«En Bangui nos enfrentamos a una delincuencia extrema»
Un contingente de 25 agentes del Grupo de Acción Rápida (GAR) de la Guardia Civil se desplegará antes de que acabe el mes en Bangui para incorporarse a la misión EUFOR-RCA. Darán el relevo a sus compañeros, que llevan desde mayo patrullando y dando seguridad a las calles de la capital de República Centroafricana. Al frente, el comandante Gonzalo González, quien asegura que, pese a que la calma puede convertirse en violencia en segundos, tanto él como sus hombres tienen «ganas de empezar». Considera que el trabajo realizado hasta ahora por los españoles «ha sido excepcional» y reconoce que «sentimos un poco de vértigo por poder estar a la altura». Junto a ellos viajarán 73 efectivos del Mando de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra.
–Para una misión como ésta, con un enemigo asimétrico y una situación de calma tensa, ¿es el GAR el grupo idóneo?
–Sí, por su capacidad de adaptación a las distintas formas de violencia y delincuencia, que es lo que impera en Bangui. Es una delincuencia motivada por distintos intereses.
–A pocos días de partir, ¿qué sensaciones tienen?
–Estamos expectantes por ver cuál es la situación real sobre el terreno y con ganas de afianzarnos y empezar a trabajar. Al mismo tiempo, sentimos un poco de vértigo por poder estar a la altura.
–¿Qué les han contado sus compañeros desplegados desde mayo?
–Que la situación es volátil. Que puede haber cierta calma y desarrollarse los servicios de una forma más o menos rutinaria, pero que en un momento dado, y generalmente con una periodicidad de una o dos veces al mes, se producen unos picos de cambio drástico de la situación. La palabra es volátil. En cualquier momento, por cualquier circunstancia, sea de la propia intervención de la Fuerza desplegada o por circunstancias ajenas, la percepción por parte de la sociedad local de las fuerzas internacionales vira radicalmente y se puede convertir en violenta.
–¿Les han alertado de algo?
–Sobre todo de la situación que se está produciendo allí en cuanto a la ejecución de la misión y también sobre estas circunstancias que hoy están tan en boga, que son el ébola y otras enfermedades. Es una de las partes importantes, la concienciación en el tema sanitario. Allí tenemos desplegados trajes de protección, aunque no se han detectado casos de ébola hasta el momento.
–¿A qué riesgos se enfrentan?
–A una situación volátil en la que las capacidades del Estado son muy limitadas y que convive con una delincuencia llevada a su máximo extremo, con unas comunidades étnicas que se encuentran enfrentadas, pero por motivos de esta delincuencia, no por temas religiosos o culturales.
–¿Les han comentado si ha mejorado en este tiempo la situación?
–Sí. Se nota que en los barrios donde se presta servicio hay una vuelta a la normalidad. Empiezan a funcionar los mercados locales y se desarrolla la actividad económica propia del lugar. Se ve mejoría, pero en un momento dado puede virar, aunque de forma muy puntual. A lo mejor esos dos días violentos cesan las actividades, pero después vuelven a abrir.
–¿Han variado en algo su preparación?
–Ha sido similar a la que llevaron nuestros compañeros, pero con ciertas variaciones propias de lo que nos informan desde allí.
–¿Cuánta gente despliegan?
–Seremos 25 efectivos.
–¿Y capacidades?
–Mantenemos la misma estructura y capacidades: Intervención especial, inteligencia y policía judicial.
–¿Han estado ya en Bangui preparando la misión?
–Hubo una visita de reconocimiento a finales de septiembre para conocer la situación y las necesidades logístiscas y operativas.
–¿ Y cuál fue su percepción?
–Fue poco tiempo, tres o cuatro días, pero sirve para hacerse una idea general de cuál es la situación, de las principales amenazas y transmitir esos conocimientos al resto del contingente que se va a desplegar.
–Hasta ahora, estos grupos (Seleka y Anti-balaka) disponían sobre todo de fusiles AK-47 y granadas,
¿sabe si cuentan con otro tipo de armamento?
–No han mejorado ni se ha tenido constancia de otro tipo de amenaza, como artefactos explosivos. De momento, su armamento se basa en AK-47, Kalashnikov y granadas de fabricación china.
–El contingente que está allí desplegado ha sufrido varios ataques y un militar resultó herido ¿Hay miedo?
–Somos conscientes de la situación que se vive. Pero evidentemente conocemos nuestras capacidades de intervención y nuestras restricciones, y en base a ello nos adaptamos para cumplir un servicio con las mayores garantías de seguridad para nuestra Fuerza.
