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domingo, 26 de octubre de 2014

LAS DAMAS DE LA SANIDAD MILITAR (II)

Las DAMAS del Ejército: Sanidad Militar (y II)



DAMAS ENFERMERAS EN LA DIVISIÓN AZUL.
Desde el comienzo de la participación española en la II Guerra Mundial, los enfermos y heridos de gravedad fueron tratados y operados en los hospitales de Mestelevo, Riga, Vilna, Königsberg, Berlín y Hof principalmente por personal sanitario español, que incluía a un gran número de enfermeras de la Sección Femenina y de Damas de Sanidad Militar que habían acudido voluntariamente a atender a sus camaradas. Luis Suárez, en su “Crónica sobre la Sección Femenina” recoge cómo “el 15 de Julio, se enviaron a todas las provincias instrucciones muy precisas acerca de la movilización de las mujeres, afiliadas o no, que la Sección Femenina consideraba de su exclusiva competencia. Tres clases de servicios estaban en condiciones de organizar: los de vanguardia (hospitales, quirófanos, correspondencia, lavaderos y talleres), los de retaguardia (enfermerías, laboratorios y, en general, sustitución de los hombres en los puestos que dejaran vacantes) y los de industria militar (polvorines, fábricas de armas, maestranzas o textiles). También se brindaban para llevar suministros a las ciudades liberadas. En la práctica estos proyectos se vieron muy reducidos porque, afortunadamente, la guerra no se generalizó y, al convertirse la División Azul en la número 250 de la Wehrmacht, la intendencia de este último, se ocupó de todos los servicios complementarios. Al acercarse el invierno, la Sección Femenina organizó (25 de Octubre de 1.941) una campaña de recogida de donativos; trataba de poner en manos de cada soldado, aquellas Navidades, un paquete con ropa de abrigo, alimentos, tabaco y una medalla de la Virgen, a ser posible de la patrona de cada provincia…

Hubo asimismo enfermeras falangistas y su movilización creó un problema de competencias: De acuerdo con el decreto-ley, publicado en los últimos meses de la campaña española, todas las enfermeras que trabajaban en los hospitales militares debían considerarse insertas en la Sección Femenina. Pero con posterioridad, el Ejército organizó su propio Cuerpo de Damas Auxiliares de Sanidad y, en 1.941, el general Gómez Ulla procedió a movilizarlas sin atenerse estrictamente a la ley 28. La Sección Femenina se quejó de que no habían podido ir al frente ruso más que una proporción muy pequeña de las voluntarias que estaban dispuestas. En total fueron, en seis expediciones sucesivas, para asegurar un relevo eficiente, ochenta y cuatro falangistas, las que actuaron como enfermeras en el frente ruso. La lista es la siguiente:

PRIMER GRUPO, las que permanecieron entre el 24 de Agosto de 1.941 y el 17 de Julio de 1.942: Aurelia Segovia Martínez; Mª Teresa Valderrama Corrales; Amelia de Sevilla Gutiérrez; Mª Luisa Crooke López; Mª Luisa Herrera Sott; las dos hermanas Larios Fernández; Javiera Aramburu Pacheco; Ángeles Llanderal Marín, Mª del Pilar Ruiz Moso; Eusebia Carrey Luna; Ángeles Lorente Vicente; Enriqueta Redondo Sanz; Monserrat Romeo Martínez; Monserrat Lacourt Maciá; Benita Herrera Rojo; Lucía Díez de Valderón; Carmen Moreno Pérez; Mª Ángeles García Fernández; Carmen Sagües Olla; Mª Cristina de Orive Alonso; Concha Echagüe Mostayer; Sabina Martínez Hermenegildo Franco y Aurelia Segovia y María Costi fueron las encargadas, respectivamente, de mandar a las enfermeras procedentes de la S.F. y de Sanidad Militar para la primera expedición. Mª Josefa Ortega Cantón; Lidia Muñoz Laborde; Mercedes Vega Sancho; Mª Asunción Hernández Nanclares; Angustias Conde Salazar; Rafaela Cuesta Sanz; Albina Camino Herrero; Mª Luisa Galán Bustamante; Pilar Páramo y González-Tablas; María Páramo y González-Tablas; Ana Mª Ciria y López y Mª Dolores Beltrán Sousa.

