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miércoles, 18 de mayo de 2011

ANTE LA POSIBLE INVASION DE INGLATERRA POR LOS ALEMANES

























Este documento rescatado de los archivos y realizado por el Ministerio de Infromación con la comperación de la Oficina de Guerra y Ministerio de Interior, Britanico, ante la posible invasión de Gran Bretaña por los alemanes en 1940. Es un claro exponente de la situación y la determinación del pueblo británico ante la OPERACION LEON MARINO, aunque colgado en el tiempo, merece la pena leerlo

Redacción de GAGOMILITARIA

Realizado por el Ministerio de Información en cooperación con la oficina de la Guerra y el Ministerio del Interior.

SI EL INVASOR LLEGA, QUE HACER Y COMO HACERLO.

Los alemanes amenazan con invadir Gran Bretaña. Si lo hacen, serán rechazados por nuestra Armada, nuestro Ejército y nuestras Fuerzas Aéreas. Incluso la población civil tiene un importante papel que jugar. La invasión alemana de Polonia, Holanda y Bélgica fue, en gran medida, ayudada por el hecho de que la población fue cogida por sorpresa: no sabían qué hacer cuando llegó el momento. Usted no debe dejarse sorprender. Este folleto cuenta, en líneas generales, lo que debe hacer. Instrucciones más detalladas serán repartidas cuando el peligro sea ya inminente. Mientras tanto, lea estas normas con sumo cuidado y prepárese para ponerlas en práctica.

PRIMERO.

Cuando Holanda y Bélgica fueron invadidas, la gente huyó de sus hogares. Se agolpó en las carreteras a bordo de coches, carros, bicicletas o a pie, y acabó por ayudar al enemigo al estorbar el avance de sus propios soldados. Debe procurar que esto no ocurra aquí. La primera regla, por tanto, es:

(1) SI LOS ALEMANES PISAN SUELO INGLES LANZANDOSE EN PARACAIDAS 0 DESEMBARCANDO DESDE BUQUES, DEBE PERMANECER EN SU DOMICILIO. LA ORDEN ES: "PERMANEZCA QUlETO".

Si el Alto Mando decide evacuar su lugar de residencia, se le informará de cuándo y cómo debe hacerlo. Hasta que reciba tales instrucciones, debe permanecer en su localidad. La huída le expondria a graves peligros, ya que puede ser tiroteado desde el aire, como lo fueron holandeses y belgas, y puede bloquear las carreteras por las que nuestro Ejército avanzaría para expulsar a los alemanes.

SEGUNDO.

He aquí otro método utilizado por los alemanes en sus invasiones. Se aprovechan de la población civil para sembrar el pánico y la confusión. Hacen circular falsos rumores y órdenes. Para prevenir esta posibilidad, debe respetar la segunda regla, que es como sigue:

(2) NO CREA EN RUMORES NI LOS DIFUNDA. CUANDO RECIBA UNA ORDEN, ASEGURESE DE QUE NO SE TRATA DE UNA ORDEN FALSA. MUCHOS DE USTEDES CONOCEN, AL MENOS DE VISTA, AL POLICIA DE SU BARRIO; CONFIEN EN EL. MANTENIENDO LA CABEZA FRIA, INCLUSO ES POSIBLE AVERIGUAR SI UN OFICIAL MILITAR ES BRITANICO 0 SE HACE PASAR POR TAL. EN CASO DE DUDA, PREGUNTE A LA POLIClA. USE SU SENTIDO COMUN.

TERCERO.

El Ejército, las Fuerzas Aéreas o los Voluntarios de la Defensa Local no pueden estar en todas partes al mismo tiempo. Los ciudadanos deben vigilar también. Si observa cualquier cosa sospechosa, no corra a comentarlo con sus vecinos. Vaya inmediatamente a la comisaría o al establecimiento militar más cercano y narre exactamente lo que vió. Ejercítese en contar la hora exacta y el lugar en el que vio el hecho sospechoso, e intente dar una información muy precisa. Intente comprobar los datos. El tipo de informe que un oficial militar o de policía quiere de usted es parecido a este:

"A las 5:30 horas de la noche vi veinte ciclistas entrar en Little Squashborough por la carretera de Great Mudtown. Iban armados con algún tipo de rifle automático o escopeta. No vi nada parecido a piezas de artillería. Vestían uniformes grises".