–¿Cómo se organizará su trabajo dentro de la unidad policial internacional?
–La unidad policial tiene funciones ejecutivas y hay cuatro secciones: dos francesas, una polaca y la española. Se presta servicio estableciendo turnos. Permanentemente se asegura una patrulla en la calle por cualquiera de estas Fuerzas y es un servicio de seguridad ciudadana, dentro de lo que allí se puede llamar seguridad ciudadana.
–¿Cómo valora el trabajo de sus compañeros allí desplegados?
–Para una misión como ésta, con un enemigo asimétrico y una situación de calma tensa, ¿es el GAR el grupo idóneo?
–Sí, por su capacidad de adaptación a las distintas formas de violencia y delincuencia, que es lo que impera en Bangui. Es una delincuencia motivada por distintos intereses.
–A pocos días de partir, ¿qué sensaciones tienen?
–Estamos expectantes por ver cuál es la situación real sobre el terreno y con ganas de afianzarnos y empezar a trabajar. Al mismo tiempo, sentimos un poco de vértigo por poder estar a la altura.
–¿Qué les han contado sus compañeros desplegados desde mayo?
–Que la situación es volátil. Que puede haber cierta calma y desarrollarse los servicios de una forma más o menos rutinaria, pero que en un momento dado, y generalmente con una periodicidad de una o dos veces al mes, se producen unos picos de cambio drástico de la situación. La palabra es volátil. En cualquier momento, por cualquier circunstancia, sea de la propia intervención de la Fuerza desplegada o por circunstancias ajenas, la percepción por parte de la sociedad local de las fuerzas internacionales vira radicalmente y se puede convertir en violenta.
–¿Les han alertado de algo?
–Sobre todo de la situación que se está produciendo allí en cuanto a la ejecución de la misión y también sobre estas circunstancias que hoy están tan en boga, que son el ébola y otras enfermedades. Es una de las partes importantes, la concienciación en el tema sanitario. Allí tenemos desplegados trajes de protección, aunque no se han detectado casos de ébola hasta el momento.
–¿A qué riesgos se enfrentan?
–A una situación volátil en la que las capacidades del Estado son muy limitadas y que convive con una delincuencia llevada a su máximo extremo, con unas comunidades étnicas que se encuentran enfrentadas, pero por motivos de esta delincuencia, no por temas religiosos o culturales.
–¿Les han comentado si ha mejorado en este tiempo la situación?
–Sí. Se nota que en los barrios donde se presta servicio hay una vuelta a la normalidad. Empiezan a funcionar los mercados locales y se desarrolla la actividad económica propia del lugar. Se ve mejoría, pero en un momento dado puede virar, aunque de forma muy puntual. A lo mejor esos dos días violentos cesan las actividades, pero después vuelven a abrir.
–¿Han variado en algo su preparación?
–Ha sido similar a la que llevaron nuestros compañeros, pero con ciertas variaciones propias de lo que nos informan desde allí.
–¿Cuánta gente despliegan?
–Seremos 25 efectivos.
–¿Y capacidades?
–Mantenemos la misma estructura y capacidades: Intervención especial, inteligencia y policía judicial.
–¿Han estado ya en Bangui preparando la misión?
–Hubo una visita de reconocimiento a finales de septiembre para conocer la situación y las necesidades logístiscas y operativas.
–¿ Y cuál fue su percepción?
–Fue poco tiempo, tres o cuatro días, pero sirve para hacerse una idea general de cuál es la situación, de las principales amenazas y transmitir esos conocimientos al resto del contingente que se va a desplegar.
–Hasta ahora, estos grupos (Seleka y Anti-balaka) disponían sobre todo de fusiles AK-47 y granadas,
¿sabe si cuentan con otro tipo de armamento?
–No han mejorado ni se ha tenido constancia de otro tipo de amenaza, como artefactos explosivos. De momento, su armamento se basa en AK-47, Kalashnikov y granadas de fabricación china.
–El contingente que está allí desplegado ha sufrido varios ataques y un militar resultó herido ¿Hay miedo?
–Somos conscientes de la situación que se vive. Pero evidentemente conocemos nuestras capacidades de intervención y nuestras restricciones, y en base a ello nos adaptamos para cumplir un servicio con las mayores garantías de seguridad para nuestra Fuerza.
–¿Cómo se organizará su trabajo dentro de la unidad policial internacional?
–La unidad policial tiene funciones ejecutivas y hay cuatro secciones: dos francesas, una polaca y la española. Se presta servicio estableciendo turnos. Permanentemente se asegura una patrulla en la calle por cualquiera de estas Fuerzas y es un servicio de seguridad ciudadana, dentro de lo que allí se puede llamar seguridad ciudadana.
