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viernes, 6 de mayo de 2011

GAGOMILITARIA NOTICIAS.-ESPECIAL MUERTE DE BIN LADEN. OBAMA CUANDO DECIMOS QUE NO OLVIDAMOS LO DECIMOS EN SERIO






William McRaven, el cerebro detrás de la operación de caza a Bin Laden

Al almirante le encargaron hace un par de meses adiestrar a los comandos que se encargarían de la operación antiterrorista

A falta de la fotografía del cadáver de Bin Laden, la imagen que quedará para la posteridad es la del equipo de seguridad de Obama en la llamada "Situación Room". Sin embargo, aunque fuera el presidente quien autorizó la operación, su cerebro, el responsable de dirigirla y ejecutarla no se encontraba en Washington, sino en la base de Bagram, en Afganistán. Se trata del almirante William McRaven, uno de los más experimentados expertos antiterroristas de EEUU.

A McRaven, un robusto almirante de 55 años oriundo de Texas, le encargaron hace un par de meses adiestrar a los comandos que se encargarían de llevar a cabo la operación antiterrorista más importante de las últimas décadas. El almirante, un ex miembro de las Fuerzas Especiales Navy SEALS, supervisó durante varias semanas la intensa formación que recibieron los soldados.

Aunque toda la tarea de recolección de las pistas que llevaron a la mansión en Abbottabad la realizó la CIA, su director, Leon Panetta, delegó la misión en McRaven, pues llevaba años siguiendo el rastro de Bin Laden y preparándose para ese momento. En concreto, el oficial ha trabajado de forma casi exclusiva en operaciones antiterroristas secretas tras los ataques del 11 de septiembre del 2001. En su carrera, ha ido escalando los escalafones de la jerarquía militar en el ámbito de las operaciones especiales.

Curiosamente, la misión más importante de su vida le llegó cuando se disponía a abandonar Afganistán hacia un nuevo destino tras haber liderado al Comando Conjunto de Operaciones Especiales desde 2008, sustituyendo nada menos que al general Stanley McChrystal. Su tarea no era fácil, pues McChrystal había obtenido algunos grandes éxitos, como la ejecución de Abu Musab al Zarqawi, el líder de Al Qaeda en Irak.

Autor del libro “Specs Ops”, dedicado a explicar la metodología de las operaciones especiales, McRaven ha señalado siempre que son seis las cualidades básicas para que una operación sea exitosa: sorpresa, rapidez, seguridad, simplicidad, determinación, y repetición. Según The Washington Post, a todas ellas, cabe añadir una séptima en el caso de Bin Laden: precisión.

El pasado viernes, McRaven recibió la orden por parte de Leon Panetta de proceder a implementar la operación lo más pronto posible. Esa misma tarde, realizó una visita guiada a la base de Bagram a una delegación de seis congresistas se había viajado a Afganistán. “Pocos nos imaginábamos que ya tenía la orden de neutralizar a Bin Laden”, declaró al Post Bill Shuster, el jefe de la delegación.

Hijo de un coronel de las Fuerzas Aéreas que pilotó aviones durante la II Guerra Mundial, McRaven se graduó en Periodismo en la Universidad de Austin, donde destacó como jugador de fútbol americano, e incluso llegó a jugar algún partido en la NFL, la liga profesional de fútbol americano. Ahora, gracias a la caza de Bin Laden, ha conseguido la fama que le fue esquiva en los terrenos de juego.

Los héroes del 'equipo 6'


Los Seals que asaltaron el búnker de Bin Laden pertenecen al equipo 6, la elite de la elite
Es una unidad tan secreta que ni el Pentágono ni la Casa Blanca reconocen su existencia
Obama se va a reunir este viernes con el equipo que mató a Bin Laden en Fort Campbell
Este miércoles volvieron a EEUU. Son héroes, pero sus nombres seguirán siendo desconocidos

Los 24 Seals que el pasado lunes asaltaron el búnker de Abbottabad para dar caza a Osama Bin Laden, el enemigo público número 1, forman parte de la elite de la elite: el equipo 6 de los NAVY Seal (las Fuerzas de Operaciones Especiales del ejército de EEUU). Se trata de una unidad tan secreta que ni el Pentágono ni la Casa Blanca reconocen oficialmente su existencia.

