frontera. Dos horas más de camino nos esperaban. La travesía fue realmente pesada, atravesamos lodazales, campos de siembra, siempre sin saber por dónde pisábamos. En tres ocasiones tuvimos que hacer un rodeo para alejarnos del camino principal que se presentaba peligroso. Llenos de barro llegamos a la aldea… y allí nos esperaba Abdullah. Respiramos aliviados.

Una anciana vestida de negro riguroso con un gran pañuelo que cubre su cabeza y parte del rostro nos sirvió una deliciosa cena de cuencos ful (alubias con tomate), arroz y yogurt. El cansancio nos superaba y no tardamos en acomodarnos en unas colchonetas, envueltos con varias mantas para nuestro merecido descanso.

En Atmah no se percibe la guerra, esta localidad fronteriza es una privilegiada porque no sufre los racionamientos de comida ni el bloqueo de comunicaciones. No es que el régimen sea condescendiente con sus vecinos que apoyan la revolución, sino porque usan las servicios de telefonía móvil turca.

A la mañana siguiente, viajamos a Sermin, vecina de Idlib, que cayó en manos de las fuerzas del régimen hace unos días. Para un trayecto de 40 kilómetros tardamos tres horas. Toda la seguridad es poca. Usamos dos vehículos, el primero para controlar que el camino está despejado y en el segundo viajamos nosotros con un conductor. En todo el viaje nos acompañan canciones revolucionarias de Ibrahim Qashush, mártir de la revolución, y de Abd Baser Sarud, por el que régimen ha ofrecido una recompensa de dos millones de libras (50.000 dólares) a quien lo entregue vivo o muerto.

Este cantante revolucionario, ex portero del equipo Karama, recuerda a nuestro famoso Julio Iglesias, no sólo por su pasado como futbolista, sino incluso su tono de voz. A medida que avanzamos por la carretera se hacen más evidentes las medidas defensivas para frenar el avance de las fuerzas de Asad. Barricadas con montículos de tierra y neumáticos a los bordes de la carretera para proteger las entradas a las localidades y cada uno o dos kilómetros hay una fortificación de nido de ametralladora. Aunque Abu Khaled, el conductor, nos tranquilice, su mirada trasmite inquietud.

Llegamos a Sermin, que ha sido atacada tres veces por las fuerzas de Asad. La ultima incursión fue el 27 de febrero. Tanques y tropas de asalto entraron en la ciudad y atacaron con morteros y artillería una veintena de edificios, y mataron a 14 personas, entre ellas un niño de cuatro años llamado Iyaz. Era mediodía, Hadiya, la madre de Iyaz, estaba en la cocina preparando la comida. El pequeño y su hermano de 6 años se acercaron a la ventana para ver los tanques. Un proyectil cayó cerca de la casa, Iyaz abrió la ventana y la metralla lo mató. Hadiya con el retrato de su pequeño entre los brazos se deshace en sollozos. «A mi pequeño lo asesinó Bachar. Cuando una madre entierra a su hijo es como si ya estuviera muerta. Estoy dispuesta a dar mi vida por la revolución», asiente. Aquel día también perdió la vida Maser, de 35 años y padre de tres hijos. Su hermano Abdu nos cuenta que estaban todos durmiendo cuando unos militares entraron y tras registrar la casa mataron a su hermano y después robaron las cosas de valor.

Sermin parece una ciudad desierta. Las calles están semivacías. Edificios destrozados por la artillería del régimen reflejan la fiereza del último ataque. Muchos comercios han tenido que cerrar porque se acabaron las existencias. Los vehículos apenas pueden circular porque no hay gasolina para llenar los depósitos. Pero los ánimos no decaen y todas las noches después de la oración del atardecer, decenas de jóvenes se concentran en el centro de la ciudad para protestar contra el régimen. «El pueblo quiere que se marche Bachar», «Somos mártires de la revolución», corean.



Los combates más duros ya están a las puertas de Damasco

Los rebeldes sirios quieren demostrar al presidente sirio, Bachar Al Asad, que están ahí y pueden llegar hasta la puerta de su casa, si se lo proponen.

