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martes, 2 de abril de 2013

CONFLICTO COREANO. MIENTRAS QUE EE.UU OBSERVA MOVIEMIENTO SOSPECHOSOS, AUNQUE DECLARA QUE LOS HECHOS NO CORRESPONDE CON LAS AMENAZAS, VERTIDAS POR PYONG YANG. EL GOBIERNO DE SEUL, FIRME, COMUNICA QUE RESPONDERÁ CUALQUIER AGRESIÓN

EEUU aproxima buques de detección y antimisiles a Corea del Norte

[foto de la noticia]
  • Ordena desplazar un destructor con capacidad de destruir misiles
  • También ha enviado una plataforma móvil con un radar
 
Efe | Washington
 
Actualizado lunes 01/04/2013 23:45 horas
 
Estados Unidos continúa tomando posiciones ante la escalada de tensión con Corea del Norte. Por ello, Washington ha ordenado desplazar un destructor con capacidad de interceptar y destruir misiles y una plataforma móvil con un radar, ante las amenazas de Pyongyang, según han informado varios medios estadounidenses.

El buque es el USS Fitzgerald, equipado con un sistema de defensa contra misiles balísticos, según indicaron al canal NBC fuentes del Departamento de Defensa, que exigieron el anonimato.
No obstante, las mismas fuentes insistieron en que no hay ningún indicio de que Corea del Norte esté a punto de realizar un lanzamiento de misil, en la misma línea de lo asegurado poco antes por la Casa Blanca y el Departamento de Estado.

El buque USS Fitzgerald es uno de los 15 destructores de misiles que EEUU desplegó en su momento para controlar las amenazas globales de misiles y llegó en octubre de 2004 a Japón para unirse a la Séptima Flota de EEUU.

Por otra parte, según la cadena CNN, Estados Unidos también ha iniciado el desplazamiento a la zona de la plataforma naval SBX-1, que cuenta con un radar en su parte superior, para vigilar posibles movimientos militares norcoreanos.

Estos movimientos se producen en un momento de escalada de tensión entre Estados Unidos y Corea del Norte después de que el líder norcoreano, Kim Jong-un, declarara que el país se encuentra en "estado de guerra" con el sur.

El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, ha reiterado que Estados Unidos se toma muy "seriamente" las "provocaciones" de Corea del Norte, pero aseguró que EEUU no ha visto de momento "acciones que respalden la retórica" hostil de Pyongyang.

La crisis política y militar que vive la península coreana se prolonga desde hace casi un mes, desde el pasado 7 de marzo, cuando la ONU impuso nuevas sanciones a Corea del Norte, que reaccionó con duras amenazas a Seúl y Washington.

La portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Victoria Nuland, reaccionó a la declaración de "estado de guerra" y la consideró como "un nuevo paso retórico", aunque subrayó que Washington sigue "vigilante" para ver cómo se traduce sobre el terreno.


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La presidenta surcoreana ordena «responder con fuerza» en caso ataque de Corea del Norte

Día 01/04/2013 - 14.10h

«Si se produce cualquier provocación contra nuestros ciudadanos y nuestro país, debemos responder con fuerza en la etapa inicial, sin tener en cuenta consideraciones políticas» aseguró Park Geun-hye

reuters
Park Geun-hye
 
La presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, ordenó hoy al Ejército "responder con fuerza" sin tener en cuenta "consideraciones políticas" en el caso de un ataque de Corea del Norte, que protagoniza estos días una intensa campaña de amenazas. "Si se produce cualquier provocación contra nuestros ciudadanos y nuestro país, debemos responder con fuerza en la etapa inicial, sin tener en cuenta consideraciones políticas", aseguró Park en una reunión con el ministro de Defensa del país, Kim Kwan-jin.
 
"La razón de ser de las Fuerzas Armadas es proteger al país y al pueblo de las amenazas", argumentó la presidenta, que solo un mes después de asumir oficialmente el cargo en febrero está afrontando una de las mayores crisis de los últimos años en las relaciones entre Sur y Norte de esta nación dividida. Park Geun-hye, primera mujer en alcanzar la presidencia de Corea del Sur, ya ha advertido en ocasiones anteriores de que responderá con dureza a hipotéticos ataques del Norte, aunque a su vez mantiene la postura de mejorar las relaciones con el país vecino e incluso prestarle ayuda humanitaria.

