Estados Unidos se dispone a entrenar y armar a la oposición siria
El Senado vota este jueves la petición de la Casa Blanca. La Cámara de Representantes ya ha dado su visto bueno a un plan que Washington ha tardado más de tres años en lanzar
Silvia Ayuso Washington 18 SEP 2014 - 20:21 CEST6

Los líderes demócratas del Congreso, Harry Reid y Nancy Pelosi / WIN MCNAMEE (AFP)
El Senado de Estados Unidos ha abierto el debate para acabar votando, este mismo jueves, una propuesta del gobierno de Barack Obama para armar y entrenar a la oposición moderada siria. La Cámara de Representantes ya lo hizo la víspera. De pronto, Washington parece tener mucha prisa por dar un paso que había logrado eludir hasta ahora.
Han pasado ya más de tres años desde que comenzara la guerra civil en ese país y con ella las demandas de apoyo militar estadounidense para combatir al régimen de Bachar el Assad, en un conflicto cuyo saldo de víctimas supera los 200.000 muertos. Incluso dentro del equipo de la Casa Blanca hubo voces que reclamaban un apoyo más claro -y letal- a la oposición moderada siria.
Pero no ha sido hasta que a la lista de víctimas se han añadido, en las últimas semanas, dos estadounidenses y un británico, brutalmente ejecutados por los extremistas del Estado Islámico (EI) que dominan ya importantes partes de Siria e Irak, que se han activado los mecanismos en Washington. Y, súbitamente, todo parece ir muy rápido.
Hace apenas una semana, el presidente, Barack Obama, urgía al Congreso a que diera su autorización para entrenar y armar a la oposición moderada siria, algo que la Casa Blanca llevaba solicitando desde finales de junio -cuando el EI empezó a dominar amplias zonas de Irak- sin que el Capitolio se hiciera eco del pedido.
Pero el miércoles, justo una semana después del discurso donde Obama desplegó su estrategia para “degradar y, finalmente, destruir” al EI, tras la decapitación de los tres occidentales, la Cámara de Representantes, dominada por una oposición republicana que no ha hecho más que paralizar las propuestas de la Casa Blanca, aprobaba con inusual agilidad la solicitud.
Y sólo un día más tarde -mientras el EI distribuía otro vídeo en el que otro rehén, el británico John Cantlie, acusa a Washington y Londres de haber “abandonado” a sus ciudadanos secuestrados- el Senado donde los demócratas son mayoría se dispone a votar de igual manera.
¿Tanto ha cambiado la situación en apenas unas semanas? No quizás en Siria, pero sí en EE UU.
El país norteamericano se ve abocado una vez más a implicarse militarmente en una región de la que creía haber salido tras dar por finalizada la guerra de Irak y ordenar el último repliegue de tropas, en 2011. Desde agosto, aviones estadounidenses vuelven a bombardear posiciones iraquíes, esta vez contra el EI. Y la campaña se va a extender en cualquier momento a la vecina Siria.
Justo antes de la votación de la cámara baja, Obama hacía el simbólico gesto de desplazarse hasta la sede en Tampa (Florida) del Comando Central encargado de las operaciones aéreas, para prometer que las tropas estadounidenses no volverán a combatir en la región. Pero para poder eliminar efectivamente al EI, “alguien tiene que realizar la lucha sobre el terreno”, ha recordado este jueves el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, y ahí entra de pronto de nuevo en juego la oposición moderada siria a la que no pocos en Washington decían hasta no hace tanto que era muy difícil, si no imposible, de localizar con garantías y de armar sin peligro de que el equipo caiga en manos de otros bandos más extremistas.
Una aparente contradicción -pese a que hace un año que EE UU ya proporciona alguna ayuda a la oposición, incluida militar- que no escapa a muchos.
Muestra de las suspicacias que el plan para la oposición siria sigue despertando en Washington es el hecho de que no pocos demócratas (85) y republicanos (71) se opusieran a ella en la cámara baja. Sobre todo en vísperas de las elecciones parlamentarias de noviembre donde los legisladores se enfrentan a un electorado cansado tras más de una década de guerras en Afganistán e Irak.
“No hay ángeles en la guerra siria en estos momentos”, advertía en una audiencia en el Senado el miércoles el exembajador estadounidense en Damasco Robert Ford.
Pese a ello, según Ford sí existe una “oposición moderada” en ese país. Son aquellos “que no tratan de imponer por la fuerza un Estado religioso. Sus líderes aceptan la idea de que tendrá que haber algún tipo de acuerdo político en Siria. Eso es lo que hacen los moderados”, afirmó.