SEGUNDO GRUPO, del 24 de Junio de 1.942 al 12 de Agosto de 1.943: Mercedes Nogueras Martínez; Ana Mª Romero Rato; Mª Dolores Carretero Fernández; Mª Luisa Rodríguez Dorado; Mª Pilar Aréyzaga Aréyzaga; Mª Victoria Rezola Otaduy; Carolina Mendizábal de la Fuente; Natividad Núñez Garralón; Paulina Aguirre Fernández de Lanza; María Iriarte Baser; Carmen Serrano Vicent; Mª Concepción Pellicer González; Adela Esparza Goñi; Mª del Pilar Gordo Gracia; Mercedes Vidal Abarca; Angelines Aznar Zaldívar; Isabel Aznar Zaldívar; Concepción Bergé Cortés.

TERCER GRUPO, de Noviembre de 1.942 a Diciembre de 1.943: Mª Josefa López Peláez; Mª del Carmen Pérez Izquierdo; Carmen Salvadora del Castillo Lacarra; Natividad Díez Vázquez; Josefa Luna Orbaneja.

CUARTO GRUPO, del 2 de Mayo a Diciembre de 1.943: María Rita Odriozola Guerezquiz; Blanca Reviso Olaya; Francisca Pina Pérez; Mª Cruz González Goascoechea; Mª Paz Ramos Izquierdo, Felisa Araguas Neira.

El QUINTO GRUPO, salió en dos escalones los días 15 de Julio y 12 de Agosto de 1.943; regresó también escalonadamente al retirarse la División Azul en Diciembre de 1.943, Enero y Febrero de 1.944: Mercedes Ródenas Revenga; Consuelo Gil Sousa; Micaela Pérez Hernández; Bonosa Ruano Beltrán; Mª de los Ángeles García Blas; María Ruiz Santiago; Honorata Gutiérrez Galán; Julia Muñoz Martín; Araceli del Campo Martínez; Matilde Díaz Varela; Amalia Naya Neira; Crisanta Galán Hernández; Mª del Pilar Alcántara García; Mª del Carmen Docet Ríos; María Miller García y Aurelia Ainsa Font.

Prácticamente todas las enfermeras recibieron alguna condecoración. A una de ellas, Felisa Araguas Neira, fue otorgada la Cruz de Hierro de segunda clase. Por su parte, el incansable Fernando Vadillo, en su muy lograda crónica sobre los divisionarios españoles testimonia de la siguiente forma su presencia: “Manuel y Juan, soldados del Equipo Quirúrgico de Campaña creado en el campamento de Grafenwöhr bajo el mando del capitán médico Fernando Lorente Sanz, habían conocido ya en Varsovia lo que es un hospital de guerra. Pero del hospital de Varsovia a los de Smolenko mediaba un abismo. Era como salir del paraíso y meterse de cabeza en el infierno. El Equipo Quirúrgico de Campaña embarcó en Grafenwöhr con dirección a Polonia el 10 de Septiembre, cuando ya no quedaba ningún divisionario por aquellos parajes de la bucólica Baviera. Varsovia era una ciudad destruida en parte, pero aún conservaba en pie muchas manzanas de edificios y no pocas cervecerías, teatros, cinematógrafos y otros lugares de esparcimiento para las tropas de ocupación. En Varsovia, Manuel y Juan asistieron cierta tarde a la proyección de la película “El Barbero de Sevilla”, protagonizada por Miguel Ligero y Estrellita Castro. Y en Varsovia se encontraron con la grata sorpresa de la llegada del grupo de enfermeras españolas que venían pisándoles los talones, como quien dice, desde Grafenwöhr y Hof:

- ¡Benita! ¿Tú aquí? Benita Herrera, morena, menuda, valenciana ella y simpática a rabiar, era una de las jóvenes militantes de la Sección Femenina que habían acudido al llamamiento hecho por la Jefatura Nacional el 29 de Julio para integrarse en el grupo de enfermeras de Sanidad Militar que habría de cumplir servicios, voluntariamente, en los hospitales de campaña de la División Azul.-- Ya lo ves, Manolo. Aquí estamos todas...
Allí estaban todas. Treinta y ocho chicas, que habían partido de Madrid a las nueve de la mañana del 22 de Agosto, en el tren expreso de Irún. Con ellas habían emprendido viaje el teniente coronel de Sanidad Militar Alberto Blanco, los comandantes López Muñiz, Martín Renedo y Gómez Durán, el capitán Lorenzo Sanz, otros veintiún oficiales de menor graduación, gran número de sargentos y practicantes y el capellán castrense Juan Dehesa. Desde Madrid hasta Irún, la expedición fue acompañada de Mercedes Milá Nolla, Inspectora General de Damas Auxiliares de Sanidad Militar –nombrada por el Caudillo en la orden firmada en Burgos el 24 de Marzo de 1.937–, y de Tina Esteban, Jefe de Enfermeras de la Sección Femenina de FET y de las JONS”.

