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lunes, 2 de junio de 2014

LA TRAGEDIA NAVAL PEOR DE LA HISTORIA ES EL HUNDIMIENTO DURANTE LA II GM DEL WILHEM GUSTLOFF NO LA DEL TITANIC

La peor tragedia naval de la historia, y no es el Titanic.


El número total de víctimas superó a aquellas sufridas por el Titanic (1.514), el Lusitania (1.198) y el Bismarck (2.200) combinadas… multiplicadas por dos. Con estas cifras, el hundimiento del Wilhelm Gustloff es sin duda la tragedia marítima más grande de la historia y debería ser al menos tan famosa como las tres antes mencionadas, pero dudo mucho que sea así. De hecho, casi puedo asegurar que la gran mayoría de mis lectores la desconocen. Y no es que los náufragos no merezcan un reconocimiento, pero el momento y las circunstancias en las que ocurrió el desastre le han ocultado de las primeras páginas de las crónicas.

WH
SS Wilhelm Gustloff.

El Wilhelm Gustloff había sido construido en los astilleros Blohm & Voss y botado el 5 de mayo de 1937 en Hamburgo, Alemania, como un crucero para la “Kraft durch Freude”  (Fuerza a través de la Alegría) la organización nazi que controlaba todos los aspectos del ocio de la sociedad alemana de la época. En el verano de 1939, fue enviado a España para traer de vuelta a los miembros de la Legión Cóndor que había luchado en el bando nacional durante el conflicto civil en ese país. En septiembre, al iniciar la guerra mundial, el buque fue confiscado por la Kriegsmarine y pasó a ser un barco hospital hasta 1940, cuando fue asignado para servir como barracas flotantes frente a la localidad polaca de Gdynia, en aquel entonces parte del Tercer Reich. El Gustloff no vio ninguna acción naval en los cuatro años siguientes, pero en el invierno de 1945, fue reasignado como transporte de refugiados durante la Operación Hannibal.

En enero de 1945, las tropas rusas habían avanzado desde el este como parte del último empuje contra las huestes de Hitler que tan brutalmente habían invadido Polonia y Rusia. Era sólo cuestión de tiempo para que los primeros tanques cercaran Berlín y terminaran con el conflicto más sangriento que ha visto la humanidad. Los alemanes se batían en retirada ofreciendo una resistencia feroz, pero la falta de equipo y de reservistas había mermado su capacidad de lucha, y sólo quedaba retrasar lo inevitable para dar tiempo al rescate de los miles de alemanes atrapados en la península de Curlandia y en la Prusia Oriental. Esa sería la tarea del Gustloff en la Operación Hannibal.

PolizontesA pesar de haber sido construido para albergar a 1.850 pasajeros, la lista oficial de embarque del Wilhelm Gustloff el 30 de enero ascendía a 6.050, incluidos 173 tripulantes, 918 militares entre oficiales y estudiantes de la Escuela de Submarinos de Gdynia, 373 auxiliares femeninas navales, 162 soldados heridos y el resto civiles que habían sido elegidos entre las decenas de miles que se agolpaban en los muelles y el resto del puerto. En el último momento, sin embargo, aproximadamente 4.000 personas más consiguieron abordar en la que probablemente sería su última oportunidad de escapar de la venganza rusa. Heinz Schön, un archivista alemán que sobrevivió al naufragio, realizó una extensa investigación que le llevó a concluir que el Gustloff llevaba 10.582 personas a bordo.

Aquel martes zarpó el buque con su carga humana con destino al puerto de Kiel. Dos torpederos y un crucero escoltaban al transporte, pero este último y uno de los torpederos tuvieron que volver a puerto por fallos mecánicos. Era una mañana helada como cualquiera en los interminables inviernos del Báltico, con temperaturas cercanas a 0º, bruma y vientos fuertes, pero que no debían suponer un obstáculo para un barco de aquellas dimensiones. Más temor producía la posible presencia de barcos o submarinos soviéticos y de minas explosivas en aguas cercanas a la costa. Estas últimas fueron las que decidieron al capitán a seguir una ruta por aguas más profundas a pesar de que otro capitán a bordo, un submarinista, le había aconsejado no hacerlo. Las primeras horas del viaje se sucedieron sin ningún percance, y al acercarse la oscuridad de la temprana noche, se apagaron todas las luces del barco para mayor seguridad. Un misterioso incidente que nunca se ha podido comprobar cambiaría el destino de la nave y sus ocupantes.

Mapa hundimiento del WH
Poco después de que oscureciera, el Capitán del Gustloff Friedrich Petersen, recibió un mensaje por radio que alertaba de la presencia de un convoy de barredores de minas alemanes en la zona. Para evitar una colisión, Petersen ordenó que se encendieran las luces verdes y rojas de navegación,

Marineskohaciendo visible al buque. La breve investigación realizada después del accidente reveló que no existía tal convoy y no pudo dirimir el origen del mensaje. Eso sí, las luces alertaron la presencia del barco a otra nave operando en la zona: el submarino soviético S-13, cuyo Capitán, Alexander Mariniesko decidió seguir al Gustloff por un par de horas hasta encontrar un lugar adecuado para atacar. A las 21:00, tres torpedos del S-12 hicieron blanco en el buque alemán, que se fue a pique en 50 minutos. De los más de diez mil pasajeros, 996 fueron rescatados por barcos alemanes, el resto pereció ya sea en las explosiones, ahogados en las entrañas de acero, o helados en las aguas del Báltico tan frías que trozos de hielo flotaban alrededor de la tragedia.

Es difícil entender que el porcentaje de víctimas haya sido tan alto, pero hay tres factores que obstaculizaron el salvamento y que pueden ayudar a esclarecer las causas de la catástrofe: 1) la mayoría de los pasajeros se encontraba resguardada del frio en los compartimentos inferiores, por lo que tendrían que subir varios niveles hasta la cubierta pero, la alta concentración de personas transformó las escaleras en trampas de muerte, donde los desesperados inocentes se empujaban y pisoteaban intentando ponerse a salvo; 2) Los implementos de los botes salvavidas se habían congelado y no era fácil descolgarlos y, para más inri, 3) la explosión del primer torpedo había obligado al Capitán a cerrar las compuertas estancas en la parte de proa, encerrando y condenando a muerte a buena parte de la tripulación, aquellos que hubiesen podido asistir en el rescate.

WH hundiéndose

La máquina de propaganda nazi al mando de Joseph Goebbels, prefirió no hacer mucho ruido acerca del Gustloff para no añadir más desesperación a un pueblo en horas bajas y la cascada de malas noticias para los alemanes en la primavera de 1945 hizo el resto para enterrar la tragedia en los anales de la historia. Entre cincuenta millones de víctimas, nueve mil eran sólo una pequeña fracción y, los aliados, preocupados por la captura y enjuiciamiento de los responsables del holocausto, tampoco tuvieron tiempo para investigar uno más de los eventos trágicos de la guerra. Los mismos sobrevivientes quedaron tan traumatizados por la experiencia y ocupados con la reconstrucción del país, prefirieron no tocar más el tema en un ejercicio de amnesia colectiva.

Nunca sabremos el número exacto de víctimas en el Wilhelm Gustloff, vicisitudes de la guerra, pero no hay duda que se trata del mayor accidente marítimo de la historia. Muchos de ellos eran soldados y encontraron la muerte en el cumplimiento del deber, pero la gran mayoría eran civiles, niños para ser exactos, que no entendían de política ni de armas. La tragedia del Gustloff puede haber quedado olvidada para buena parte del mundo, pero algunos nos acordamos. Descansen en paz.

 

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