Conserve la calma y trate de ser rápido y preciso. La tercera regla, por tanto, es como sigue:

(3) VIGILE. SI VE ALGO SOSPECHOSO, APUNTELO CUIDADOSAMENTE Y DIRIJASE A LA COMISARIA MAS CERCANA 0 AL ESTABLECIMIENTO MILITAR MAS PROXIMO. NO SE PRECIPlTE A CREAR UNA OLA DE RUMORES. VAYA RAPIDAMENTE A LA AUTORIDAD MAS CERCANA Y CUENTE LOS HECHOS.

CUARTO.

Recuerde que que si paracaidistas caen cerca de su casa, no se sentirán muy seguros. No sabrán donde están, no tendrán comida, no sabrán donde se encuentran sus compañeros. Querrán que les dé comida, medios de transporte y mapas. Querrán que les diga donde han caído, donde están sus compañeros y donde están nuestros soldados. La cuarta regla dice:

(4) NO DE NADA A NINGUN ALEMAN. NO LE DIGA NADA. ESCONDA SU COMIDA Y SUS BICICLETAS. ESCONDA SUS MAPAS. PROCURE QUE EL ENEMIGO NO CONSIGA GASOLINA. SI TIENE COCHE 0 MOTO, INUTILICELOS CUANDO NO LOS USE. NO ES SUFICIENTE CON ESCONDER LA LLAVE DE ENCENDIDO; DEBE CONSEGUIR QUE NADIE SALVO USTED PUEDA USARLOS.
SI ES USTED PROPIETARIO DE UN GARAJE, DEBE CONSEGUIR PROTEGER SUS RESERV AS DE GASOLINA Y LOS COCHES DE SUS CLIENTES. RECUERDE QUE TRANSPORTE Y GASOLINA SERAN LOS PRINCIPALES PROBLEMAS QUE TENDRAN QUE RESOLVER LOS INVASORES. ASEGURESE DE QUE NO PODRAN APODERARSE DE SUS COCHES, GASOLINA, MAPAS 0 BICICLETAS.

QUINTO.

Usted puede ser requerido por oficiales del Ejército o de las Fuerzas Aéreas para que les ayude de diferentes maneras. Por ejemplo, puede llegar el momento en que reciba órdenes de cortar caminos o carreteras para impedir el avance enemigo. Nunca bloquee una carretera sino se le ha especificado cuál. Cuando esto ocurra, colabore derribanda árboles, tendiendo alambradas o cruzando vehículos. Esta es la quinta regla:

(5) ESTE PREPARADO PARA AYUDAR A LOS MILITARES DE CUALQUIER MODO, PERO NO BLOQUEE LAS CARRETERAS HASTA QUE LE SEA ORDENADO HACERLO POR LAS AUTORIDADES MILITARES 0 DE LA DEFENSA LOCAL.

SEXTO.

Si usted está al frente de una fábrica, un almacén o cualquier otro negocio, organice inmediatamente su defensa. Si es empleado, asegurese de comprender el sistema de defensa organizado y de conocer cual es su misión en él. Recuerde siempre que los paracaidistas y quintacolumnistas tienen poco que hacer frente a cualquier resistencia organizada. Sólo pueden triunfar si encuentran desorganización. Evite que extranjeros sospechosos se introduzcan en sus establecimientos.
Usted debe saber de antemano quien tomará el mando, quien será su segundo y cómo serán transmitidas las ordenes. Esta cadena de mando debe ser organizada de modo previo, y probablemente ex oficiales expertos en pasadas emergencias sean los más indicados para este trabajo. La sexta regla es:

(6) EN FABRICAS Y TIENDAS, TODOS LOS ENCARGADOS Y EMPLEADOS DEBEN ORGANIZAR DE INMEDIATO ALGUN SISTEMA CON EL QUE RESISTIR CUALQUIER ATAQUE IMPREVISTO.