RIVALIDAD ENTRE LA FALANGE Y EL EJÉRCITO.
El encono Falange-Ejército por adquirir protagonismo dentro de la División tuvo su máximo exponente en la organización de la Enfermería que debía asistir a la misma. Así, la jefa de las enfermeras falangistas, odiaba a la de sus homólogas militares, la catalana Mercedes Milá, hasta el punto que la acusó de haberse atraído a alguna de sus subordinadas por medio de halagos y oscuras prebendas y solicitó con desesperación la supresión de la dualidad de mandos. Todos estos problemas influyeron negativamente en la efectividad de la acción sanitaria divisionaria (la actitud del subjefe dejó muy mermada el servicio de Cirugía). Deficiencias de las que los responsables españoles culparon -con cierta ligereza- a sus colegas alemanes, lo que incrementó sensiblemente el recelo de la tropa hacia los alemanes en general. Pero lo cierto es que cuando una enfermera falangista solicitó ropa para Porchow, vaciaron de inmediato un depósito entero. Y cuando Celia Giménez se ofreció a visitar los hospitales de Alemania donde se hallaban esparcidos los enfermos y heridos españoles, la Sanidad alemana puso a su disposición un coche, y su propio jefe se prestó a acompañarla. En sólo dos horas fueron tendidos hilos telefónicos a uno de los hospitales, para poder grabar mensajes de los divisionarios con destino a España, y se desplazó una cámara cinematográfica para filmar a los internados…

Al margen de los aspectos hasta aquí apuntados, no cabe duda de que la Sanidad divisionaria hizo gala también de elementos positivos, alguno de ellos deudores de la organización alemana. Así el nivel de efectividad en el tratamiento proporcionó resultados excelentes la adjudicación al herido, tan pronto como llegaba al primer puesto sanitario, de la llamada "Cedula de Acompañamiento para Heridos", una pequeña cartulina de unos 14 centímetros de largo por 6 de ancho, donde constaba su nombre y apellidos, la unidad en la que estaba integrado, la herida sufrida y la relación de medicinas recibidas de inmediato por vía oral o inyectadas, con referencia concreta al suero antitetánico.

Pero los españoles no sólo fueron atendidos por sus compatriotas. En Alemania, los enfermos y heridos también lo fueron por la amplia red asistencial de la Sanidad militar del país. En los lazaretos, fueron asistidos por médicos y enfermeras alemanes, y también en su mayor parte, por monjas alemanas de la caridad. El número de atendidos fue, sin duda, elevado, sólo en el distrito de Colonia, a mediados de 1.942 habían sido atendidos unos 500 heridos, en 20 localidades. Y el trato que se les dispensó, al parecer fue excelente.


EL GRUPO 250 DE SANIDAD EN LA DIVISIÓN AZUL.
El 85% de los voluntarios que participaron en la Sanidad de la División Azul eran universitarios y excombatientes de la guerra civil entre los que había numerosos médicos y practicantes, así como estudiantes de medicina que colaboraron en los puestos sanitarios. También prestaron servicio en los diferentes hospitales como enfermeras las Damas Auxiliares de Sanidad Militar, de la Cruz Roja y una pequeña proporción de componentes de la Sección Femenina de la Falange.

Las enfermeras españolas de la Sanidad Militar en Alemania vestían un uniforme que incluía una camisa caqui con un poco habitual diseño de bolsillos, botones de cuero marrón oscuro, y cuello y puños blancos. En el cuello lucían el emblema de la Sanidad Militar española, mientras que el resto de insignias y condecoraciones se lucían en el bolsillo. También llevaban un cinturón negro con una hebilla gris plata de la Sanidad Militar, una falda plisada caqui, medias marrón claro y zapatos marrón oscuro. El tocado consistía en un griñón caqui y una toca blanca en la que iba enganchada la insignia metálica gris plata de la Sanidad Militar.

El Grupo de Sanidad, al igual que el resto de la División era básicamente una unidad hipomóvil. Disponía de dos compañías: 518 personas (1 comandante médico, 30 oficiales, 70 suboficiales, ayudantes de medicina, farmacia y veterinaria, y el resto: enfermeras, practicantes y sanitarios). De material tenían 134 mulos y 22 vehículos ambulancia hipomóviles.