Nuevas amenazas

Por su parte, el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, aseguró ayer que el régimen seguirá avanzando en el desarrollo de armas nucleares y ampliará su arsenal, tan solo un día después de disparar la tensión al asegurar haber entrado en "estado de guerra". Las amenazas del régimen a Corea del Sur y EE.UU. han sido prácticamente diarias desde que el pasado día 7 la ONU ampliara sus sanciones a Corea del Norte por su prueba nuclear del pasado febrero.
 
También contribuyen a elevar la tensión los ejercicios de defensa conjuntos en territorio surcoreano de Seúl y Washington, que incluyen submarinos y aviones con capacidad nuclear y han sido duramente condenados por Corea del Norte al considerarlos un "ensayo de invasión" de su país. EE.UU. mantiene 28.500 efectivos en Corea del Sur y se compromete a defender a su aliado en caso de ataque del Norte.
 
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Día 01/04/2013 - 14.10h

ABC viaja hasta este amenazado enclave, en primera línea del frente al hallarse a sólo 17 kilómetros de Corea del Norte

 
La isla Baengnyeong, objetivo nuclear de Kim Jong-un
pablo m. díez
Soldados surcoreanos vigilan la entrada al cuartel general de la Brigada de Marines en la isla de Baengnyeong
A sólo 17 kilómetros de Corea del Norte, que se ve desde su costa, la isla surcoreana de Baengnyeong ha sido señalada como objetivo nuclear por Kim Jong-un, quien ha amenazado con borrarla del mapa. A pesar del peligro que pende sobre ellos, que viven en primera línea del frente ahora que Corea del Norte ha declarado el estado de guerra, sus 5.000 habitantes se muestran tranquilos. Acostumbrados a las provocaciones del régimen estalinista de Pyongyang, ni siquiera piensan en marcharse hasta que se calmen los ánimos y siguen adelante con su vida, basada en la pesca y el turismo.
 
Pero el ferry «Democracia 5» – mensaje nada subliminal para los vecinos del Norte – venía ayer medio vacío desde el puerto de Incheon, a cuatro horas de distancia. Tras el ensayo nuclear norcoreano del pasado 12 de febrero, el turismo ha caído en esta idílica isla del Mar Amarillo y se han cancelado todas las reservas justo antes de que arranque la temporada alta en primavera.
«Antes tenía mil clientes al mes y ahora ninguno», se queja el señor Park, quien prefiere ocultar su verdadera identidad. A sus 66 años, dirige una cooperativa de barcos de recreo que pasea a los turistas por las principales atracciones naturales de la isla: las rocas kársticas, como la del Elefante y Seondaeam, que se alzan en la costa noroeste cerca del puerto de Dumujin. Pero cuando tenía sólo seis años, durante la guerra de Corea, vino con sus padres huyendo del Norte, donde se quedaron sus abuelos y otros familiares de los que nunca ha vuelto a saber. «La gente en el Sur es demasiado suave con el Norte», espeta sacando a relucir su anticomunismo. Mientras un soldador repara una de las pasarelas de su barco, el señor Park se muestra más preocupado por el impacto económico de la escalada militar que por las amenazas de guerra.

Lo de siempre

En el muelle huele a tierra mojada y a los moluscos secos que un marinero, sentado en la proa de su nave, está machacando con un martillo para formar con sus caparazones los cebos con los que saldrá a faenar al amanecer. Aunque admite que «por lo general, es peligroso vivir aquí», se niega a huir de la isla porque «si estalla una guerra, no tendremos adónde ir». A pesar del fatalismo de sus palabras, asegura que no está asustado porque «esto es lo de siempre», dice refiriéndose al estado de guerra, que en realidad ha seguido vigente desde el final de la contienda hace 60 años porque las hostilidades cesaron con un armisticio, pero sin firmarse un tratado de paz. Quizás porque apenas ve barcos norcoreanos al otro lado de la frontera marítima, pero sí dos o tres cadáveres de desertores flotando cada año en el mar, le preocupan más los pescadores chinos que se cuelan en las aguas surcoreanas para arrebatarles sus capturas.
 