Usando el símil de la NBA, ellos son el "All-Star team", explica a The New York Times Lalo Roberti, un antiguo Seal de 27 años. Esta unidad de elite se creó en 1980 -los Seals fueron creados en 1962 por el presidente Kennedy-, tras el fracaso de la Operación Eagle Claw, que pretendía rescatar a los rehenes de la embajada estadounidense de Teherán.

Desde entonces, los hombres de esta unidad han participado en la captura del dictador panameño Manuel Noriega, en 1990; cazado a criminales de guerra en los Balcanes; participado en la guerra de Afganistán y han matado a tres piratas somalíes durante el rescate de un rehén estadounidense en 2009. Según The Huffington Post, también han tomado parte en acciones fallidas, como un intento de capturar al capo Pablo Escobar en Panamá, en 1990) o en la Batalla de Mogadiscio (1993).

Los hombres que dieron muerte a Bin Laden llegaron este miércoles a la base militar de Andrews (Washington D.C.), según la cadena ABC. Este viernes, el presidente estadounidense, Barack Obama, se reunirá con ellos en Fort Campbell, según AP.

Volvieron como héroes, aunque sus nombres seguirán siendo anónimos. Los miembros del equipo 6 son operativos "negros". Es decir, existen fuera del protocolo militar, participan en operaciones altamente clasificadas (y, a menudo, fuera de los límites del derecho internacional) y raras veces se archiva la información sobre estas operaciones.
Una preparación brutal

La preparación para convertirse en un Seal es brutal y dura años. Según el New York Times, el entrenamiento incluye seis meses de gran dureza en Colorado, entre los que está la "semana del infierno": los aspirantes duermen cuatro horas de media durante cinco días y medio que pasan corriendo, nadando y arrastrándose por el barro. El 80% de los aspirantes no lo consigue y al menos un candidato ha fallecido.

Tras pasar estas pruebas, el aspirante se convierte en un Seal regular, organizado en los equipos 1 a 5 y 7 a 10. Después de varios años en estas unidades, los candidatos al 'equipo 6' -unidad de elite también conocida como DevGru, acrónimo de Grupo de Desarrollo Naval de Actividades Bélicas Especiales- deben aprender a lanzarse en paracaídas desde 9.000 metros de altura con máscaras de oxígeno y retomar el control de un trasantlántico secuestrado en el mar. Sólo la mitad de los Seals lo consigue. Sólo 300 hombres -de los 3.000 Seals- forman parte de esta unidad exclusiva.

No es de extrañar que el carácter de estos soldados de elite -la mayoría en la treintena, por encima de la media de edad de los soldados estadounidenses- sea "chulo, arrogante", en palabras del legislador republicano Ryan Zinke, antiguo miembro del equipo secreto.

Aunque en el asalto de Abbottabad también se llevaron una cantidad ingente de información (que ya se encuentra en los laboratorios del FBI de Virginia), los hombres del 'equipo 6' fueron elegidos para la Operación Geronimo por su capacidad para usar su fuerza letal en situaciones extremas, según el New York Times.

"Para estos tíos, [todo] sucede en un segundo. Y hay un objetivo delante de ti. Las segundas oportunidades cuestan vidas", dice al diario neoyorquino Don Shipley, un antiguo Seal que ahora dirige una escuela de entrenamiento, Extreme Seal Experience. Roberti coincide: "Para nosotros, dar una oportunidad es malo. Especialmente para los tíos del '6'".

Fuente Diario "EL MUNDO"


Una foto para la historia

Podemos imaginar la foto que no hemos visto y que la Casa Blanca no quiere que veamos. Hace las veces de prueba definitiva: la de que era Osama bin Laden quien fue abatido por dos disparos a la cabeza. Tiene el morbo de la sangre y el simbolismo primitivo de los despojos del enemigo cazado, y por eso Obama no quiere que se vea. Al menos por el momento, porque en los tiempos en que vivimos sabemos que más pronto o más tarde terminará saliendo. Pero poco cabe esperar de esta imagen convertida en tabú. Hay otra foto, en cambio, que ya hemos visto y que es la buena. No hay cadáver, no hay ejecutores, solo un grupo de personas que mira a una pantalla. Pero esa es la imagen del momento histórico, que la mayor parte de medios de comunicación dieron en sus primeras páginas y fue tomada por Pete Souza, el jefe del equipo de fotógrafos de la Casa Blanca.