Los combates más duros ya están a las puertas de Damasco

20 Marzo 12 - - Francesca Cicardi

Tras haber perdido este mes dos importantes bastiones a manos de las tropas del régimen, la oposición armada está aumentado las operaciones en la capital y sus alrededores. En la madrugada de ayer, las fuerzas del régimen y el Ejército Libre de Siria se enfrentaron en el barrio de Mezze (oeste de Damasco), el más céntrico de la capital alcanzado por los combates hasta el momento. En la ciudad suelen darse manifestaciones, sobre todo los viernes, pero no choques armados, aunque no es la primera vez que en este barrio de clase media-alta, en el que están situadas varias embajadas extranjeras, incluida la española, hay violencia y tiroteos por las noches. Ante la evidencia y la importancia de los incidentes, incluso los medios estatales informaron de que se han registrado enfrentamientos en el barrio de Mezze, en los que han muerto dos «terroristas», tal y como son etiquetados los rebeldes, uno ha sido arrestado y también ha fallecido un agente gubernamental, según la agencia de noticias SANA. La violencia se expandía y recrudecía ayer también en las áreas periféricas de Damasco, donde el régimen ha luchado en los pasados meses para contener la rebelión, que de estallar alcanzaría el centro de la capital rápidamente. Por ello, las fuerzas de Asad reforzaron ayer la seguridad en los accesos a la capital y en los suburbios, y la violencia se concentró en Qabun, Duma y Berzeh, bastiones de los rebeldes en el norte de la ciudad. La localidad de Harasta (noreste) fue atacada por el Ejército, según los Comités de Coordinación Locales (CCL). La escalada de la violencia en y alrededor de Damasco supone un desafío para el régimen, que prosiguió ayer sus operaciones en la provincia de Deir El Zuur para recuperar su control absoluto, con el resultado de ocho fallecidos. Mientras, un nuevo frente para Asad se ha abierto en Raqqa, norte de Siria, provincia hasta ahora extrañamente tranquila y en la que han muerto al menos 26 personas durante el fin de semana, según los CCL. Las fuerzas gubernamentales han intensificado la represión después de que se diera la primera gran manifestación anti régimen el viernes pasado.


lunes 19 de marzo de 2012

GAGOMILITARIA NOTICIAS.- LA GUERRA CIVIL SIRIA, UN CONFLICTO EN "PUNTO MUERTO"


Siria lleva a territorio turco las lacras de su guerra civil

Turquía se ve en una situación cada vez más apurada ante las oleadas de refugiados y desertores del Ejército sirio que cruzan una frontera minada

Día 19/03/2012

En otras circunstancias, podría decirse que las vistas en Yayladagi son privilegiadas. En los días soleados, que son casi todos, el reflejo en las hojas de los olivos tiñe de verde las colinas que rodean esta localidad de la frontera turco-siria. «Allí, al oeste, queda Yisr Al Shugur. Enfrente, Idlib. Al este, siguiendo la carretera, Latakia», nos explica Ahmet, que vive como refugiado en el campamento a las afueras del pueblo.

Nos cuenta que escapó de Yisr Al Shugur en agosto, cuando las cosas se pusieron de verdad feas. Decidió poner a salvo a su familia, y con ellos se fue a las montañas. «En aquel momento era más fácil cruzar, no había tantas minas ni francotiradores», cuenta. Se aprendió tan bien el camino, que ahora vuelve a hacerlo al menos una vez por semana, ayudando a cruzar a otros grupos de civiles que tratan de escapar. Ahmet, naturalmente, no es su verdadero nombre. «Cuando hay un grupo preparado, me llaman».

Pero el paso de frontera es complicado y peligroso. Desde hace meses, el régimen sirio ha puesto todo su empeño en evitar que el goteo constante de refugiados a los países vecinos se convierta en un torrente. «A veces, cuando sorprenden a un grupo, disparan a los pies de la gente», asegura Ahmet. «Yo conozco bien los pasos», dice, haciendo gestos serpenteantes con la mano. «Pero la cosa se ha puesto difícil. Hay muchos soldados desertores que pasaron a Turquía y ahora quieren volver a cruzar, pero no encuentran un camino», cuenta.

Y es que el conflicto en la vecina Siria está poniendo a Turquía en una situación cada vez más difícil. Las autoridades turcas insisten en que los conflictos que le genera la guerra y la represión en Siria son ya «un problema interno», y que intervendrán para crear una «zona tapón» si el número de refugiados se dispara y llega a afectar a la «seguridad nacional».

«Los turcos nos tratan bien aquí en los campos. No son ideales, pero al menos hay comida, y seguridad. Es como seguir en Siria, estamos todo el día pendiente de la actualidad, con las noticias puestas en la televisión», afirma Ahmet. «La única crítica que les hago es que como siguen llegando nuevos refugiados, el Gobierno se olvida de los antiguos», añade.

