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martes, 12 de agosto de 2014

LA ACCION DEL LAGO ILMEN DE COMPAÑÍA DE ESQUIADORES DE LA DIVISIÓN AZUL



Fuente: Osprey – Men at Arms 103 – Germany’s Spanish Volunteers 1941-45
 
LA COMPAÑÍA DE ESQUIADORES
 
En la organización inicial, la División Azul no contaba con ninguna compañía de esquiadores, pero debido a las especiales condiciones climatológicas y a los ataques de esquiadores rusos, se precisaba una unidad que pudiera desplazarse rápidamente, a pesar de la nieve y atender las urgencias bélicas que pudieran presentarse.
 
El 21 de noviembre de 1941, se formó oficialmente dicha Compañía por orden del general Muñoz Grandes, siendo elegido el teniente de artillería José Otero de Arce, cuando éste se encontraba en plena batalla de Possad.
 
Dicha compañía debía patrullar entre las localidades de Babky y Spasspiskopez.
Rotura del frente

El río Volkhov formaba el frente español tras el cual los alemanes asediaban Leningrado. Al sur de este frente está el lago Ilmen.


Lago Ilmen
 photo ilmen1.png

El 7 de enero de 1942 las tropas ruzas avanzan cerca del sector de la División Azul, destrozando a la 290ª División de Infantería alemana, apostada al sur del lago Ilmen. En la retirada, quedan cercados 543 hombres al mando del capitán Pröhl, que son restos de unidades que se habían dispersado durante la precipitada retirada. El cerco corre a cargo del 140° Regimiento de infantería del XI ejército soviético.
 
Dado que no se disponen de reservas alemanas se solicita ayuda al general Muñoz Grandes para que envíe una expedición de rescate.
El balance de fuerzas sitiadas es el siguiente:
  • Panzerjägerabteilung 290 (290° Grupo Cazacarros).
  • Kradschützen-Bataillon 38 (38° Batallón de Fusileros motociclistas).
  • Wach-Bataillon 615 (Batallón de Guardia).
  • 6ª Compañía del 1º Regimiento de Transmisiones de la Luftwaffe.
  • Unidades auxiliares irregulares de voluntarios rusos en servicio alemán.
LA MISIÓN
La compañía de esquiadores española, recibe el 9 de enero la misión de enlazar con las tropas alemanas cercadas, para ello habrá de atravesar en diagonal la helada superficie del lago.
 
Aún es de noche aquel 10 de enero por la mañana. Forman las tropas, el teniente Otero de Arce da la novedad al capitán José Manuel Ordás Rodríguez, que va a mandar la expedición.
 
Forman seis Secciones de 206 hombres de la Compañía Divisionaria de Esquiadores 250, mandadas por los tenientes Vicente Castañer Enseñat, Antonio García Porta y Jacinto del Val, y los alféreces Germán Bernabéu del Amo, Joaquín García Lario y Alfonso López de Santiago.
 
Entre los efectivos el intérprete Constantino Alejandrovich, un ruso blanco que había combatido en La Legión durante la pasada guerra española y que había cruzado el Ilmen anteriormente en misiones de enlace, y los también intérpretes Willie Klein y Michael Schumacher (como el piloto de F1), de la Wehrmacht.
 
Otras fuerzas agregadas eran las del Batallón de Depósito 250: Un cabo y once soldados, y las del Grupo de Veterinaria: siete soldados. Más los dos sargentos, los dos cabos y los cinco soldados de la Plana Mayor de la 5.ª Compañía Divisionaria de Antitanques.
 
A los 206 hombres hubo que añadir 70 trineos tirados por caballos pequeños, llevando nueve fusiles ametralladores, radio, médico, víveres y municiones para tres días.
 
El itinerario más corto para alcanzar Vsvad es la línea recta (unos 30 km), ya que por ser un lago helado no hay elevaciones, pero al encontrarse los esquiadores con seis barreras de hielo de difícil franqueo, el recorrido es mucho más largo, circunstancia que, unida a las extremadamente bajas temperaturas sufridas durante la travesía (rara vez superiores a los -56 ºC), produce un balance total de 102 bajas por congelación, 18 de ellas gravísimas, y la pérdida de más de buen número de trineos una vez que se contacta el día 11 con la guarnición alemana de Ustrika en la ribera sur del lago, 15 km desviados del objetivo tras 26 horas de marcha.
 
Zona sureste del lago con las localidades de Ustreka, Maloye Utschno, Bolshoye Utschno y Vsvad.
 
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Las temperaturas son tan gélidas que la grasa de los fusiles se congela, dificultando su manejo, y el agua y los alimentos están tan duros que deben ser calentados.
 
El capitán Ordás informa a Muñoz Grandes:
 
Después de atravesar seis grandes barreras de hielo, grietas con agua a la cintura, hemos llegado a Ustrika. A causa del frí­o, Radio y brújulas averiadas. Tenemos 102 congelados, de ellos 18 graví­simos. En las simas del Lago hemos perdido algunos trineos
 
Muñoz Grandes contesta:
 
Sé de vuestro esfuerzo durante penosí­sima marcha que habeis realizado. La guarnición alemana sigue defendiéndose valientemente y hay que socorrerla cueste lo que cueste aunque queden todos los nuestros sobre el hielo. Con los que te queden, con muy pocos, tu solo si es preciso, seguid adelante. O se les salva o se muere con ellos
 
Lo que al principio parecía una simple operación de rescate bien pronto se reveló como una empresa casi imposible de lograr.
 