La difusión de la foto desató la imaginación. Lo primero que venía a la mente es que este puñado de hombre y mujeres estaba siguiendo las imágenes en directo del asalto a la mansión de Bin Laden en Abottabbad. Luego hemos sabido que seguían la retransmisión desde Langley, donde está el cuartel general de la CIA, a cargo de su jefe, Leon Panetta. Este hombre de 72 años fue jefe de gabinete de Bill Clinton y Obama le encargó la dirección de una CIA desmoralizada por sus errores sobre las armas de destrucción masiva y por las críticas a sus métodos de detención e interrogatorio durante la etapa de Bush. Ahora, después de esta brillante acción que lava el prestigio de la agencia, Panetta se convertirá en secretario de Defensa, en sustitución de Robert Gates, otro de los presentes en la sala.

En este personaje que no se ve, pero al que miran todos los otros, se hallan muchas claves del momento histórico. Con Panetta la CIA se ha hecho cargo del grueso de las acciones cruentas contra los talibanes y contra Al Qaeda, en la frontera afgano-paquistaní, mediante el bombardeo por aviones no tripulados teledirigidos desde el cuartel general en Estados Unidos. Este veterano político es el responsable de decenas, si no centenares, de los denominados asesinatos selectivos de dirigentes y combatientes terroristas, un tipo de acción que está sustituyendo cada vez más a las actuaciones presenciales sobre el terreno.

Así, pues, en esta foto oficial difundida por el Gobierno se puede ver todo sin que se vea nada. La gravedad de los rostros. La mirada fijada con extrema atención en la pantalla. Hillary Clinton con la mano cubriéndose la boca, en un gesto que puede ser casual pero que se identifica con la angustia contenida. Dos personas poco conocidas, Tony Binken, consejero de seguridad del vicepresidente, y Audrey Tomason, directora de contraterrorismo, que tienen que esforzarse para ver por encima del hombro del jefe de gabinete de Obama, Bill Daley. No se ve en la foto, pero han contado luego fuentes de la Casa Blanca que en ese momento el vicepresidente Joe Biden, que es católico, tiene un rosario en las manos. Solo uno de los personajes no mira a la pantalla, porque teclea atareado sobre el ordenador: es precisamente el único que se puede identificar como militar, el general Brad Webb, jefe de los comandos especiales que estaban realizando la operación.

En esa sala de cortas dimensiones, la famosa Situation Room tan bien contada por la serie televisiva El Ala Oeste de la Casa Blanca, hay otro militar, con su camisa caqui pero sin chaqueta ni condecoraciones, que es el jefe de la Junta de Estado Mayor, el almirante Mike Mullen. Pero no nos hemos entretenido todavía en el rostro del presidente, donde puede adivinarse la máxima concentración. Toda la gravedad del momento, palpable en la imagen de grupo, se halla resumida en la seriedad y la mirada de Barack Obama, el hombre que tomó la decisión, el responsable último de quitar la vida a otro hombre.

El poder soberano es el poder para matar, que nadie se engañe. Para acceder a la máxima responsabilidad de un país, al menos de uno como Estados Unidos, hay que estar preparado para dar una orden de muerte. Obama prometió cerrar Guantánamo y dar la orden de matar a Bin Laden si tenía ocasión. Esta decisión estaba tomada desde el principio, y nadie puede decir que ahora Obama haya quebrado una promesa. Normalmente, gobernar es escoger y arriesgar entre distintas gradaciones del mal, no entre el bien y el mal. Desde la máxima ingenuidad bondadosa o desde la perversión se presentan las cosas en blanco y negro, pero el político consciente que asume su responsabilidad sabe que no es así como son las cosas. El peso del riesgo y de la decisión trágica puede leerse también en la seriedad trágica de Obama ante su fotógrafo.

Las cuatro muertes de Bin Laden

Han pasado cuatro días y hay tantas versiones que parecen cuatro muertes, cada una con sus matices. Se han publicado fotos de los guardaespaldas muertos, pero no de Osama bin Laden; y no las habrá por decisión de Barack Obama, que no quiere soliviantar los ánimos islámicos con la exhibición de un trofeo destrozado. Fluye una información lenta que administra interesadamente la parte que ejecutó la operación. No hay fuentes independientes.