Vínculos con la oposición

El Gobierno turco mantiene fuertes vínculos con la oposición siria, a la que asesora y le permite operar desde su territorio. Ahora, estos opositores, especialmente los miembros del Consejo Nacional Sirio (CNS), presionan para que Turquía se implique más a fondo en el conflicto. 

«Estamos pidiendo que se cree inmediatamente una “zona tapón” para proteger a los cientos de miles de desplazados dentro de Siria. Los políticos hablan sobre ello, pero no ha habido pasos concretos», afirma Jaled Joya, un prominente miembro del CNS.

Otros partidos turcos se muestran muy críticos con la idea, de la que sospechan que viene de fuera. «Hay quien evita comprometerse en Siria e intenta que lo haga Turquía», declaró ayer Kemal Kiliçdaroglu, líder del opositor Partido Republicano. «EE.UU., Gran Bretaña y Francia parecen decididos a evitar una implicación militar en Siria. ¿Por qué deberíamos meternos allí? Siria es nuestra vecina, nuestra hermana».

En todo caso, dicha iniciativa, que requeriría el envío de tropas a territorio sirio, con todas las consecuencias que ello implica, parece lejos de ser inminente. En primer lugar, el Gobierno ha indicado que buscaría algún tipo de legitimidad internacional para lanzar la operación (por ejemplo, a través de una resolución de Naciones Unidas). Además, se han puesto en marcha planes para alojar hasta a medio millón de refugiados. Lo que da idea de que Turquía se prepara para una larga crisis

Escondidos en los bosques

Las cifras de refugiados son altas, pero por ahora «manejables». En las últimas jornadas, como mínimo, unas 200 personas atraviesan la frontera cada día. Hasta ahora, el número de desplazados sirios en suelo turco se eleva a unos 16.000. Y no parece que el flujo vaya a remitir. «Debe haber unas 2.000 personas en los bosques al otro lado, esperando para cruzar» a través de territorio minado, explica un discreto soldado que desertó hace tres días, y que ahora pretende unirse al Ejército Sirio Libre (ESL).

«Vienen de Alepo, de Idlib, de Latakia, de Yisr Al Shugur… Los de Homs se van al Líbano, y los de Daraa, a Jordania», cuenta Ahmet. Que la región de Hatay se haya convertido en el puerto de llegada preferente les parece inevitable: casi todo el mundo tiene parientes al otro lado de la frontera. De hecho, esta provincia era parte de Siria hasta los años 30, cuando fue cedida a Turquía por la Administración colonial francesa, que orquestó un referéndum hoy cuestionado por la mayoría de los historiadores sirios. La población de Hatay habla, de hecho, más árabe que turco en su vida diaria.

En esta zona, en Apaydin, está también el campo que aloja a los desertores del Ejército Sirio Libre, en el que reside su líder y fundador, el coronel Riad Al Asaad. Aunque el Gobierno turco prohíbe a los insurgentes portar armas en suelo turco, les permite utilizar su territorio como retaguardia. La inteligencia turca calcula que la cifra de desertores es de unos 60.000, de los que casi la mitad abandonaron su regimiento en el último mes, según el diario turco «Hürriyet Daily News». El número de militares sirios que se pasan a los rebeldes se acelera rápidamente: a principios de marzo, lo hicieron más de medio centenar de oficiales, entre ellos seis generales de brigada. «Ahora mismo, el ESL carece de armamento, pero hay más y más sectores del Ejército dispuestos a desertar. Sin embargo, la deserción es una acción muy peligrosa porque no hay zonas seguras a las que puedan dirigirse los desertores. Eso es algo que podría resolver una zona tapón en el norte de Siria», afirma Joya, un desertor. «Además, una zona así defendida militarmente ayudaría a que unidades enteras desertasen de golpe, llevándose armamento pesado y blindados con ellos», asegura.

La moral en el seno del ejército gubernamental es mucho menos firme de lo que aparenta, asegura Hamad, un teniente originario de Yebel Zawiya que desertó hace pocas semanas. «Ahora mismo hay muchos soldados que, ante la imposibilidad de abandonar su unidad, se dedican a ayudar a la insurgencia. Incluso hay alauíes que les venden sus balas a los rebeldes», cuenta. Pero estos comentarios apenas ocultan la frustración por la falta de ayuda internacional. El teniente Hamad se muestra muy pesimista: «Ya solo esperamos ayuda del cielo», dice, apuntando con el índice hacia las nubes.






