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lunes, 6 de abril de 2015

MUJERES EN LA GUARDIA CIVIL...TAMBIEN ACOSADAS

'En la Guardia Civil hay muchas Zaidas'




Las españolas no quieren ser guardias civiles. Y eso a pesar de que la Benemérita es la institución mejor valorada por los ciudadanos, según el último (y los dos anteriores) barómetro de opinión del CIS, con una nota de 5,78 puntos (por delante de la Policía, con 5,70 puntos, y las Fuerzas Armadas, con 5,29 puntos. El resto, monarquía, partidos políticos y sindicatos, suspenden). Sin embargo, a las españolas sí les gusta ingresar en la Policía o el Ejército. Solo 5.128 mujeres han optado por colocarse el tricornio, y el modo de vida que este conlleva. Representan apenas un 6% del total de miembros (73.883). Una cifra irrisoria si la comparamos con los porcentajes de otros cuerpos de seguridad: Mossos d'Esquadra, 22%; Policía Nacional, 13%; Ertzaintza, 11%. En los puestos de mando, el porcentaje cae más todavía: apenas un 3% son oficiales y un 2%, suboficiales.
"Si estos datos fueran los de cualquier otra empresa, serían inadmisibles". Así lo entiende (y lo pelea) Pilar Villacorta, de 44 años, madre de dos hijos, jefa de una unidad del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) en Cantabria. Es la única mujer que forma parte del Consejo de la Guardia Civil, órgano en el que Administración y asociaciones debaten temas laborales. Pilar es uno de los líderes de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), que reúne a 30.000 afiliados de un cuerpo donde aún se palpa el miedo a estar sindicado.
Ese 6% de mujeres guardias civiles también está muy por debajo del 12% de féminas del Ejército español. Una de ellas se ha hecho desgraciadamente famosa, la comandante Zaida Cantera, al denunciar a su superior por haberla acosado sexualmente. La pregunta a Villacorta es inevitable.
¿Hay casos así en la Guardia Civil?
Sí, hay muchas Zaidas.
¿Y se animarán ahora a denunciar?
Eso espero. En la Guardia Civil el protocolo de acoso no es garantista, como en el resto de la Administración Pública. Tenemos uno propio. Aquí pones una denuncia y acaba muriendo en algún cajón, porque no hay fecha de respuesta. La Guardia Civil es un Estado dentro del Estado. A la Dirección General de Madrid le hemos preguntado muchas veces cuántas de las mujeres que se han jubilado precipitadamente lo han hecho por motivos de acoso y seguimos esperando una respuesta.
En el departamento de prensa tampoco dan datos sobre los casos de acoso sexual en este cuerpo. "Si los hubiera, los recogerían las asociaciones, como la AUGC. La denuncia se tramita por vía interna, está todo protocolarizado, como en cualquier cuerpo del Ejército", dice un portavoz.
Villacorta también afirma que el absentismo laboral en las mujeres del cuerpo es el doble que el de los hombres. ¿Los motivos? Acaban de regular, con 20 años de retraso, la jornada laboral y sigue siendo discriminatoria con respecto al resto de cuerpos policiales. "Esto quiere decir que no se tipifican el número de horas al día que hemos de trabajar, ni se regulan los descansos ni el tiempo extra". Tal vez por eso, un 10,8% de funcionarias de la Benemérita se encuentra habitualmente de baja, frente al 5,8% de los hombres. "La maternidad hace mella", dice. Y aporta el dato de Burgos. "La peor provincia para ser mujer y guardia civil de España. Una de cada cuatro de allí está de baja. El absentismo laboral femenino en la provincia triplica al del resto del país y representa siete veces más que el masculino. ¿Por qué? Nadie pregunta. La palabra acoso es tabú en la Guardia Civil", espeta.

