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martes, 10 de marzo de 2015

LA CAPITÁN ZAIDA CANTERA...VÍCTIMA DE ACOSO

Zaida Cantera: Así es el traumático relato de la mujer que sufrió acoso sexual en el ejército

 
El tribunal militar le dio la razón a Zaida Cantera en una sentencia sin precedentes. Pero desde entonces esta capitán del Ejército de Tierra ha vivido un auténtico vía crucis que le ha llevado a desear abandonar las Fuerzas Armadas. En estos momentos se encuentra de baja, pero ha dejado otros cuatro oficiales imputados por «persecución laboral» o «acoso moral». Ayer contó su historia a Jordi Évole en «Salvados»
 
09 de marzo de 2015.
 
Actualizado a las 14:06 h.      204
 
A pesar de que su relato no es sencillo, Zaida Cantera ha sacado fuerzas y se ha sincerado este domingo ante Jordi Évole y ante 3.544.000 espectadores que siguieron con sorpresa el programa. Con voz entrecortada, Zaida Cantera detalló en un Salvados muy esperado por los seguidores habituales, y que según el propio presentador no ha estado exento de presiones, un auténtico calvario que hace unos años consiguió una escasa cuota de protagonismo entre algunos medios. Años después, Zaida Cantera ha decidido dar un golpe sobre la mesa y recoger su historia en el libro No, mi general -escrito a dos manos por la propia Zaida y la diputada de UPyD Irene Lozano-. Junto con el libro, esta capitan ha decidido romper de una vez con su silencio y explicar su historia abiertamente en televisión; una historia que ha provocado conmoción en las redes.
 
Zaida Cantera era hasta ayer una mujer anónima en la sociedad civil, pero su nombre es más que familiar en el Ejército español. La capitán ingresó en las Fuerzas Armadas en el año 1997. Hasta hace tres años contaba con una hoja de servicios impecable. Con calificaciones brillantes. Su vida, tanto personal como profesional, dio un giro de 180 grados cuando en marzo del 2012 decidió tirar de la manta, algo poco habitual en una estructura tan jerárquica como la militar.
 
Después de meses de silencio, Zaida Cantera abrió valientemente una puerta delicada: denunció por acoso sexual a su superior, el entonces teniente coronel Isidro José de Lezcano-Mújica. «Llegó a decirme que acabaría conmigo», relata una valiente Zaida. Le hizo la vida imposible. «Se cruzaba conmigo por los pasillos y me hacía el gesto de una pistola con la mano». «En una ocasión, preguntó cuál era mi tienda y le indicaron otra diferente -cuenta-. La tienda que le habían señalado apareció con pintadas que rezaban "Zaida no vuelvas"».

La historia de Zaida Cantera pone los pelos de punta. Sin embargo, la versión de Lezcano nada tiene que ver. Como si de dos películas distintas se tratase, el teniente coronel aseguró durante el juicio -Salvados recoge algunos fragmentos- que Zaida Cantera utilizó «su condición de mujer» para hundirle la vida. «Es una persona narcicista, prepotente, visceral, no admite que le llamen la atención», se reafirma en su relato Lezcano. El de los testigos, altos mandos del Ejército, tampoco es alentador. La mayoría dice no recordar. Una cadena de mandos que, según Zaida, consintieron y giraron la cabeza. El teniente coronel Lezcano-Mújica fue ascendido a coronel, pese a estar acusado de un delito militar.
 
Aún así, Zaida consiguió dar la vuelta a una cultura que beneficia a las cúpulas del Ejército y perjudica a los de abajo. «Eso requería un castigo ejemplar», explica Irene Lozano, diputada de UPyD, quien tras conocer el caso se puso en contacto con el marido de la capitán y decidió llevar su caso al Congreso. «Nunca debes empezar una guerra que no sepas que vas a ganar», le avisó un miembro del Ejército al marido de Zaida Cantero antes de que ambos decidiesen enfrentarse a la cúpula militar.
 