Se instalaron hospitales en Mestelewo, Mieskowo, Könisberg, Wilna, Holf y Berlin. Se vacunó a todo el personal: la antivariólica, antitífica y contra el cólera, al mismo tiempo que se determinó el grupo sanguíneo que sería grabado en la chapa de identificación individual.

Cada sección de evacuación y transporte con un total de 36 camillas se encargaban del transporte de heridos. También había dos secciones de 30 ambulancias.

En cada una de las dos compañías de Sanidad existía un puesto de Socorro y Clasificación que oscilaban entre 40 y 80 camas situados a unos 8 a 11 kilómetros del frente. El hospital de Campaña contaba con material quirúrgico para tratar a todo tipo de heridos de urgencia, equipo de oftalmología, odontología, laboratorio y farmacia, con una capacidad de 200 camas y se situaba a unos 10 a 15 km. del frente.

Las evacuaciones desde el Hospital de Campaña hacia la retaguardia se hacían en trenes hospitales que llevaban los nombres de "Lili-Marlen", "Violeta", "Peter" y "Rómulus". En las relaciones de bajas se hace distinción entre heridos, congelados y enfermos. Se instalaron también "Puestos de Calentamiento" dado el gran número de soldados congelados debido al intenso frío.

El Grupo de Sanidad intervino en las batallas de Wolchow, Krasnybor y en el cerco de Leningrado. A su mando estuvieron en distintas etapas: Los comandantes médicos Servando Casas Fernández, Federico Arteaga Pastor, José Moreno Monroy y Joaquín Pastor Candela. En la Jefatura de Sanidad estuvieron los tenientes coroneles médicos Alberto Blanco Rodríguez y Blas Hidalgo. Y el teniente coronel Pellicer fue nombrado inspector de hospitales.

DAMAS DE SANIDAD MILITAR QUE PERTENECIERON AL GRUPO 250 EN LOS DIVERSOS TURNOS (con asterisco, las condecoradas) (con + las fallecidas posteriormente):
Dª Eloísa y Dª Yolanda Ajuria Brunet, Dª Margarita Alba Fernández de Cañete (+), Dª Albina Albacete Fraile, Dª Elena Alcoberro Muñoz, Dª Josefina Alegría Izurdiaga, Dª Concepción Alonso Linajes, Dª Matilde Alonso Tous, Dª María Luisa Aramburu Topete (+), Dª Alicia Arce Navascués, Dª Andresa Armillas Urgel (*), Dª Maria Beiro Soj, Dª Carmen Blanco Linares, Dª Dolores de Borja y Carceller, Dª Maria Consuelo Calleja Acebes (+), Dª Joaquina Callen Zamora, Dª María Castro Aguirre, Dª María del Carmen Chacón Alonso, Dª María Costi García de Turón, Dª María Dolores Díaz García (+), Dª María Dolores Díaz Rodríguez, Dª Manola Escauriaza Landecho, Dª Consuelo Feleches Pelser, Dª María Luisa Fraile Amelivia, Dª Elvira García Aynat (+), Dª María Angeles García-Laredo y Fernández de la Reguera, Dª Mercedes Gascón Saínz (*)(+), Dª María Gil Balenchana, Dª Narcisa Gómez Palma (+), Dª Ángeles y Dª María Josefa González Gorbeña, Dª Casimira González Pérez (+), Dª María Iriarte Itoria, Dª María Teresa Iribarren Irigoyen, Dª Carmen Ladrón de Guevara Álvarez, Dª María Ángeles de Larrucea y Samaniego (+), Dª Manuela Lissen Delgado, Dª Catalina Martín Alonso (+), Dª Resurrección Martín Zambudio, Dª Purificación Mascubre Aguado, Dª Mercedes Milá y Nolla (**)(+), Dª Asunción Miró Ornat, Dª Dionisia Muniaín Orcoyen, Dª Ángeles de Noreña y López, Dª Socorro Orderiz Martín de Irujo, Dª Asunción Pascual Alcañiz, Dª Maria Paylo, Dª Pilar Periza Somontes, Dª María del Carmen Ranilla Martín, Dª Francisca Raya Raya (+), Dª María Josefa Ruano del Campo (+), Dª Pilar Ruiz Mosso, Dª Ángeles Santos Miguelañez (+)(*), Dª Felisa Sastre del Blanco, Dª Ebrelfa Tejedor Arnaiz, Dª María Remedios Tomé Alonso, Dª María Teresa Trenor y Pardo de Donlebún, Dª Dolores Ulecia de la Plaza, Dª María Teresa Valdés Faulí y Pombo (*), Dª María Dolores Valle Cantero, Dª Micaela Vázquez Sagasti y Dª María Paz Velasco Gómez