Un plan de conciliación

Nuestra primera cita es en una cafetería de la madrileña plaza de Castilla. Es de esas mujeres que desmonta tópicos, físicamente no responde a la idea prefijada de una guardia civil. Menuda, pelo caoba, hombro al aire, tatuajes y espíritu motero. Enamorada de la vida rural, estudió biblioteconomía y documentación y tiene una sólida formación en temas de género. Entró en el cuerpo en 1993 y cuando llegó a ser jefe de unidad no sabía cómo comportarse: "Sin darme cuenta tomé maneras de hombre". Elevé la voz, me sentaba con las piernas separadas, era altiva. En mi sector no había modelos de mujeres poderosas en los que fijarme. Voy a explicarte cómo hace un hombre un cuadrante para distribuir las horas de trabajo y cómo lo completa una mujer. Él se limita a cuadrar horarios, ella tiene en cuenta la situación personal de sus subordinados. Les pregunto a mis compañeros qué compromisos tienen y luego lo organizo todo. Si uno es padre divorciado, no lo pongo a trabajar el único día que tiene para estar con sus hijos».
Y por todo ello Pilar pide un plan de igualdad real y efectivo: "En la Guardia Civil se concilia a golpe de bajas. Hoy en día una embarazada es un problema para la propia Benemérita. Vamos dando pasos, como el Comité para la Igualdad efectiva de mujeres y de hombres que se puso en marcha el pasado otoño, pero ya se han cumplido 26 años desde que nos incorporamos a este cuerpo (las primeras 198 se convirtieron en guardias en la 94 promoción de la Academia, en 1989), ¿cuánto hay que esperar?". Y eso que más del 13% de los nuevos ingresos son mujeres, según explicó su director general, Arsenio Fernández de Mesa, quien reconoció el esfuerzo doble de ellas al desarrollar su ámbito laboral y familiar de forma más implícita que los hombres, a los cuales les está costando implicarse en la igualdad. E incluso alentó a las guardias civiles a perder el miedo a hablar de los motivos que causan su discriminación. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha reconocido públicamente que en términos porcentuales "el número de mujeres es bajo, aunque el logro está en que se venía de cero".
Gracias también a las denuncias de AUGC ante la Comisión Europea, la Guardia Civil contará por primera vez con una jornada laboral que permitirá regular derechos básicos como el descanso entre servicios, el semanal, las compensaciones por exceso de horas, la contemplación de trabajadores nocturnos, etc. Pilar está contenta pero expectante. "Aún quedan muchas batallas. Los que prestan servicio en las calles siguen sin algo tan básico como chalecos antibalas, las mujeres continúan copando los índices de absentismo laboral, hay corrupción. Tampoco se va a investigar el alto índice de suicidios del cuerpo". Y claro, en este mar de carencias que la gran mayoría no tengan aún baño y vestuario propio en los cuarteles parece baladí.
Villacorta tiene claro el gran papel que podría desarrollar la mujer en muchos ámbitos, como la lucha contra la violencia de género en el entorno rural. "No es lo mismo para una víctima denunciar en una comisaría de policía en una ciudad, donde no la van a conocer, que dirigirse al cuartel de la Guardia Civil de su pueblo, en el que es probable que hasta sepan quién es su pareja. Estadísticamente vemos que antes de acudir a nosotros las mujeres ya han agotado otros recursos anónimos, como llamar al 016. Es de vital importancia formar en esta materia a agentes rurales y aumentar la presencia femenina. Una mujer en estos casos habla mejor con otra de su género, esto es una realidad. No solo servimos para los 'cacheos'".
"Aquí dentro todavía hay mucho miedo a hablar. Reivindicar no es un derecho consolidado"
Dos semanas después. Pilar nos recibe en Santander con Alberto Alegría, secretario provincial de AUGC. Han estado en el Valle del Pas visitando cuarteles, conociendo la situación de los guardias de allí y contándoles que tienen derechos y que pueden reclamarlos. "Todavía hay miedo a hablar. Reivindicar no es un uso ni un derecho consolidado. No se terminan de creer que son trabajadores con derechos. Es paradójico que en un cuerpo como este, cuya máxima es la defensa de los derechos de los ciudadanos, sea precisamente el que carezca de algo tan básico como la libertad de expresión".
Nos cuentan que en un cuartel se ha denegado la jornada reducida a una mujer que acaba de tener un hijo. "El resto de sus compañeros la tachaba de pesada y de querer dar la nota. Muchos escuchan en lugar de hablar, y luego nos contactan en privado. Cada vez hay más varones divorciados que acuden a nosotros porque no pueden hacerse cargo de sus hijos ya que no tienen un horario que les permita conciliar. Que los hombres tomen conciencia de estas cuestiones es necesario para alcanzar la igualdad de oportunidades".

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