«Si consigo que algo cambie, ya habrá tenido sentido», mantiene, sin embargo, la protagonista de la historia, que todavía forma parte del Ejército, inició los trámites para abandonarlo y actualmente se encuentra de baja. «Psicólogos y psiquiatras me recomiendan que tengo que aceptar que estoy tocada, que no es normal que tiemble cada vez que llega una notificación a mi casa», explica. «Prefiero dejarlo y ponerme a la cola del paro antes que vivir arrodillada, y me encanta el Ejército». Su decisión de irse es irrevocable.
La emisión del programa de Jordi Évole consiguió un notable éxito de audiencia. El Salvados que visibilizó el calvario de Zaida Cantera fue el programa más visto en su franja horaria. Lo siguieron más de tres millones y medio de espectadores y logró una cuota de pantalla del 17,1 %, según Vertele. También provocó un terremoto en las redes, sobre todo en Twitter, donde #SalvadosZaida se convirtió en trending topic mundial. Las cuentas personales de Zaida Cantera y la diputada de UPyD Irene Lozano vieron crecer de forma exponencial su número de seguidores. Y el ministro de Defensa Pedro Morenés, fue el destinatario de muchos mensajes críticos.
 
Esta mañana Zaida Cantera tuiteó que cuenta «su historia no porque sea única, si no porque no lo es». «Yo soy oficial, imaginad las suboficiales y soldados». Este es su mensaje en Twitter tras la emición el programa Salvados.
 
Tras la emisión del escándalo que ha sacudido los cimientos del Ejército, una de las reacciones más esperadas era la del ministro de Defensa, Pedro Morenés, quien esta mañana tenía previsto acudir a unas maniobras militares con fuerzas del acuartelamiento del Mando de Operaciones Especiales (MOE) de Rabasa. Según ha informado el propio ministerio, el acto previsto ha sido aplazado a causa de problemas de salud del titular de la cartera de defensa. A pesar de las disculpas, la sombra de la sospecha se ha cernido sobre el ministro; muchos han visto en su enfermedad una fácil excusa para salir airoso de las incómodas preguntas que hoy tenían previsto hacerle los medios de comunicación con respecto al escándalo de Zaira Cantera.
 
Así empezó su historia

Todo comenzó en julio del 2008, cuando Zaida recibió la orden de acompañar a Lezcano a Valladolid, donde se celebraban unas conferencias bajo el título Las transmisiones en el siglo XXI. La capitán asegura que su jefe le ordenó, según El País, que se uniese a él como su secretaria. «Ya sabes, como una secretaria de falda corta», fue el principio, mantiene, de un concienzudo acecho.
Según recoge El Mundo, transcribiendo un fragmento del citado libro , el acoso comenzó en el tren. «Al principio se trata de miradas lascivas, sonrisas insinuantes, ese tipo de gestos masculinos de acercamiento que cualquier mujer sabe interpretar a la perfección. Se acerca a ella apoyando los codos sobre la mesa. Le mira los pechos con ojos lascivos».
 
Ya en la ciudad, según el testimonio de Zaida Cantera, el alto cargo militar aprovechó una reunión con una mesa de trabajo de por medio para «poner una mano en su pierna», «acariciándola y subiendo con ella hacia la entrepierna». El País relata que la capitán, al notar el contacto, hizo un movimiento brusco y se levantó. No satisfecho, a la salida, la paró, «agarrándola por un brazo y comenzando a acariciarla». Le insistía en que tenía que llevarse bien con él y que los IPECS -informes personales de calificación- eran muy importanes.
 
Al día siguiente, el teniente coronel Isidro José de Lezcano-Mújica volvió a la carga con Zaida Cantera. Sujetándole la mano le reprochó tener confianza con otro mando, ante lo que la militar le replicó que «mientras vistiera el uniforme, para él, ella era un capitán y no una mujer». «Téngalo presente, a mí no me toca nadie más que mi marido». Con esta contestación, firmó su sentencia. El mando le espetó que se arrepentiría. Desde entonces, se dedicó a vejarla en público; a hacerle la vida imposible.
 
El siguiente episodio violento sucedió mientras Zaida Cantera ayudaba a preparar el material que se llevarían sus compañeros a Afganistán. Al girarse se encontró a Lezcano. Según la militar, este la agarró, la zarandeó y la empujó con fuerza contra el coche. Pese a su preparación física, el golpe por sorpresa la dejó aturdida, con un fuerte golpe en la columna. A continuación, Lezcano la amenazó: «Si mi carrera se ve afectada, acabaré contigo».
 