Sin embargo, todo este ambiente de tranquilidad no oculta que la isla de Baengnyeong es un objetivo militar de primer orden. Así lo demuestran las empalizadas y alambradas que protegen su costa septentrional de una invasión norcoreana, las estaciones de radar y torres de vigilancia que coronan sus montes y los 27 refugios subterráneos repartidos por sus 45 kilómetros cuadrados para cobijar a los residentes en caso de un ataque aéreo. Junto a los 5.000 civiles, hay acantonados 4.000 soldados que viven con un millar de familiares y custodian sus carreteras día y noche.
 
Muy amablemente, este corresponsal fue ayer identificado por dos patrullas, que recordaron la prohibición de fotografiar las instalaciones militares e incluso exigieron el borrado de una imagen donde, a lo lejos, se veía un puesto de observación. A uno de estos jóvenes soldados de reemplazo, que deben hacer la «mili» de dos años obligatoria en Corea del Sur, venía a visitarlo su padre, un taxista de Seúl llamado Lee Jae-yup.
 
«Los norcoreanos van de farol y no atacarán porque saben que, si lo hacen, los americanos los machacarán como a Sadam Husein o a Bin Laden», afirma este conductor, quien sin embargo cree que «Corea del Sur debería responder con más contundencia a los desafíos del Norte».

Aguas conflictivas

En esta isla saben bien de lo que habla porque ha sido escenario de sangrientos choques militares. En marzo de 2010, la corbeta surcoreana «Cheonan» se hundió en sus proximidades al ser supuestamente atacada por un torpedo. En el naufragio perecieron 46 marineros. Tras una investigación internacional que duró varios meses, Seúl responsabilizó a Corea del Norte, que sigue negando el ataque. Junto a otras escaramuzas navales en la vecina isla de Daecheong, medio centenar de soldados de cada bando han muerto en estas conflictivas aguas desde 1999.
 
En noviembre de 2010, el Ejército norcoreano mató a dos militares y dos civiles al bombardear otra isla cercana, Yeongpyeong, poniendo al mundo al borde de una guerra nuclear. «Algo así no puede pasar aquí porque esta isla es mucho mayor y, si nos atacan, entonces sí que empezaría un conflicto», confía Kim Jeong-seok, un empleado de 57 años de la central eléctrica cuyo hijo se ha beneficiado de una beca para estudiar en Seúl como compensación por vivir en una zona de alto riesgo.
 
El motivo es que estas islas se encuentran junto a la Línea del Límite Norte, la frontera marítima delimitada unilateralmente por la ONU tras la guerra de Corea (1950-53), y que Pyongyang no reconoce por hallarse muy cerca de su territorio. Aunque la frontera más famosa entre las dos Coreas es la Zona Desmilitarizada que divide al Norte y al Sur a lo largo del Paralelo 38, el auténtico riesgo de que estalle una contienda radica en estas pequeñas islas del Mar Amarillo.
 
 
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EE UU dice que no ha visto «movimientos militares a gran escala» de Corea del Norte
           
 
        
Estados Unidos insistió hoy en que se toma muy "seriamente" la "provocaciones" de Corea del Norte, pero aseguró que no ha visto "acciones que respalden la retórica" hostil de Pyongyang, informó el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney.

"Pese a la dura retórica que estamos escuchando desde Pyongyang, no hemos visto cambios en la posición militar norcoreana como movilizaciones de gran escala o posicionamiento de tropas", dijo Carney en la rueda de prensa diaria.

No obstante, agregó que Washington se toma "muy seriamente" las "provocaciones" de Corea del Norte, y subrayó el reciente envío de aviones de combate F-22 a Corea del Sur en el marco de las maniobras militares conjuntas que ambos países celebran anualmente, que se suman a los bombarderos B-2 enviados previamente.