En el goteo surgen las contradicciones: estaba armado-no estaba armado, ¿fue la tortura clave para arrancar la información que condujo a Abbottabad?

La única voz exterior al relato oficial es la de la hija, que denuncia que su padre fue detenido y ejecutado.

-¿Cómo se obtuvo la pista que condujo hasta Bin Laden?

La mayoría de las informaciones apuntan a que se conoció el apodo de Abu Ahmad al Kuwaiti, el mensajero de confianza del jefe de Al Qaeda, mediante torturas. Unos sitúan el centro de interrogatorios en Guantánamo; otros, en una cárcel secreta en algún lugar de Europa del Este. Unos terceros reducen el peso de este tipo de interrogatorios condenados por Human Rights Watch y Amnistía Internacional. Al Kuwaiti era el hombre de confianza del supuesto cerebro del 11-S, que está en Guantánamo.

Leon Panetta, aun jefe de la CIA hasta que el Senado le confirme como secretario de Defensa, admitió en un primer momento que el waterboarding (simulación de asfixia por agua) había desempeñado un papel decisivo. Ahora, la Casa Blanca despliega su aparato de información (propaganda) para desligar el operativo de Abbottabad de la tortura. No solo es una cuestión de imagen.

Se trata de un asunto político en EEUU, más ahora que ha arrancado la larguísima campaña hacia las presidenciales de 2012: los demócratas tratan de miminizarlo; los republicanos, sobre todo los miembros del equipo de George W. Bush, de esgrimirlo como justiciación de sus métodos.

Juan Cole, profesor estadounidense y experto en el mundo islámico, apunta en su blog una segunda posibilidad. Cita una entrevista del diario Al-Sharq al-Awsat con Nu'man Bin Uthman, antiguo miembro del entramado radical de la yihad globalizada. Este dice que Al Kuwaiti cometió en error fatal en 2010: utilizar un teléfono satélite Thuraya para hablar con un miembro de Al Qaeda en Irak. Este desliz permitió dar con la primera pista.

-¿Qué unidad mató al jefe de Al Qaeda?

Unanimidad: los Navy Seals, una unidad de élite de la Marina de Estados Unidos. Está hoy compuesta por 2.500 hombres. Cuatro días después se sabe más: los encargados del ataque fueron los Seal Team Six (ST6), su mejor unidad, conocidos como el Warfare Development Group (DevGru), la élite de la élite en las operaciones secretas. Su lema es: "El único día agradable fue ayer".

También me gusta el lema de los 'Marines': "No sopla el viento a favor de los que no saben adónde van".

¿Cómo fue el asalto a la casa de Abbottbad?

Algunos datos seguros, es decir no modificados: el ataque se produjo de noche; participaron dos docenas de comandos de los Navy Seals, además de pilotos de los dos helicópteros; uno de los aparatos sufrió un supuesto fallo mecánico y tuvo que ser abandonado y destruido. El ataque duró 38 minutos.

Hay dos buenos relatos que no coinciden en los detalles, pero se complementan: dos publicados por el diario 'The New York Times' y otro del 'The Washington Post'. También interesante la CNN: la mansión de Abbottabad por dentro.

Después, la confusión. El Osama bin Laden armado pasó a estar desarmado, aunque presentó resistencia, después sin resistencia pero buscando un arma. La última: estaba en pijama. También se ha modificado la versión de la mujer muerta; primero que era su esposa, después dejó de serlo. No se interpuso ni el jefe de Al Qaeda se escondió detrás de ella. En un principio se habló de un intenso tiroteo. La nueva versión es que solo el mensajero, el hombre que desveló el escondite, utilizó su arma.

The Christian Science Monitor se hace 10 preguntas y desarrolla las respuestas. La primera es ¿cuándo autorizó Obama la misión? La BBC también tiene sus interrogantes. Y otros, como Alternative News, no se creen la versión oficial.

Además del cuerpo de Bin Laden, EEUU se llevó abundante material informático del que espera obtener datos y pistas: ordenadores, cedés, discos duros, pendrives... Atrás quedó ligeramente herida la esposa verdadera, la más joven, del jefe de Al Qaeda, una hija y varios niños. Dieciséis personas esposadas que quedaron a disposición de los militares paquistaníes. El Ejército paquistaní ha detenido a 11 personas, incluído el hombre que le construyó la casa.

Sobre el papel de Pakistán: Dextler Filkins en 'The New Yorker'.