–¿Cómo valora el trabajo de sus compañeros allí desplegados?
–Desde la distancia, lo valoro muy positivamente. En cuanto a los servicios prestados, armas incautadas y colaboración con las Fuerzas de Seguridad locales para la detención de grupos criminales, creo que están haciendo un trabajo realmente excepcional, sobre todo por las condiciones en las que se presta el servicio.
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Teniente coronel Pedro Herguedas: «El riesgo en Bangui es que en cualquier momento te puede salir alguien armado»
- Entrevista al Jefe del Grupo de Operaciones Especiales «Tercio de Ampurdán IV»
Antes de que acabe el mes, entre los días 23 y 30, el teniente coronel Pedro Herguedas se desplegará junto a 72 efectivos en Bangui, la violenta capital de República Centroafricana. Ellos, la mayoría pertenecientes al Grupo de Operaciones Especiales «Tercio de Ampurdán» (GOE IV), serán los que releven a sus compañeros del GOE XIX, que desde mayo da seguridad a la zona en el marco de la misión EUFOR RCA. El teniente coronel será el jefe de esta Fuerza, que se mantendrá en el país hasta mediados de marzo, cuando previsiblemente la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Centroafricana (MINUSCA) tomará el control. Junto a ellos, viajarán 25 guardias civiles del Grupo de Acción Rápida (GAR). Conoce la violencia reinante y la «calma tensa» que se respira, pero asegura que él y sus hombres van «tranquilos y preparados».
–En los últimos años se está hablando cada vez más de los equipos de Operaciones Especiales, a los que se despliega en misiones de gran responsabilidad. ¿A qué cree que se debe?
–En mi opinión, es por el cambio de enemigo que nos estamos encontrando. Ya no es una amenaza convencional, con batallones o brigadas mecanizadas. Es un enemigo asimétrico, que te lo encuentras en cualquier sitio, incluso entre la población local y arropado por ella. Nuestras unidades proporcionan gran versatilidad, son reducidas, no necesitamos desplegar con grandes equipamientos, medios o vehículos mecanizados... Con un blindado, nuestro fusil y poco más, somos capaces de movernos en cualquier ambiente. Y en estos ambientes con enemigos inciertos, sin una amenaza clara, quizás nos desenvolvemos mejor que las unidades convencionales. Y como ésos parecen los riesgos a los que se está enfrentando el planeta en su conjunto, conseguimos más visibilidad.
–Por tanto, para una misión como la de República Centroafricana, marcada por la violencia de ambos grupos rebeldes, ¿los GOE son las unidades ideales?
–Sí, podríamos decir que sí.
–A pocos días de partir, ¿qué sensaciones tienen?
–Como cualquier profesional del ámbito que sea, a uno le satisface desarrollar el trabajo para el que se ha estado preparando. En nuestro caso, nos preparamos día a día para lo que se nos requiera y en este caso es desplegar. Por un lado, hay sensación de satisfacción, porque uno va a desarrollar aquello para lo que se ha preparado y formado durante mucho tiempo. Por otro, ahora que ya está terminando la intensa preparación de la misión, la sensación es que ya tienes ganas de salir y empezar a trabajar. Los que están allí están viendo el final y los que estamos aquí ya vemos el comienzo. Por un lado, tranquilidad, porque vamos bien formados, preparados y equipados, y por otro, ganas de cumplir la misión.
–¿Cuánto está previsto que dure su despliegue?
–La UE, a petición de Naciones Unidas, ha acordado prorrogar el mandato de EUFOR hasta mediados de marzo. Así que la previsión es estar desde finales de noviembre hasta marzo. ¿Qué pasará en marzo? Es difícil de prever.
–¿Qué esperan encontrar?
–Sabemos que la situación es delicada. Es una calma volátil, una calma tensa. Esperamos encontrar una misión muy concreta de estabilizar una parte de la capital, con una situación delicada que hay que ir poco a poco mejorando. Nuestros compañeros allí han hecho mucho trabajo desde que llegaron en mayo. Nos presentan una situación algo más estable de la que se encontraron. Están haciendo un trabajo reconocido por las fuerzas internacionales, por los militares y por la población local. A cualquiera que preguntes allí te dirá que desde que está allí la Fuerza internacional, y en concreto España, la situación ha mejorado hasta el punto que hay gente que está retornando a sus casas.
–¿Cuánta gente despliegan?