Y, como ya había pasado años antes en Vietnam, el Servicio Sanitario continuaba siendo pionero en las misiones de nuestras Fuerzas Armadas allende los mares, esta vez en NICARAGUA:

MISIÓN NICARAGUA: EVACUACIÓN DE RESIDENTES.
Entre el 13 de Junio y el 17 de Agosto de 1.979 se realizaron tres expediciones de Hércules C-130 para evacuar residentes en Nicaragua como consecuencia de la guerra civil en el país. Los vuelos comenzaron el 15 de Junio entre San José de Costa Rica y el aeropuerto de Las Mercedes-Managua. Corrían los días del triunfo del movimiento sandinista en su lucha contra el régimen del presidente Somoza, por lo que la situación era de alto riesgo, tal y como se pudo comprobar en la primera misión, cuando otro avión que precedía al español fue ametrallado durante su aproximación... A partir de ese momento, el Hércules español fue la única aeronave que permaneció en zona estableciendo un puente aéreo para evacuar a españoles y personas de otras nacionalidades.

La evacuación del personal la organizó el Embajador de España en Nicaragua, Pedro de Arístegui (fallecido en El Líbano el 16 de Abril de 1.989, cuando un proyectil sirio impactó contra el comedor de la embajada española), quien formaba caravanas en la ciudad y las llevaba hasta el aeropuerto para su embarque: En la primera expedición, del 11 al 26 de Junio, en un Hércules se evacuaron 1.500 personas en once rotaciones San José-Managua-San José, de ellas 460 españolas, y se trasladaron a Nicaragua 24 toneladas de material enviado por Cruz Roja. En la segunda, del 2 al 13 de Julio, en otro Hércules se evacuaron 740 personas a San José y Guatemala en ocho salidas y se transportaron a Nicaragua 80 toneladas de material sanitario y productos alimenticios. En la última expedición, del 8 al 17 de Agosto, en dos Hércules se trasladó desde España un hospital de campaña y 34 personas, entre médicos y damas enfermeras de Sanidad Militar. Esta misión tuvo una amplia repercusión en los medios de comunicación social: “Una de las operaciones de evacuación de refugiados de guerra más efectivas de las llevadas a cabo por España en el extranjero y la única de esta envergadura y generosidad hecha por un país extranjero en Nicaragua” (“Cambio 16”, 8 de Julio de 1.979).

“La acción humanitaria del Hércules es única” (“Ya”, 1 de Julio de 1.979).

“Estuvo realizando, sin estridencias ni propagandas, una labor humanitaria que, sin duda alguna, salvó muchas vidas” (“La Prensa”, San José de Costa Rica, 27 de Junio de 1.979).

Pero la Misión Sanitaria nicaragüense bien merece una narración más pormenorizada:

Después de una cruenta guerra que costó unos 50.000 muertos y la destrucción del país, el 18 de Julio de 1.979, el dictador Anastasio Somoza huía del país y el día 29 del mismo mes, el gobierno sandinista se instalaba en la capital, Managua. Durante la guerra, el gobierno español participó en el apoyo internacional a Nicaragua. Se montó un centro de refugiados para proteger a los ciudadanos españoles, unos 400, así como ciudadanos de otros países hispanoamericanos, otros 3.000.

Los mismos aviones Hércules del Ala 31 del Mando Aéreo de Transporte (MATRA) que transportaban a estos ciudadanos hacia el exterior, se encargaban a su regreso de llevar medicinas y víveres que enviaba la Cruz Roja Internacional.

A primeros de Agosto se montó el hospital español en la ciudad de Estelí, al mando del Tte. Col. médico D. Enrique Martínez Pérez, el comandante médico D. Alejandro Domingo Gutiérrez, capitán médico D. Juan Relanzón López, teniente sanitario D. Hermenegildo Verdugo Paniagua, ATS D. José Guijarro Larriba, once Damas de Sanidad al mando de la inspectora general Dª Coloma Rotger Guardiola, una auxiliar de laboratorio, una ATS, una religiosa, un soldado médico y seis soldados sanitarios.

La ciudad de Estelí tenía una población de 26.000 habitantes, situada a 150 Km. al norte de la capital. Todo este personal viajó desde España junto con un cargamento en otro Hércules de medicinas, víveres y un hospital de campaña con todo su instrumental, cuyo importe era de unos 520 millones de pesetas.