Las consecuncias.

Un gran salto de Obama en las encuestas, que buena falta le hacía y problemas para los republicanos que tiene 'resetear' su discurso. El presidente ha caído en la tentación de acudir a la Zona Cero; nadie se pierde una buena foto, tampoco Obama. La campaña para la reelección ha comenzado: 'Yes we can 2.0'.

Sigue vuvi el debate ético sobre la legalidad de la operación y el futuro de Al Qaeda. Numerosos periodistas hablan de asesinato, y lo escriben. No deben saber que los adjetivos son armas de destrucción masiva, sitúan al informador en una trinchera ideológica cuando ese no es el trabajo, el trabajo es ofrecer datos para que otros opinen. Pepe Comas, excorresponsal de este periódico en Alemania, México y América del Sur y adorable refunfuñón, repetía una frase genial, de las que crean escuela: "Los adjetivos los pone el lector".

Fuente Diario "EL PAÍS"

Obama: «Cuando decimos que no olvidamos, lo decimos en serio»

El presidente de Estados Unidos ha dado un paso más para, en representación de todo su país, intentar cerrar -si alguna vez es posible- la herida del 11-S. Tras la muerte del criminal, tocaba visitar hoy el escenario del horror, el vacío que un día ocuparon las torres gemelas. Obama quiso recalcar que "cuando decimos que no olvidamos, lo decimos en serio", al visitar uno de los parques de bomberos que respondieron a los atentados de Nueva York.

5 Mayo 11 - Nueva York - Efe

Obama visita la Gran Manzana cuatro días después de la muerte del líder de la red terrorista Al Qaida, Osama ben Laden, en una operación efectuada por comandos estadounidenses en la casa en que vivía en Abbotabbad (Pakistán).

El presidente ha almorzado en un cuartel de bomberos que perdió quince hombres al hundirse los rascacielos y que aún alberga el "Vehículo 54, Escalera 4", uno de los primeros camiones que acudieron a las Torres Gemelas cuando los aviones secuestrados por terroristas de Al Qaida se estrellaron contra ellas y provocaron su derrumbe.

En su visita a esta unidad de bomberos Obama, que tuvo ocasión de ver una placa de bronce que en uno de los muros rinde homenaje a los quince caídos, estuvo acompañado por el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani y el comisionado de Bomberos Salvatore Cassano, entre otros.

El presidente saludó uno por uno a cada bombero, ante el vehículo 54. "Este es un sitio que simboliza el sacrificio extraordinario que se hizo en aquel terrible día hace casi diez años", dijo Obama. Y al referirse a la muerte de Ben Laden, el presidente aseguró que "lo ocurrido el domingo envía un mensaje: Cuando decimos que no olvidamos nunca, lo decimos en serio".

"Es algo que va más allá de partidos y de Gobiernos... Ustedes siempre tendrán un presidente y un Gobierno que les apoyará", dijo Obama, que no tiene previsto efectuar alocución pública alguna durante esta visita.

Una corona de flores
Después de saludar a bomberos y policías, Obama ha depositado una corona de flores en la Zona Cero, donde se levantaban las Torres Gemelas derrumbadas en los atentados del 11 de septiembre de 2001, y se ha reunido con familiares de las víctimas.

Según declaró el portavoz presidencial, Jay Carney, la visita "es apropiada tras la exitosa misión para hacer justicia sobre Bin Laden, para reconocer las terribles pérdidas que sufrió Nueva York el 11-S y para reconocer el peso que los familiares y los seres queridos de las víctimas han acarreado desde entonces, hace casi diez años".

La visita, agregó el portavoz, representa un esfuerzo para "intentar ayudar a los neoyorquinos, y a los estadounidenses en general, a volver página".

Bin Laden murió el domingo de varios tiros en la cabeza y el pecho que le dispararon los comandos estadounidenses, que le localizaron en una residencia de la localidad de montaña de Abbottabad, en las cercanías de Islamabad.

1 comentario:

Amtry dijo...

Querido amigo lo de Noriega no fue cosa del six team seal , si no de la Delta Force ,EE.UU si reconoce la existencia del team Seal VI ,en cambio no reconoce la existencia de la 1st Special Forces Operational Detachment-Delta (1st SFOD-D) DELTA FORCE me parece importante hacer este matiz GRACIAS