SEPTIMO.

Las seis normas que acaba de leer le proporcionan una idea general sobre que hacer en caso de invasión. Cuando llegue el momento, las autoridades policiales, militares o de la Defensa Local darán instrucciones más detalladas. Estas NO serán transmitidas por radio para que no sean interceptadas por el enemigo, y deben ser obedecidas inmediatamente.
Recuerde siempre que la mejor defensa de Gran Bretaña es el valor de sus hombres y mujeres. Esta es la séptima regla:

(7) PIENSE SIEMPRE LO QUE HACE. PERO PIENSE SIEMPRE EN SU PAIS ANTES QUE EN USTED MISMO.

A FONDO

LA OPERACIÓN LEÓN MARINO

La Operación León Marino (Unternehmen Seelöwe en alemán) fue un plan alemán para invadir Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial. La invasión no llegó a ejecutarse, si bien sus preparativos fueron muy intensos y la amenaza de invasión se mantuvo durante bastante tiempo, primero para mantener una presión psicológica sobre el pueblo y el gobierno inglés, y posteriormente para encubrir los planes alemanes de ataque contra la Unión Soviética.

El plan fue mencionado por primera vez ante Hitler en una reunión el 21 de mayo de 1940, si bien la Kriegsmarine había estudiado la invasión ya en noviembre de 1939 (Plan Norte-Oeste), según órdenes del Gran Almirante Erich Raeder fechadas en el diario de guerra del mando de la Kriegsmarine el 15 de noviembre de 1939.

El Plan Norte-Oeste, como sería conocido hasta julio de 1940, planteaba una invasión por sorpresa a pequeña escala en las zonas de Yarmouth y Lowestoft, con tres o cuatro divisiones de infantería y aerotransportadas seguidas por una segunda oleada que incluiría divisiones panzer y motorizadas. No sólo las zonas de desembarco eran distintas de las definitivamente escogidas, también los puntos de embarque diferían: fundamentalmente se contaba con poder utilizar puertos en el Mar del Norte y el Báltico, dado que en el momento de gestación del Plan Norte-Oeste no se contaba aún con la bases en los Países Bajos y Francia que proporcionaría la campaña de mayo y de junio de 1940 (Caso Amarillo).

El Alto Mando de la Luftwaffe reseñó el 30 de diciembre de 1939, examinando el plan, que "la operación planeada puede ser considerada únicamente bajo condiciones de absoluta superioridad aérea", dada la incapacidad de la Kriegsmarine para proporcionar una adecuada escolta a los transportes que se utilizasen para la invasión, puesto que la Royal Navy tenía un poderío muy superior al alemán en buques de superficie.

Con el éxito alemán en las primeras fases de la Operación Fall Gelb, el Gran Almirante Raeder planteó a Hitler la posibilidad de una invasión, discutiéndolo en privado con él en una reunión el 21 de mayo de 1940 (según la entrada recogida al respecto en el Diario del comando de la Kriegsmarine "el Führer y el comandante en jefe de la Kriegsmarine discuten en privado detalles sobre la invasión de Inglaterra, en la que el comando de la Kriegsmarine ha estado trabajando desde noviembre"). Hitler no mostró un particular interés en la invasión, sobre la que tal vez Raeder le advirtió de sus grandes dificultades.