Se montaron tiendas de campaña y se habilitaron varios edificios semi-derruidos para instalar las camas (unas 90) y los quirófanos. Un motel cercano se acondicionó para alojamiento del personal.

El servicio quedó organizado del siguiente modo:
1.- MEDICINA ASISTENCIAL a cargo del comandante Domingo, capitán Relanzón, brigada ATS Guijarro y el soldado médico Francisco Manso.

2.- MEDICINA PREVENTIVA Y LABORATORIO, al frente del Tte. Col. Martínez y con la colaboración de una Dama de Sanidad y una ATS del Instituto de Medicina Preventiva. Encargados también del saneamiento de las instalaciones, desinfección, desinsectación, desratización, depuración y potabilización del agua, elaboración de sueros salinos, glucosados y gluco-salinos, vacunación del personal y normas de quimioprofilaxis.

3.- PERSONAL AUXILIAR DE CLÍNICA, distribuido en consultas, hospital, farmacia y tienda de campaña (en donde se ponían las inyecciones).

4.- SERVICIO DE GUARDIA DEL HOSPITAL, por turnos rotativos, entre el personal médico y Damas de Sanidad.

5.- SERVICIOS GENERALES, a cargo de los soldados sanitarios bajo el mando del teniente Verdugo.

6.- SERVICIOS DE INTENDENCIA Y ECONÓMICOS, a cargo del comandante de Intendencia D. Fernando Jiménez Pelegrí, quien se encargaba de la contratación de personal de cocina y limpieza, además de las compras del material necesario al efecto.

Se atendían una media de 320 enfermos diarios, desde las 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde, incluidos domingos y festivos. Las enfermedades más frecuentes eran: desnutrición, deshidratación, alteraciones psíquicas, avitaminosis, problemas respiratorios y digestivos, afecciones parasitarias, paludismo, heridos de la guerra, etc… En colaboración con la emisora de radio local –“Radio Liberación”-, se emitieron programas de educación sanitaria, fundamentalmente de higiene alimentaria y de vacunaciones; las charlas se emitían cuatro veces al día y reflejo de su éxito, fue la llegada cada vez más numerosa de madres para vacunar a sus hijos (tétanos y poliomielitis principalmente). Aparte de estas actividades, se enviaban equipos médicos del contingente español a otras ciudades nicaragüenses, sobre todo al hospital de la Trinidad. Las evacuaciones desde el hospital de Estelí se hacían en ambulancias de la Cruz Roja sobre otros hospitales de Managua. Los gastos del hospital español rondaban los 15.000 dólares mensuales lo que le permitían autoabastecerse de medicamentos y víveres, sufragados por el Estado español.


El 14 de Septiembre se produjo el relevo de parte del personal y el 27 de Octubre otro. Durando la ayuda humanitaria española ocho meses desde su comienzo.


Y, para finalizar, un poco de Historia personalizada, pues las Damas de Sanidad no merecen el olvido:

Dª ROSARIO VÁZQUEZ FERNÁNDEZ, ENFERMERA LEGIONARIA.
Enfermera legionaria, que acompañó a la II Bandera de la Legión desde el 1 de Septiembre de 1.924 hasta el 31 de Octubre de 1.925, durante parte de la etapa de recuperación del territorio perdido tras el Desastre de Annual. Era enfermera de plantilla con derecho al uso del uniforme militar (la primera mujer en el Tercio), camisa y prenda de cabeza, así como al rancho y haberes. Sufrió dos heridas de guerra y fue condecorada en 1.926 con la Cruz Roja del Mérito Militar por su acción en Los Cañaverales, junto al río Martín: Yendo a montar un puesto de socorro descubrió una fuerza enemiga que había logrado infiltrarse a retaguardia legionaria; con su aviso hizo abortar el ataque bereber.

ORDEN DEL TERCIO DEL DÍA 31 DE MAYO DE 1.926:

A la Enfermera Legionaria Dª ROSARIO VÁZQUEZ FERNÁNDEZ le es concedida la Cruz de Plata al Mérito Militar con distintivo Rojo por Orden de este día (D.O. nº 120).

Méritos: Acompañó a la II Bandera en cuantos hechos de Armas intervino desde el 1 de Septiembre de 1.924 hasta el 31 de Octubre de 1.925, siendo particularmente heroica su actuación durante la retirada de Beni Adrós

Dicha condecoración le fue impuesta con toda formalidad, y ante la II Bandera formada en Targuist por el Teniente Coronel D. RICARDO RADA PERAL.




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