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Combates entre rebeldes y Ejército en un barrio del oeste de Damasco

Los enfrentamientos estallan en un distrito de embajadas y edificios de los cuerpos de seguridad


Las fuerzas de seguridad y el Ejército Libre Sirio han iniciado en la madrugada del lunes un enfrentamiento en Al Mezze, uno de los principales distritos de Damasco, según han informado varios testigos a Reuters. Los residentes han indicado a la agencia de noticias que los disparos de las ametralladoras y de las granadas propulsadas con cohetes han roto el silencio de la noche en Al Mezze, ubicado en el oeste de la capital siria.

"Hay combates cerca del supermercado de Hamada y se escuchan explosiones allí y en otras partes del barrio. La Policía ha bloqueado varias calles y el alumbrado público ha sido cortado", ha dicho una residente en este distrito. Un número extra de tropas ha estado patrullando Al Mezze en el último mes, después de que miles de personas tomaran las calles del distrito para protestar por la muerte de manifestantes a manos de las fuerzas de seguridad.

"Son los enfrentamientos más importantes y cercanos a los centros de seguridad de Damasco desde que empezase la revolución", ha explicado a AFP Rami Abdel Rahmane, portavoz del Observatorio Sirio de Derechos Humanos. El cerrojo informativo que mantiene el régimen de El Asad impide que fuentes independientes puedan contrastar tales informaciones.

Al Mezze es una de las zonas más protegidas de Damasco, ya que allí se encuentran varias embajadas, instalaciones policiales y las casas de altos cargos de las fuerzas de seguridad, entre ellos Assef Shawkat, cuñado del presidente sirio, Bachar el Asad, y una de las principales figuras del aparato de seguridad que garantiza el mantenimiento en el poder de la familia El Asad.


¿Si los jóvenes huimos a Turquía, quién va a defender al pueblo sirio?”

Cientos de refugiados que huyen de la violencia entran en Turquía, donde decenas de jóvenes exiliados esperan armas para combatir contra el régimen de El Asad



Un grupo de sirios pasan por debajo de una valla alambrada para entrar en territorio turco cerca de Reyhanli, ayer. / Burhan Ozbilici (AP)

“Tómame una foto, si muero publícala en tu periódico”, dice Nuwar un refugiado sirio de 22 años. “No estaré en Turquía por mucho tiempo, en cuanto me den un arma volveré a Siria con el Ejército de Liberación” asegura. Nuwar, esconde su juventud tras una barba pelirroja. Era estudiante y escapó hace ocho meses de Siria porque sus vecinos, alauíes como la familia del presidente Bachar el Asad, iban a denunciarle. “Entonces tenía miedo”, asegura. “Ahora pienso todo el día en que siguen matando a niños, mujeres y ancianos. ¿Si los jóvenes huimos a Turquía, quién va a defenderlos?”.

Su vida en el campo de refugiados de Yayladagi, en la provincia sureña de Hatay, es muy rutinaria. En su tienda, como en las demás, hay una televisión que le ayuda a recibir noticias de casa, pero también a avivar la melancolía de los que saben que su hogar está a apenas cuatro kilómetros.

Los refugiados de Yayladagi pueden salir del campo durante dos horas al día. Lo necesario para buscar alimentos y bebida. Las mujeres y los niños suelen acatar las normas, pero los jóvenes aprovechan el tiempo de permiso para pasar el día fuera. Una tarjeta plastificada con su nombre y una foto les asegura que la policía no les detendrá como inmigrantes sin papeles. Sin embargo, no les permite realizar ninguna actividad económica como alquilar una vivienda o un coche, trabajar o ir a la escuela. El tedio de meses de espera y las noticias que llegan con cada nueva familia de desplazados inflama los ánimos de los jóvenes que solo esperan un arma para volver.

Nuwar llevaba meses planteándose cruzar la frontera de vuelta. Asegura que la nueva oleada de refugiados que vive en Turquía le ha ayudado a decidirse. “Llegan 200, 300 por día, aterrorizados, muchos están enfermos o heridos”, explica Mahmud Musrid, que vive junto a otros 3.500 sirios en el mismo campamento. Según la ONU, existen unos 230.000 desplazados por la violencia dentro de Siria. Los de Alepo, Idlib y Latika se dirigen hacia Turquía como vía de escape, por ser la más cercana. Musrid y su familia, huyeron en agosto de Jusrash Shughur. “Tardamos tres horas en llegar a pie a la frontera, luego tuvimos que pasar tres días escondidos para poder cruzar”, rememora. Pero la situación es ahora más complicada.