Sólo cuando se hizo patente que el gobierno inglés no estaba dispuesto a entablar negociaciones de paz, Hitler, muy reticentemente, permitió que se analizase y planificase la operación. De forma autónoma, el Contraalmirante Fricke había elaborado ya el 27 de mayo un memorándum bajo el nombre "Estudio Inglaterra", sobre la base de "Norte-Oeste", en el que las zonas de desembarco se situaban bien en la zona entre Portland y Yarmouth, bien entre el estuario del Támesis y Newcastle. En ese memorándum se reflejaba ya la imposibilidad de conseguir una sorpresa en la operación, así como sus numerosos peligros. Durante junio se suceden distintas conversaciones y aproximaciones en el bando alemán respecto de la posibilidad de invasión. Problemas como la falta de naves de desembarco especializadas para tal tarea dan lugar a anécdotas como la propuesta del Profesor Gottfried Feder, del Ministerio del Reich de Economía, que abogaba desde abril de 1940 por construir unos "cocodrilos de guerra" capaces de transportar 200 hombres en su interior bajo el mar, una posibilidad que únicamente se abandona en julio de 1940, pese al interés que despertó en Halder, Jefe de Estado Mayor alemán. En ese período también se adaptan un cierto número de tanques para dotarles de capacidades sumergibles.

La Directiva número 16

La falta de signos de que el gobierno inglés se aviniese a capitular llevó finalmente a que en julio se cursaran las órdenes para el planeamiento de la invasión, que se concretó en la Directiva número 16, de 16 de julio de 1940. Como nota curiosa, la operación se denominaba en el borrador de Directiva como "León", siendo al parecer el propio Hitler el que modifica su nomenclatura a "León Marino". La Directiva concebía la operación como un cruce a gran escala de un río, no considerando otra opción que el cruce del Canal por el punto más estrecho del mismo.

Enfoque inicial del plan de invasión

El plan volvía al planteamiento original de "operación por sorpresa" ya enunciado en "Norte-Oeste". Se sugería la oportunidad de acciones preliminares, como la toma de la Isla de Wight o Cornwall, con un calendario general que indicaba que todos los preparativos debían estar terminados para el 15 de agosto. Ciertas condiciones preliminares se exigían para ejecutar la acción de desembarco propiamente dicha:

El poder ofensivo de la RAF debía ser reducido hasta el punto de evitar que interfiriese con el cruce del Estrecho.
Las rutas marinas debían ser despejadas de minas enemigas, al tiempo que se situaban densos campos de minas en ambos flancos de los puntos de desembarco (Estrechos de Dover y la zona oeste del Canal entre Aldernay y Portland), a fin de prevenir la entrada de fuerzas navales enemigas.
Poderosas fuerzas de artillería costera deberían utilizarse para dominar y proteger el cruce del Canal.
Por último, se sugería que las fuerzas navales británicas debían ser hostigadas en el Mar del Norte, al tiempo que las fuerzas navales italianas apoyaban la acción atacando a la Royal Navy en el Mediterráneo poco antes de la acción de desembarco.

La cadena de mando de la operación situaba a Hitler como su máximo responsable, con Brauchitsch, Raeder y Göring al frente de las fuerzas de tierra, mar y aire. Para esta operación se dispuso que el comando alemán tendría sus cuarteles generales en la zona de Schloss Ziegenberg.

Cada arma del Ejército tenía tareas muy detalladas en la Directiva. El ejército de tierra debía ocuparse del plan de operaciones de las fuerzas que compondrían la primera oleada, así como de disponer elementos para las oleadas subsiguientes. La Marina debía ocuparse de reunir los medios necesarios para el transporte en los puertos de invasión, así como de proteger el cruce con las fuerzas disponibles. En cuanto a la Luftwaffe, además de corresponderle la tarea clave de eliminar la amenaza de la RAF, proporcionaría escolta aérea a la flota de invasión y los convoys de suministros que la seguirían, así como apoyaría al Ejército una vez se produjera el desembarco, neutralizando las defensas costeras en las zonas de desembarco.