Que la tarea de localizarlos y seleccionarlos para entrenarlos y armarlos no será sencilla es algo que no han ocultado ni los máximos responsables de la defensa de EE UU. A ello se une, agregó Ford, el “problema de credibilidad” añadido a ojos de una oposición siria que no le perdona a EE UU su falta de acción contra Damasco. El plan de armarlos y entrenarlos que ahora echa a rodar permitirá “con el paso del tiempo” recuperar esa confianza y credibilidad, “pero no va a ser fácil”, alertó Ford. Para el gobierno de Obama, no hay sin embargo alternativa. “El EI debe ser derrotado. Punto”, zanjó su secretario de Estado, John Kerry.
Han pasado ya más de tres años desde que comenzara la guerra civil en ese país y con ella las demandas de apoyo militar estadounidense para combatir al régimen de Bachar el Assad, en un conflicto cuyo saldo de víctimas supera los 200.000 muertos. Incluso dentro del equipo de la Casa Blanca hubo voces que reclamaban un apoyo más claro -y letal- a la oposición moderada siria.
Pero no ha sido hasta que a la lista de víctimas se han añadido, en las últimas semanas, dos estadounidenses y un británico, brutalmente ejecutados por los extremistas del Estado Islámico (EI) que dominan ya importantes partes de Siria e Irak, que se han activado los mecanismos en Washington. Y, súbitamente, todo parece ir muy rápido.
Hace apenas una semana, el presidente, Barack Obama, urgía al Congreso a que diera su autorización para entrenar y armar a la oposición moderada siria, algo que la Casa Blanca llevaba solicitando desde finales de junio -cuando el EI empezó a dominar amplias zonas de Irak- sin que el Capitolio se hiciera eco del pedido.
El país norteamericano, abocado una vez más a implicarse militarmente en una región de la que creía haber salido tras la guerra de Irak
Y sólo un día más tarde -mientras el EI distribuía otro vídeo en el que otro rehén, el británico John Cantlie, acusa a Washington y Londres de haber “abandonado” a sus ciudadanos secuestrados- el Senado donde los demócratas son mayoría se dispone a votar de igual manera.
¿Tanto ha cambiado la situación en apenas unas semanas? No quizás en Siria, pero sí en EE UU.
El país norteamericano se ve abocado una vez más a implicarse militarmente en una región de la que creía haber salido tras dar por finalizada la guerra de Irak y ordenar el último repliegue de tropas, en 2011. Desde agosto, aviones estadounidenses vuelven a bombardear posiciones iraquíes, esta vez contra el EI. Y la campaña se va a extender en cualquier momento a la vecina Siria.
Justo antes de la votación de la cámara baja, Obama hacía el simbólico gesto de desplazarse hasta la sede en Tampa (Florida) del Comando Central encargado de las operaciones aéreas, para prometer que las tropas estadounidenses no volverán a combatir en la región. Pero para poder eliminar efectivamente al EI, “alguien tiene que realizar la lucha sobre el terreno”, ha recordado este jueves el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, y ahí entra de pronto de nuevo en juego la oposición moderada siria a la que no pocos en Washington decían hasta no hace tanto que era muy difícil, si no imposible, de localizar con garantías y de armar sin peligro de que el equipo caiga en manos de otros bandos más extremistas.
Una aparente contradicción -pese a que hace un año que EE UU ya proporciona alguna ayuda a la oposición, incluida militar- que no escapa a muchos.
Muestra de las suspicacias que el plan para la oposición siria sigue despertando en Washington es el hecho de que no pocos demócratas (85) y republicanos (71) se opusieran a ella en la cámara baja. Sobre todo en vísperas de las elecciones parlamentarias de noviembre donde los legisladores se enfrentan a un electorado cansado tras más de una década de guerras en Afganistán e Irak.
“No hay ángeles en la guerra siria en estos momentos”, advertía en una audiencia en el Senado el miércoles el exembajador estadounidense en Damasco Robert Ford.
Pese a ello, según Ford sí existe una “oposición moderada” en ese país. Son aquellos “que no tratan de imponer por la fuerza un Estado religioso. Sus líderes aceptan la idea de que tendrá que haber algún tipo de acuerdo político en Siria. Eso es lo que hacen los moderados”, afirmó.
Que la tarea de localizarlos y seleccionarlos para entrenarlos y armarlos no será sencilla es algo que no han ocultado ni los máximos responsables de la defensa de EE UU. A ello se une, agregó Ford, el “problema de credibilidad” añadido a ojos de una oposición siria que no le perdona a EE UU su falta de acción contra Damasco. El plan de armarlos y entrenarlos que ahora echa a rodar permitirá “con el paso del tiempo” recuperar esa confianza y credibilidad, “pero no va a ser fácil”, alertó Ford. Para el gobierno de Obama, no hay sin embargo alternativa. “El EI debe ser derrotado. Punto”, zanjó su secretario de Estado, John Kerry.

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