El nuevo peligro al que se enfrentan los que intentan llegar a Turquía son las minas. Según un informe de Human Right Watch, el Ejército sirio ha reforzado su presencia en la frontera y sembrado los caminos con explosivos. Los testimonios de los habitantes del sector turco de la frontera lo confirman. Adna Amar, granjero, explicaba que ayer mismo una familia consiguió llegar ilesa a Turquía gracias a que enviaron tres mulas por delante. “Dos de ellas volaron por los aires” asegura. Musrid lo corrobora: “Si el Ejército sirio y las minas no se lo impidieran, llegarían 50.000 [refugiados] en un solo día”.

Turquía puede acoger ahora a unos 45.000 refugiados, para lo cual el Gobierno de Ankara está construyendo nuevos campos en las cuatro provincias de la frontera siria, que se sumarían a los ocho que ya existen en la de Hatay. Si el número de desplazados supera los 50.000, Ankara se planteará la creación de una zona de protección humanitaria en territorio sirio, siempre y cuando cuente con el respaldo de Naciones Unidas.

Según Abdsittar, soldado del Ejército Libre, hay unas 2.000 personas esperando en Turquía para combatir en Siria. Abdsittar entró a través de las montañas protegido por fuerzas rebeldes. “Es un camino demasiado complicado para las familias, que se tienen que arriesgar a cruzar los caminos minados”, explica. Llegó a suelo turco en busca de armas y provisiones. Vive en el campo destinado a los combatientes sirios donde también se aloja el coronel Riad Al Assad, líder del ELS, y siete generales desertores del Ejército sirio. “Necesitamos armas y el apoyo del Consejo de Seguridad Si lo tuviéramos, habría muchas más deserciones entre las tropas de El Asad y se unirían a nuestras filas”, asegura. Actualmente el Ejército Libre de Siria cuenta con unos 25.000 efectivos.
Abdsittar desertó hace cinco meses. Estuvo en Deraa, la ciudad donde se inició la revolución y donde ser produjeron las primeras detenciones y matanzas de civiles, pero se niega a hablar de lo que hizo. Y nadie le pregunta. La situación de los rebeldes es demasiado precaria como para indagar en el pasado de sus milicianos. Nuwar es otro ejemplo de que el pasado no cuenta. Nadie se ha cerciorado de si puede usar un arma. Pero no sabe. Asegura que recibirá la instrucción necesaria en uno de los campos de entrenamiento que el ELS tiene al otro lado de la frontera. “Moriré como un mártir si hace falta” asegura. “Me espera el cielo, pero a Bachar el Asad le aguarda el infierno. Ahí le está esperando ya su padre”.



Annan exige unidad al Consejo de Seguridad de la ONU respecto a Siria

El Consejo de Seguridad discute una tercera resolución al conflicto tras dos vetos



Kofi Annan y Recep Tayyip Erdogan, el pasado 12 de marzo. / Adem Altan (AP)

El enviado especial de Naciones Unidas a Siria, Kofi Annan, pidió hoy al Consejo de Seguridad de la ONU que supere sus divisiones internas, ya que considera que la unidad de acción diplomática es el único medio por el cual podrá ponerse fin a la oleada de violencia y represión gubernamental que ya se ha cobrado 8.000 vidas.

Annan, que se reunió el fin de semana pasado con el presidente sirio, Bachar el Asad, anunció además que enviará una delegación a Damasco en los próximos días, para seguir avanzando en su plan para acabar el enfrentamiento entre el Gobierno y los manifestantes prodemocráticos.

“Debemos tratar esta situación con gran cuidado. Normalmente nos centrarnos en lo que sucede en Siria, pero si hubiera cálculos mal hechos, que desembocaran en una escalada de la violencia en la región, la situación sería extremadamente difícil de controlar”, dijo Annan.

Por su parte, el ministerio de Asuntos Exteriores sirio envió una carta al Secretario General y al Consejo de Seguridad de la ONU diciendo que seguirá negociando con Annan, sin que ello signifique que pondrá fin a sus operaciones militares. “El Gobierno de Siria continuará con el deber de proteger a sus ciudadanos, desarmar al terrorismo y hacer que sus perpetradores rindan cuentas”, dijo. Damasco se refiere habitualmente a los manifestantes como terroristas.