Las fuerzas de desembarco asignadas por el Ejército de Tierra (Heer) consistían en el Grupo de Ejércitos A bajo el mando del Mariscal von Rundstedt. El 9 y 16 Ejércitos lanzarían así un asalto en tres oleadas, tal y como la operación fue finalmente diseñada. La primera consistiría en seis divisiones divididas en dos grupos (unos 90.100 hombres), previéndose el refuerzo de siete divisiones más en las siguientes oleadas, totalizando 260.400 hombres, 61.983 caballos y 34.200 vehículos (incluyendo tanques, artillería y baterías antiaéreas ligeras de la Luftwaffe).Sin embargo, ese planteamiento no era el que había esperado inicialmente el Ejército de Tierra. Los alemanes esperaban usar un millón de soldados en la conquista de la isla.

Disputas en torno al frente de desembarco

La primera instrucción del Ejército de Tierra sobre el despliegue de fuerzas para la invasión databa del 17 de julio de 1940. En ese primer enfoque se hablaba de una primera oleada consistente en 13 divisiones.

Ese despliegue contaba con un amplio frente de desembarco: seis divisiones bajo el mando de Busch desembarcarían entre Ramsgate y Bexhill, mientras que cuatro más, bajo el mando de Strauss (9 Ejército) lo harían entre Ramsgate y la Isla de Wight. Adicionalmente, tres divisiones del 6 Ejército (Reichenau) harían un tercer desembarco en Lyme Bay, entre Weymouth y Lyme Regis. Eso suponía un total de 90.000 hombres sólo para la primera oleada, con un total de 260.000 tras tres días.6 La segunda oleada supondría además el transporte de ambiciosos elementos mecanizados (seis divisiones panzer y tres divisiones motorizadas), hasta un total de 39 divisiones más 2 aerotransportadas. La operación en su conjunto, según el punto de vista de Brauchitsch, sería "relativamente sencilla, pudiendo ser concluida en un mes".

Tal ambicioso planteamiento originó desde el principio una fuerte oposición por parte de la Kriegsmarine. Un gran número de documentos ilustran las opiniones cruzadas en ese sentido entre el Ejército de Tierra y la Armada alemanas. Según la Armada, la capacidad de transporte que ese despliegue requería estaba totalmente fuera de sus posibilidades, sin contar con las dificultades de protección de los flancos al extenderse el frente de invasión. Desde el 21 de julio, Hitler era consciente de los distintos puntos de vista: en una conferencia celebrada ese día con Brauchitsch, Raeder y Jeschonnek (Jefe de Estado Mayor de la Luftwaffe), hizo una consideración de la situación general de la guerra en la que menciona por vez primera la posibilidad de atacar a Rusia y no a Gran Bretaña, dando instrucciones al Estado Mayor para que comenzase a considerar las posibilidades de lanzar un ataque contra la URSS en otoño de 1940. En esa reunión señaló que la Operación León Marino era una "empresa sumamente peligrosa", que no podía ser contemplada como un cruce de un río, sino "de un mar dominado por el enemigo", dictaminando que 40 divisiones serían necesarias.8 En conclusión, para Hitler la invasión debía ser acometida "únicamente si otros medios no bastaban para someter a la Gran Bretaña". Con todo, instruyó a la Kriegsmarine para que finalizase sus preparativos con la fecha del 15 de septiembre de 1940 como límite.

La ofensiva aérea

Un requisito esencial de la operación, como se ha señalado, era la superioridad aérea, clave para que pudiese mantenerse a la Royal Navy fuera de los Estrechos. Por ello, la primera parte de la operación consistió en grandes ataques aéreos en varias fases, ejecutados por tres Luftflottes, la II y la III desde Francia y la V desde Noruega. En la primera de las fases se entablaron encuentros a pequeña escala en el Canal, que culminaron con la interrupción del paso de convoys británicos a la luz del día. En la segunda fase, a partir de agosto de 1940, la Luftwaffe intentó destruir el aparato defensivo aéreo británico en el sudeste de Inglaterra, para lo que se desencadenó la llamada Operación Águila (Unternehmen Adler). A finales de agosto de 1940, la situación del Grupo 12 de caza de la RAF era tan desastrosa que el Jagdführer 2 de la Luftflotte II afirmaba el 29 de ese mes que "la supremacía ilimitada en cazas" era ya un hecho. Sin embargo la incompetencia de Goering y el cambio de objetivo de la Luftwaffe a partir del 7 de septiembre de 1940, cuando, a consecuencia de los ataques de represalia ordenados por el bombardeo británico de Berlín a fines de agosto, se interrumpen los ataques masivos contra aeródromos y se toma como blancos principales Londres y las ciudades de producción bélica, hacen que no se consiga la deseada y necesaria supremacía y se reconsidere la oportunidad de la invasión.