–La Fuerza que mando serán 73, la mayoría del Mando de Operaciones Especiales. También viene una Fuerza de la Guardia Civil, unos 25. Administrativamente y logísticamente, estos últimos dependen de mí, y operativamente del Batallón de la Gendarmería de EUFOR.
–¿Qué les han contado sus compañeros que están en Bangui?
–Que la situación poco a poco está mejorando, pero que todavía hay una inestabilidad provocada por grupos locales armados de toda índole, que fundamentalmente se dedican a la criminalidad. Pero hay que dejar claro que no es un conflicto religioso entre musulmanes y cristianos, es un conflicto derivado de la existencia de un Gobierno de transición, que ahora está generando sus Fuerzas Armadas, con una Policía muy débil. Debido a esa falta de seguridad abundan los grupúsculos armados, unos más grandes o más pequeños, que se dedican al pillaje, al robo, a asesinatos, al movimiento de todo tipo de sustancias prohibidas... Y ésa es la situación que nos vamos a encontrar. Lo mismo que había. Aún queda mucho trabajo que hacer.
–¿Les han alertado de algo?
–No. El riesgo es que en cualquier momento te puede salir alguien armado, porque muchos allí tienen armamento, como ya ha pasado. Pero sobre todo, del tema sanitario por la malaria, que es algo en lo que estamos concienciados de tomar la medicación.
–¿Qué capacidades desplegarán?
–Las mismas que tienen: reconocimiento especial y acción directa.
–¿Continuarán dando seguridad a los distritos 3 y 5?
–Sí. Tanto a la parte mayoritariamente, que no exclusivamente, musulmana, como al resto.
–¿Cuál de los dos grupos (Seleka y Anti-balaka) es más peligroso?
–No hay uno más peligroso. Están a la par. Una de las cosas que los españoles tenemos a gala es la neutralidad y la imparcialidad, y eso nos lo reconoce la población.
–¿Han variado en algo su preparación con respecto al primer contingente desplegado?
–Ha sido una preparación estándar, pero hemos incidido en los idiomas, tanto en el francés como en el sango, que se habla en todo el país. Es algo que también nos diferencia de otros países, pues el que alguien salude a una persona en su idioma abre más puertas que si llegas avasallando.
–¿Cómo han preparado el despliegue en la zona de operaciones?
–Fuimos un grupo reducido y estuvimos allí 3 o 4 días. Compartimos con ellos intensos días de mañana, tarde y noche, e hicimos de todo. Conocimos la ciudad, a cierto personal, asistimos a reuniones, nos expusieron qué están haciendo y cómo, y tomamos nota para completar la preparación. Realmente, la zona de responsabilidad no es muy grande. Dio tiempo a hacerte una visión perfecta. Ahora vamos a convivir con ellos una semana haciendo el relevo.
–¿Cree que el tiempo que van a estar ambos contingentes será suficiente para estabilizar la situación y dar el relevo a MINUSCA?
–En los últimos años se está hablando cada vez más de los equipos de Operaciones Especiales, a los que se despliega en misiones de gran responsabilidad. ¿A qué cree que se debe?
–En mi opinión, es por el cambio de enemigo que nos estamos encontrando. Ya no es una amenaza convencional, con batallones o brigadas mecanizadas. Es un enemigo asimétrico, que te lo encuentras en cualquier sitio, incluso entre la población local y arropado por ella. Nuestras unidades proporcionan gran versatilidad, son reducidas, no necesitamos desplegar con grandes equipamientos, medios o vehículos mecanizados... Con un blindado, nuestro fusil y poco más, somos capaces de movernos en cualquier ambiente. Y en estos ambientes con enemigos inciertos, sin una amenaza clara, quizás nos desenvolvemos mejor que las unidades convencionales. Y como ésos parecen los riesgos a los que se está enfrentando el planeta en su conjunto, conseguimos más visibilidad.
–Por tanto, para una misión como la de República Centroafricana, marcada por la violencia de ambos grupos rebeldes, ¿los GOE son las unidades ideales?
–Sí, podríamos decir que sí.
–A pocos días de partir, ¿qué sensaciones tienen?
–Como cualquier profesional del ámbito que sea, a uno le satisface desarrollar el trabajo para el que se ha estado preparando. En nuestro caso, nos preparamos día a día para lo que se nos requiera y en este caso es desplegar. Por un lado, hay sensación de satisfacción, porque uno va a desarrollar aquello para lo que se ha preparado y formado durante mucho tiempo. Por otro, ahora que ya está terminando la intensa preparación de la misión, la sensación es que ya tienes ganas de salir y empezar a trabajar. Los que están allí están viendo el final y los que estamos aquí ya vemos el comienzo. Por un lado, tranquilidad, porque vamos bien formados, preparados y equipados, y por otro, ganas de cumplir la misión.