Estados Unidos, miembro permanente del Consejo de Seguridad, esperaba que el discurso de Annan sirviera para convencer a China y Rusia de la necesidad de aprobar una resolución de condena unánime. Hasta la fecha, ambas potencias han vetado resoluciones de ese tipo en dos ocasiones, dando por válido el argumento de El Asad de que las protestas son del grupo terrorista Al Qaeda.

En estos días, el Consejo de Seguridad discute una tercera resolución, redactada por EE UU, que pide la declaración de un alto el fuego inmediato y la entrada a Siria de agencias de ayuda humanitaria. En principio, EE UU exige, con el apoyo de países europeos y árabes, que sea el Gobierno sirio el que detenga la lucha armada primero. Rusia demanda que se dé un alto el fuego simultáneo.

Hoy, precisamente, cerraron sus embajadas en Siria cuatro países árabes. Kuwait, Oman, Emiratos Árabes Unidos y Catar se unieron así a Arabia Saudí y Bahréin, además de a potencias occidentales como EE UU, que ya habían tomado esa medida en las semanas pasadas. El cierre llegó un día después de una protesta multitudinaria en Damasco, para conmemorar el estallido de la revolución dentro del marco de la llamada Primavera Árabe.

De nuevo, el Gobierno y los manifestantes se enfrentaron este viernes en las afueras de Damasco y en bastiones de los opositores, como la localidad de Homs. La jornada dejó 40 víctimas en todo el país, según dijo el grupo rebelde Ejército Libre Sirio a Efe.





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En el oeste de la capital

Noche de fuego cruzado entre los rebeldes sirios y las fuerzas de Asad en Damasco

  • Leales al régimen y sus opositores han protagonizado un intenso tiroteo
  • Las fuerzas de seguridad han cortado las calles cercanas y la electricidad
Un intenso enfrentamiento entre soldados desertores y las fuerzas de Bashar Asad ha sacudido esta noche el distrito de Al-Mezze, en Damasco, según aseguran varios testigos del tiroteo. Al-Mezze es una de las áreas con mayor protección de la ciudad, ya que acoge varias instalaciones de seguridad e incluso familiares del mandatario sirio tiene su residencia en ella.

El estruendo de ametralladoras y granadas tiradas con lanzacohetes ha irrumpido en la noche de la capital siria. "Hay enfrentamientos cerca del supermercado Hamada y se escuchan explosiones por todo el barrio. La policía ha bloqueado varias calles cercanas y han cortado la electricidad", asegura una ama de casa que vive en la zona.

Un número elevado de tropas leales al régimen de Asad han estado patrullando el distrito en las últimas horas, después de que miles de manifestantes se hayan echado a la calle para denunciar los asesinatos de opositores por parte de los seguidores del mandatario.

La violencia en la capital se ha intensificado en los últimos días. 27 personas murieron este sábado en Damasco y otras 140 resultaron heridas tras un doble atentado que volvió a expandir el miedo entre los habitantes de la ciudad.

Otro atentado con coche bomba tenía lugar este domingo en Aleppo, en el que han muerto tres ciudadanos y hay numerosos heridos. En todo el país, se contabilizaron ayer más de 20 fallecidos por los ataques del régimen de Asad.

Estas muertes se suman a las más de 8.000 personas que, según cifras de la ONU, han perdido la vida desde que comenzaran las revueltas en Siria hace ahora un año.


El presidente de Cruz Roja pedirá hoy a Rusia que interceda ante Asad

Un niño monta en bicicleta por una calle destruida de Homs. | EfeUn niño monta en bicicleta por una calle destruida de Homs. | Efe
  • La situación humanitaria es 'extremadamente difícil y puede deteriorarse más'
  • Rusia mantiene inalterable su apoyo al régimen de Asad
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El presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Jakob Kellenberger, ha viajado a Moscú para entrevistarse con el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, sobre la situación en Siria, anunció el organismo.

La reunión se celebrará este lunes y tendrá como telón de fondo el grave deterioro de la situación humanitaria en Siria a causa del conflicto armado.

"El señor Kellenberger visitará Moscú para discutir sobre las preocupaciones del CICR en el plano humanitario y explicar el trabajo que éste ha realizado, junto a la Media Luna Roja siria, desde el inicio de los disturbios", señaló la institución desde su sede en Ginebra.
En una declaración efectuada antes de partir, Kellenberger explicó que la situación humanitaria es "extremadamente difícil y puede deteriorarse más" en las provincias de Homs, Idlib, Hama y Deraa, además de otras zonas también afectadas por la violencia. En esos lugares, agregó, la población sufre desde hace varios meses, especialmente las mujeres y niños.