Las armas inglesas

En aquel entonces, los ingleses tenían pocas probabilidades de vencer al ejército alemán en caso de que se pusiera en marcha la Operación León Marino. Winston Churchill ordenó que se rociaran 1500 toneladas de gas mostaza nitrogenado almacenado desde finales de la I Guerra Mundial sobre las tropas de desembarco enemigas. Estas, sin embargo, ya estaban protegidas de este gas, cosa que Churchill ignoraba. Se planeó cubrir la linea costera con cables eléctricos para electrocutar a los enemigos, pero se hubiera necesitado toda la potencia eléctrica inglesa para que esto funcionase. También se planeo cubrir el agua con combustible para luego incendiarlo y quemar a los enemigos que desembarcaban. No se avanzó mucho en esta técnica, pero pudo resultar. Los ingleses llegaron a movilizar 1.500.000 de hombres para rechazar la invasión.

Las defensas de continente eran muy deficientes. Los ingleses solo tenían 48 cañones de campaña y 54 cañones antitanque entre la costa sur y Londres, la mayoría casi sin munición. Además, de los 68 destructores en servicio de la Royal Navy, la mayoría estaban lejos de Gran Bretaña. Había otros 23 destructores, pero estaban en reparación.

Los ingleses tuvieron que emplear cañones usados contra los piratas en el Mar Caribe en el siglo XVIII e incluso prepararon armas medievales para los civiles, los cuales dispusieron también de una bomba adhesiva contra los panzers.

Aplacimientos y definitivo abandono del plan

Tras los distintos aplazamientos en septiembre de 1940, el 12 de octubre el plan se cancela por una nueva Directiva del Führer, señalándose que durante el invierno la Operación León Marino se mantendría únicamente como un medio de ejercer presión política contra Inglaterra, anunciándose que en primavera de 1941 se analizaría nuevamente si debía activarse por completo el dispositivo de invasión (que tendría por fecha orientativa el mes de mayo de 1941).

En noviembre de 1940 la invasión aún parece tentar a Hitler, pero en diciembre señala a Von Brauchitsch que "no consideraba ya la ejecución de León Marino posible".En la primavera de 1941, León Marino parece ser un gigantesco "bluff" destinado a distraer al mundo del ataque contra la URSS; así, el 24 de abril Von Brauchitsch emite órdenes para la operación Haifisch (Tiburón). Bajo esta denominación se emiten instrucciones detalladas para el desembarco en Inglaterra el 1 de mayo de 1941, esencialmente basadas en las indicaciones de Von Brauchitsch al Ejército de Tierra de 31 de agosto de 1940 sobre la Operación León Marino, con la salvedad de que en "Tiburón" los puertos de invasión se sitúan en un frente más amplio, entre Rotterdam y Cherburgo.

Los planes de invasión de Rusia y el inicio de la misma hacen que se pospusiera nuevamente su toma en consideración hasta 1942, año en que el plan es abandonado definitivamente por Alemania. Concretamente, el 13 de febrero de 1942 Raeder solicita a Hitler la cancelación definitiva de todos los preparativos, y tras consentir Hitler a esta petición, Alfred Jodl emite el 2 de marzo una Directiva indicando que de reemprenderse la operación se darían órdenes con un año de antelación.

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