Pasan las horas  de marchas por la orilla sur del lago hacia el este en las que el frío se cobra su precio. El capitán Ordás establece su puesto de mando en Pagost Ushin y permanece atento a nuevas órdenes.
 
El 14 de enero los españoles han sido reducidos a 76 hombres de los 206 iniciales. Muchos congelados son evacuados por los alemanes a Borissovo donde se llegan a practicar amputaciones.
 
El 17 de enero la avanzadilla de la expedición española al mando del teniente Otero de Arce, con solo 36 españoles recibe el apoyo de 40 soldados letones de la 81ª División de Infanteria de la Wehrmacht y en el reconocimiento se estima una fuerza enemiga de 3.000 tiradores siberianos.
 
A las 8 de la mañana del 18 de enero se inicia la marcha española-letona pasando los poblados de Maloye Utschno y Bolshoye Utschno. Tras esto la expedición ataca Shiloy Tschernez donde se expulsa a los bolcheviques a punta de bayoneta.
 
Sin embargo una acción de reconocimiento en el cercano poblado Pinikovo (o Penkovo, al sur) llevó a la expedicióna ante un contrataque soviético formado por 6 tanques T26 y numerosos esquiadores soviéticos.
 
En Bolshoye Utschno el teniente Otero de Arce hace una defensa, conteniendo a los tanques y esquiadores enemigos mientras se evacúan los heridos al norte en trineo hasta el puesto de Pagost Ushin.
 
El teniente y algunos superivientes consiguen escapar de milagro en medio de la oscuridad. De los 36 hombres que le acompañaban, 14 mueren en el intento.
 
Mientras tanto el capitán Ordás recibe la orden de  mandar ocupar con otros españoles y letones la posición avanzada del poblado de Maloye Utschno, que es guarnecida por 23 españoles y 19 letones al mando de los alféreces Joaquín García Lario y Alfonso López de Santiago.
 
A las siete y cuarto de la mañana del 19 de enero se desató un ataque soviético con esquiadores, tanques y artillería contra la aldea y su exigua guarnición.
 
El alférez López de Santiago se encomendó a Dios y con algunos soldados supervivientes rechazó oleadas de fuerzas soviéticas. Los rusos, borrachos de vodka avanzaban tan rápido que sufrían bajas por las explosiones de su propia artillería.
 
Desde el puesto de Pagost Ushin, el capitán Ordás escucha el estruendo de la desigual batalla y una Sección al mando del exhausto teniente Otero de Arce es enviada al amanecer. La diminuta columna de exploración y rescate la forman estos ocho españoles seguidos de dos trineos y por detrás un Panzer IV alemán y dos Secciones alemanas de la 81.ª División. Los expedicionarios temen lo peor, dudan que alguien haya sobrevivido al ataque.
 
En medio del acoso constante de la ventisca glacial, la artillería, y las ametralladoras soviéticas se rescata a solo 7 supervivientes, cinco españoles (entre ellos el alférez López de Santiago) y dos letones.
El capitán Ordás ahora solo tiene 20 hombres capaces de luchar de su compañía original.
 
El 20 de enero es la fecha acordada para la que el capitán Pröhl y sus hombres intenten la rotura del cerco en Vsvad amparados en la oscuridad del anochecer.
A las 4:45 de la madrugada del 21 de enero, el teniente Otero de Arce, un sargento y cinco soldados, retomaron determinados el camino del lago, pese a lo exiguo de su número.
 
A las 5:30 percibieron sonidos, voces, y crujir de pasos en el hielo, y el teniente ordenó disparar las bengalas según la secuencia prevista. Al cabo, aunque pareció una eternidad, la secuencia de bengalas obtuvo respuesta, a su resplandor distinguieron los españoles las manchas difusas de una columna en marcha.
 
Gritos que decían “Kameraden” “Kameraden” se escucharon y los “numerosos” 5 rescatadores españoles corrieron a saludar a los más de 500 alemanes sitiados huidos.
 
Otero de Arce y Prühl se dan la mano, los soldados alemanes abrazan a los españoles, que son pocos pero tremendamente animosos y que ahora los preceden, habiendo cumplido por fin la misión, camino de Pagost Ushin.
 
A pesar de los pocos efectivos que quedaban, el 24 de enero se presentan todos voluntarios para participar en la reconquista con ayuda de algunos panzer IV de la 81 división de las aldeas Maloye y Bolsloye, que ellos mismos ya habí­an conquistado anteriormente (a pesar de las súplicas alemanas para que no tomaran parte en esas acciones) y volviendo a sufrir más bajas, pues al no disparar sus fusiles a -58ºC tuvieron que librar la carga solo lanzando sus granadas de mano. En su camino contemplan los restos congelados de algunos de sus compañeros muertos días antes y alcanzan Shiloy Tschernez hora y media antes que la infantería alemana.
 
El 25 de enero el capitán Ordás envió un informe a Muñoz Grandes con las calamitosas estadísticas. De los 206 españoles enviados hace dos semanas, solo 12 seguían en condiciones de luchar en el momento de ser retirados.
 
DESENLACE
 
Por esta actuación la Compañí­a de Esquiadores recibiría la Medalla Militar colectiva y su jefe, el capitán Ordás, la individual. Los alemanes reconocieron el valor de los esquiadores españoles y les concedieron además 32 cruces de hierro.
 
 
 

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