Rusia, aliado del régimen de Asad

El máximo responsable de la Cruz Roja Internacional insistirá en la capital rusa en la necesidad de un cese temporal de las hostilidades, de al menos dos horas al día, con el fin de evacuar de manera segura a los heridos y aportar rápidamente ayuda vital a los civiles que más lo necesiten. "El CICR está pidiendo un compromiso claro de todas las partes involucradas para esta pausa en los combates", indicó Kellenberger.

El organismo agregó que por esa razón está en contacto "con todos aquellos que podrían tener una influencia positiva en su trabajo en Siria".

Rusia es una pieza fundamental en la crisis que desangra desde hace un año a Siria, por su inalterable apoyo al régimen de Bachar Al Asad y su bloqueo a todas los intentos del Consejo de Seguridad de la ONU de condenarlo y sancionarlo.

Rusia pide negociación sin presiones

Cualquier solución, afirman las autoridades de Moscú, debe pasar por una salida negociada, por lo que apoyan al mediador para Siria de la ONU y de la Liga Árabe, Kofi Annan, quien promueve un diálogo entre las partes del conflicto.

La última explicación que ha dado Rusia a su reticencia de ejercer presión sobre el régimen de Damasco es que teme que su fin sea el inicio de un conflicto religioso más amplio entre las dos principales ramas del islám, la suní y la chií, que podría incluso extenderse a Irán e Irak.
El llamamiento para dos horas de pausa humanitaria surgió en medio del asedio militar contra el barrio de Baba Amro, en la provincia de Homs, que duró cerca de cuatro semanas hasta principios de este mes y que dejó un número indeterminado de muertos y heridos civiles.
Sin embargo, la tregua temporal en favor de las víctimas nunca se consiguió y el personal humanitario pudo entrar en Baba Amro sólo varios días después de la retirada de los rebeldes y de que las fuerzas pro gubernamentales recuperaran su control.

El portavoz del CICR, Jean-Yves Clémenzo, dijo que desde entonces este organismo ha podido aportar asistencia en Homs y otras ciudades. Además, la semana pasada evaluó la situación en tres localidades al norte de la provincia de Homs.

En una de ellas, Zaa Faraneh, encontró a 12.000 desplazados de Baba Amro, "que necesitan alimentos, medicamentos básicos y material de abrigo, que se entregarán esta semana", precisó el portavoz.

Indicó que el personal del CICR y de la Media Luna Roja aportan la asistencia donde puede, pero el acceso es restringido en las áreas donde se registran enfrentamientos.

En las últimas cinco semanas, ambas organizaciones han podido hacer entrar 5 convoyes con ayuda humanitaria a Homs, así como uno a Hama, uno a Idlib, uno a Alepo y uno a Deraa. "La situación cambia cada día", comentó Clémenzo. El CICR cuenta con 40 colaboradores en Siria, la mitad de ellos expatriados.





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Los rebeldes sirios: «Mejor ser mártires que rendirse»

Miembros del Ejército Libre de Siria, a los que ya casi no les queda munición, afirman que llegarán a inmolarse para derrocar al régimen

Los miembros del Ejército Libre de Siria mantienen sus posiciones en el norte del país, pese al avance de los leales a Asad

19 Marzo 12 - - Ethel Bonet - Enviada especial

IDLIB- Al cumplirse un año del inicio de las revueltas en Siria, la violencia sectaria ha comenzado a aflorar por doquier dando unos tintes oscuros a la revolución. A los desertores del Ejército Libre de Siria, en su mayoría suníes, se le están acabando las municiones y tampoco pueden adquirir nuevas armas en el mercado negro. «Los sirios alauíes se han hecho con todas las armas del mercado negro en el sur de Turquía y se las revenden a los ‘sabiha’ (los matones de Asad)», confiesa Mustafa, un rebelde de la localidad costera de Latakia, noreste del país, antes de precisar que «una munición cuesta entre cuatro y cinco dólares, y un Kalashnikov, que antes se vendía por doscientos dólares, ahora cuesta 2.000 y es difícil de encontrar».

El militar del Ejército Libre de Siria afirma que el Gobierno sirio utiliza a «todas las minorías del país –alauíes, drusos, ismaelitas, y cristianos– para crear un conflicto sectario».

Las torturas de Asad
Cuando las fuerzas del régimen no pueden entrar en las zonas urbanas, «envían a los ‘sabiha’ en coches con las ventanas tintadas y placas negras y disparan a la gente», denuncia Yumua.