–¿Cuánto está previsto que dure su despliegue?
–La UE, a petición de Naciones Unidas, ha acordado prorrogar el mandato de EUFOR hasta mediados de marzo. Así que la previsión es estar desde finales de noviembre hasta marzo. ¿Qué pasará en marzo? Es difícil de prever.
–¿Qué esperan encontrar?
–Sabemos que la situación es delicada. Es una calma volátil, una calma tensa. Esperamos encontrar una misión muy concreta de estabilizar una parte de la capital, con una situación delicada que hay que ir poco a poco mejorando. Nuestros compañeros allí han hecho mucho trabajo desde que llegaron en mayo. Nos presentan una situación algo más estable de la que se encontraron. Están haciendo un trabajo reconocido por las fuerzas internacionales, por los militares y por la población local. A cualquiera que preguntes allí te dirá que desde que está allí la Fuerza internacional, y en concreto España, la situación ha mejorado hasta el punto que hay gente que está retornando a sus casas.
–¿Cuánta gente despliegan?
–La Fuerza que mando serán 73, la mayoría del Mando de Operaciones Especiales. También viene una Fuerza de la Guardia Civil, unos 25. Administrativamente y logísticamente, estos últimos dependen de mí, y operativamente del Batallón de la Gendarmería de EUFOR.
–¿Qué les han contado sus compañeros que están en Bangui?
–Que la situación poco a poco está mejorando, pero que todavía hay una inestabilidad provocada por grupos locales armados de toda índole, que fundamentalmente se dedican a la criminalidad. Pero hay que dejar claro que no es un conflicto religioso entre musulmanes y cristianos, es un conflicto derivado de la existencia de un Gobierno de transición, que ahora está generando sus Fuerzas Armadas, con una Policía muy débil. Debido a esa falta de seguridad abundan los grupúsculos armados, unos más grandes o más pequeños, que se dedican al pillaje, al robo, a asesinatos, al movimiento de todo tipo de sustancias prohibidas... Y ésa es la situación que nos vamos a encontrar. Lo mismo que había. Aún queda mucho trabajo que hacer.
–¿Les han alertado de algo?
–No. El riesgo es que en cualquier momento te puede salir alguien armado, porque muchos allí tienen armamento, como ya ha pasado. Pero sobre todo, del tema sanitario por la malaria, que es algo en lo que estamos concienciados de tomar la medicación.
–¿Qué capacidades desplegarán?
–Las mismas que tienen: reconocimiento especial y acción directa.
–¿Continuarán dando seguridad a los distritos 3 y 5?
–Sí. Tanto a la parte mayoritariamente, que no exclusivamente, musulmana, como al resto.
–¿Cuál de los dos grupos (Seleka y Anti-balaka) es más peligroso?
–No hay uno más peligroso. Están a la par. Una de las cosas que los españoles tenemos a gala es la neutralidad y la imparcialidad, y eso nos lo reconoce la población.
–¿Han variado en algo su preparación con respecto al primer contingente desplegado?
–Ha sido una preparación estándar, pero hemos incidido en los idiomas, tanto en el francés como en el sango, que se habla en todo el país. Es algo que también nos diferencia de otros países, pues el que alguien salude a una persona en su idioma abre más puertas que si llegas avasallando.
–¿Cómo han preparado el despliegue en la zona de operaciones?
–Fuimos un grupo reducido y estuvimos allí 3 o 4 días. Compartimos con ellos intensos días de mañana, tarde y noche, e hicimos de todo. Conocimos la ciudad, a cierto personal, asistimos a reuniones, nos expusieron qué están haciendo y cómo, y tomamos nota para completar la preparación. Realmente, la zona de responsabilidad no es muy grande. Dio tiempo a hacerte una visión perfecta. Ahora vamos a convivir con ellos una semana haciendo el relevo.
–¿Cree que el tiempo que van a estar ambos contingentes será suficiente para estabilizar la situación y dar el relevo a MINUSCA?
–Es difícil de valorar. ¿Servirá estos meses para que MINUSCA asuma sus cometidos de una forma más segura? No cabe duda. ¿Servirá para que haya vuelto la situación de normalidad absoluta? No. No se va a conseguir la tranquilidad total, porque quedan decenas de miles de desplazados. Y lo malo es que los diferentes grupos y facciones no tienen unos líderes claros y no se ponen de acuerdo.



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