El portavoz del Pentágono, George Little, declaró, por su parte, que dos F-22 Raptors fueron enviados desde Okinawa (Japón) a la base aérea de Osan (centro de Corea del Sur) para participar en las maniobras conjuntas anuales con sus aliados surcoreanos.

"Estas maniobras han sido planeadas desde hace tiempo y (los F-22) son parte del componente aéreo del ejercicio", señaló Little.

La Casa Blanca justificó el despliegue de aeronaves "para tranquilizar a nuestros aliados y mostrar que actuaremos con decisión frente a Corea del Norte", precisó Carney.

"Creo que esto ha reducido las posibilidades de errores de cálculos y provocaciones por parte de Pyongyang", agregó.

Por su parte, el Departamento de Estado restó importancia a la intención del líder norcoreano, Kim Jong-un, de declarar a Corea del Norte en "estado de guerra".
Estados Unidos ve esa declaración simplemente como "un nuevo paso retórico", aunque sigue "vigilante" para ver cómo se traduce sobre el terreno, afirmó hoy la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.

Este último capítulo de tensiones con Corea del Norte comenzó el pasado 7 de marzo, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU impuso nuevas sanciones a ese país por la prueba nuclear realizada en febrero.

A esto se ha sumado la tensión y la retórica hostil con la que siempre recibe Corea del Norte las maniobras militares anuales entre EE.UU. y Corea del Sur en la zona.

 
 
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EE UU dice que Corea del Norte no acompaña sus amenazas con hechos

El Pentágono acerca a la costa norcoreana una plataforma marítima dotada con radar de superficie para controlar los movimientos de sus tropas

 
El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney.
 
La Casa Blanca ha reiterado que se toma en serio las amenazas procedentes de Corea del Norte, pero ha asegurado que su retórica belicista no está respaldada por acciones militares que la secunden. En la rueda de prensa diaria, el portavoz de la Administración Obama, Jay Carney, ha insistido en que Estados Unidos está preparado para responder a las provocaciones del régimen de Pyongyang y ha puesto como ejemplo de esa determinación el último envío de aviones F-22 a Corea del Sur.
“Nuestro servicio de inteligencia no ha observado cambios significativos en la movilización de las fuerzas armadas norcoreanas”, ha señalado Carney. “No hemos visto hechos que apoyen su retórica”. El portavoz de la Casa Blanca ha criticado la retórica provocativa de Corea del Norte y ha asegurado que sólo servirá para aislar al país todavía más. La Marina de EE UU ha acercado a las costas norcoreanas una plataforma marítima dotada con radar de superficie para controlar las maniobras de su Ejército, incluido el lanzamiento de misiles, ha informado la cadena CNN, que asegura que ésta es la primera de otras acciones de vigilancia que podría desarrollar el Pentágono en la zona.
EE UU ha dejado claro que no se toma a la ligera las amenazas vertidas por el Gobierno de Kim Jong-um. Pero el Pentágono parece decidido a atender a las maniobras militares y a los hechos antes que a preocuparse por las proclamas beligerantes procedentes de Pyongyang, cuyo grado de provocación ha ido en aumento desde que el país asiático realizara el pasado mes de febrero su tercera prueba nuclear. “La retórica de Corea del Norte es consistente con su comportamiento habitual”, ha recordado Carney.

El anuncio de las maniobras militares anuales entre EE UU y Corea del Sur ha espoleado la retórica desafiante de su vecino del Norte. Varios expertos han puesto en duda que, en esta ocasión, Corea del Norte vaya a cumplir sus amenazas. El envío este domingo de aviones F-22 a Corea del Sur se enmarca dentro de esas maniobras conjuntas, pero la Casa Blanca ha querido remarcar con esta decisión, que se suma al despliegue la semana pasada, de una flota de bombarderos B-2 y B-52 en la región, es “EE UU quiere demostrar su determinación” de que está dispuesta a defenderse y defender a sus aliados y que sirve, además, para “reducir la presión” a Seúl ante una eventual acción unilateral. Este lunes, la primera ministra surcoreana, Park Geung-hye, ha advertido de que no dudará en responder de manera contundente si recibe cualquier provocación por parte de Pyongyang.

 

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