La sentencia
 
Con estos hechos, el Tribunal Militar Central dictó el 8 de marzo del 2012 -coincidiendo, casualmente, con la celebración del Día Internacional de la Mujer- una sentencia sin precedentes hasta aquel entonces. Tras ser ratificada a posteriori por el Supremo, se determinó que el coronel había actuado «con grave menosprecio de la condición femenina de la víctima» y que, asimismo, sus actos -tocamientos, insinuaciones, amenazas, vejaciones en público- eran «claramente atentatorios de la libertad sexual» de la capitán.
 
¿El resultado? Isidro José de Lezcano-Mujica era condenado a dos años y diez meses de prisión por un delito de «abuso de autoridad» y «trato degradante» a una capitán que estaba a sus órdenes, ya que los abusos sexuales como tal no estaban contemplados en el Código Penal Militar. Aunque todo apuntaba que esta sentencia marcaba el final del via crucis de Zaida Cantera, nada más lejos de la realidad. El calvario de la militar no había hecho nada más que empezar.
 
El calvario de Zaida Cantera no acabó aquí
 
Podría sonar a argumento de House of Cards -la trama de la segunda temporada alrededor del proyecto de ley en contra de los abusos sexuales en el Ejército que encabezaba Claire Underwood-, pero lo que vivió a partir de entonces Zaida Cantera es fruto de la más pura realidad. Incluso fuentes próximas al Ministerio de Defensa llegaron a confirmar a El País que la capitán fue objeto de una persecución orquestada e impulsada por los antiguos compañeros de promoción del coronel Isidro José de Lezcano-Mujica.
 
Para desacreditar a Zaida Cantera, la militar fue sometida a los pocos meses de conocerse la sentencia a un Informe Personal de Calificación (IPEC). ¿En qué consiste esta evaluación? Según estipula el artículo 81 de la ley 39/2007, de 19 de noviembre, que regula la carrera militar, se trata de una «valoración objetiva de unos conceptos predeterminados que permitan apreciar las cualidades, méritos, aptitudes, competencia y forma de actuación profesional del militar» y que es primordial para la promoción profesional de los miembros del Ejército. A pesar de que la capitán contaba hasta aquel momento con unas calificaciones excelentes, el resultado fue muy deficiente.
La cosa no había hecho más que empezar. Sus superiores le denegaron a Zaida Cantera, según reveló en su momento El País, su solicitud de vacaciones de verano. Y fueron más allá, ya que rechazaron su petición de aplazar un curso de ascenso a comandante que terminó con una notificación de no presentada y la suspendieran.
 
El caso de la manipulación caligráfica
 
Al mismo tiempo, un juzgado togado militar de Madrid abrió en abril del 2013 diligencias contra Zaida Cantera por un presunto delito de deslealtad por manipular las fechas de solicitud de permiso que presentó cuando estaba en el curso anteriormente citado en la Academia de Zaragoza. Aunque podría sonar a falta leve de corte burocrático, en lenguaje militar se traducía en una pena de seis años de prisión.
 
Esta alteración, cuya autoría niega Zaida Cantera, terminó archivada por la juez militar por considerar que el baile de fechas no perjudicó al servicio, pues la capitán estaba de baja psicológica, y tampoco revestía gravedad. A pesar de ello, la magistrada dejó abierta una vía disciplinaria que Defensa aprovechó para abrirle un expediente disciplinario por «hacer reclamaciones, peticiones o manifestaciones basándose en aseveraciones falsas» que le valió una condena de dos meses de arresto.
Ante tal decisión, Zaida Cantera volvió a acudir a la justicia y recurrió el auto para que se eliminara el párrafo que le atribuía ser la autora de la alteración de la fecha. Para ello, tuvo que presentar un estudio de un perito calígrafo que pagó de su bolsillo y que afirmaba que la capitán no era la que había firmado ese documento. Aunque logró reabrir el caso, la juez pidió otro informe al Servicio de Criminalística de la Guardia Civil que concluyó que no hubo alteraciones de la fecha pero que era no era posible técnicamente «establecer la participación o no de la citada oficial» y que podría haber sido realizado por otra persona «con parecidas o superiores habilidades escriturales».
Sin embargo, tal y como reveló El País, lo sorprendente de las conclusiones era que se aseguraba que las dos firmas habían sido hechas por la misma mano. Es decir, el escrito en cuestión había sido falsificado, pero no por la fecha, sino por las firmas de los mandos y, como uno de ellos había afirmado que aquella era su firma, se suponía que había realizado ambas.
 