«No queremos dinero de la comunidad internacional, sólo pedimos armas para seguir luchando», reclama Abu Hala, otro desertor, que trabajaba como agente de los Servicios Secretos en Damasco. Tras su deserción, el régimen encarceló a su hermano, que sufrió severas torturas en la cárcel que lo han dejado parapléjico. «Mi madre tuvo que pagar a alguien de dentro de la cárcel para que le permitieran visitar a mi hermano», indica Abu Hala.

«Las potencias occidentales dicen que nos apoyan, pero no han hecho nada para reprimir al régimen, que sigue matando indiscriminadamente y torturando a mujeres y niños. Los gobiernos de Qatar y de Arabia Saudí, que públicamente se han posicionado con los opositores al régimen, nos han prometido armas, pero hasta ahora el Ejército Libre de Siria no ha recibido nada de ellos. Los únicos que nos suministran armas son hombres de negocios dentro del régimen sirio», afirma Abu Hala. Sentados alrededor de una hoguera, bebiendo té con los desertores, escuchamos fuertes explosiones de mortero. El Ejército sirio, tras haber recuperado la ciudad rebelde de Idlib, sigue avanzando en su ofensiva terrestre en esta provincia fronteriza con Turquía. Nuestra posición está a sólo cinco kilómetros de la localidad de Yanubia.

Durante toda la mañana se escucharon ráfagas de disparos y fuego de artillería de los tanques de Asad.

Nuestra unidad se pone en alerta, el comandante llama al pelotón a una reunión de emergencia. Los soldados se dividen en dos grupos para llevar a cabo una misión de reconocimiento. Regresan quince minutos después; no hay peligro, por el momento. Los tanques están lejos.

Un rebelde nos confiesa que es muy peligroso avanzar más allá de las montañas porque el Ejército sirio ha plantado minas por el camino hasta la frontera con Turquía. Un detector de metales para localizar minas terrestres cuenta alrededor de 9.000 dólares. «Nosotros no podemos pagarlo, por lo que uno del grupo debe ir delante y sacrificar su vida por el resto del grupo», detalla Abu Ismail, licenciado en Farmacia. «Mejor perder la vida por una mina o por un disparo del régimen y convertirse en ‘shahid’ (mártir) que morir por un ataque al corazón, de viejo o de un cáncer», exclama Gamal, otro rebelde con espesa barba, que agrega: «Soy un hombre dispuesto a sacrificarme porque Dios está con nosotros».

«Si no tenemos otra opción, elegiremos el martirio, pero no detendremos nuestra lucha hasta que caiga el régimen de Asad», sentencia Gamal.

Estos hombres deben enfrentarse a un ejército que les supera en número en una proporción de setenta a uno, a aviones de combate, carros blindados, artillería pesada, minas antipersona con unos destartalados AK-47, varios RPG-7 y arcaicas «berettas».


Choques entre rebeldes y fuerzas gubernamentales en un distrito de Damasco

Los rebeldes sirios se enfrentaron hoy a las fuerzas gubernamentales en el distrito de Al Mezeh, en el oeste de Damasco, donde aseguran que han causado decenas de víctimas entre los seguidores del presidente Bachar al Asad.


19 Marzo 12 - El Cairo - Efe


El "número dos" del Ejército Libre Sirio (ELS), Malek Kurdi, dijo a Efe que los choques comenzaron a las 01.00 hora local (23.00 hora GMT) y que sus hombres se han retirado de la zona a primera hora de esta mañana.

Según el lugarteniente del ELS, integrado por militares desertores, los combates se desencadenaron después de que agentes y "shabiha" (matones) del régimen irrumpieran en las viviendas de varios vecinos para expulsarlos y robar sus pertenencias.

Kurdi afirmó que el ELS atacó una sede de la Seguridad Política y un puesto de control con proyectiles de mortero y ametralladores.

Los choques se acercaron a las inmediaciones del aeropuerto de la capital.

Los opositores Comités de Coordinación Local informaron de que se ha oído el ruido de disparos y de explosiones en Al Mezeh, una zona que alberga varias embajadas extranjeras.

Estas informaciones no han podido ser verificadas de forma independiente debido a las restricciones impuestas por el régimen a los periodistas para trabajar.

Durante la jornada de ayer, al menos 67 personas perdieron la vida por la represión de los leales a Al Asad, la mayoría en Dir Zur, en el noreste del país, según el último recuento de los Comités.