Otra denuncia por «persecución laboral» o «acoso moral»
 
El final de este proceso, que duró más de un año, se finiquitó con una falta disciplinaria leve para Zaida Cantera y la apertura de un nuevo juicio para desentrañar quién había estado detrás de la manipulación de aquel escrito. La capitán decidió denunciar por «persecución laboral» o «acoso moral» a cuatro mandos militares: al general de brigada Ramón Pardo de Santayana, subdirector de Enseñanza del Ejército; a los coroneles José Luis Sánchez Urbón y Francisco Javier Salas Canalejo y al teniente coronel Fernando Barreras Mejía.
 
Esta denuncia tuvo un efecto colateral que no gustó a los altos cargos de Defensa al detener el ascenso de Pardo De Santayana y paralizar la promoción del generalato del Ejército de Tierra. Ante tal coyuntura, el proceso judicial se finiquitó en poco menos de dos meses. Y es que el Juzgado Togado Militar Central número 2 imputó a los cuatro cargos, les tomó declaración entre el 23 y el 27 de junio del 2014 -sin permitir que se grabasen sus palabras-, y dictó un auto que descalificaba la denuncia y los desimputaba -excepto al teniente coronel Fernando Barreras Mejía hasta comprobar si la firma era o no suya- el día 1 de julio.
Después, tomó el relevó -pero sin perder la rapidez- el Tribunal Militar Central, que exoneró a los tres cargos el día 18 de julio. Solo siete días después, el 25 de julio, el Consejo de Ministros decidía darle continuación a una decisión que había paralizado al dar inicio a este proceso: el ascenso a general de división de Pardo de Santayana.
Coincidiendo con el ascenso de Pardo de Santayana y tras haber recaído de los problemas psicológicos que le causó el proceso por acoso sexual y que le dejó profundas secuelas, Zaida Cantera decidió tirar la toalla. Según aseguró la capitán, su situación en el Ejército se volvió «insostenible», lo que le llevó a iniciar el proceso para dejar las Fuerzas Armadas y solicitar la apertura de un expediente sobre insuficiencia de facultades profesionales. Ahora mismo, aunque todavía está en activo, se encuentra de baja. «Yo soy un problema -reconoce ante Évole-. Desde el primer momento en el que denuncié soy un problema».
 

Un libro para denunciar su caso
 
La capitán del Ejército ha decidido también plasmar su denuncia en papel, a través del libro No, mi general, escrito junto a la diputada de UPyD, Irene Lozano. ¿Por qué ahora da la cara en la televisión, por qué relata su martirio en un libro? Considera Zaida Cantera que hay que denunciar a los responsables de esta situación porque «hay muchos militares honrados dejándose la piel, y hay que diferenciarlos». «No todos somos iguales, como se ha demostrado. No lo somos ante la ley, lo que es lamentable, pero tampoco lo somos ante la corrupción, el caciquismo y el servilismo», dice. El libro, editado por Plaza Janés, relata su «experiencia brutal y traumática de ser acosada sexualmente primero, y perseguida laboral, profesional y personalmente, después, a modo de escarmiento, por aquellos que tendrían que haberla protegido».
 
«Las fuerzas armadas han significado mi vocación desde niña. No me voy, me han echado. No creo que sea imposible luchar desde dentro contra un sistema anquilosado en el pasado, pero el desgaste personal es terrible. Al engranaje del Ejército le falta el aceite con el que se impregna la democracia actual», afirma Zaida Cantero en el libro.
 
LA VOZ DE GALICIA

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