El «tanque» soviético que el bando nacional apresó en la Guerra Civil
ESTEBAN VILLAREJO / MADRID
Día 30/11/2012 - 17.52h
El Museo de Unidades Acorazadas tiene entre sus tesoros este carro de combate «T-26» Modelo 1933
En el museo al aire libre de unidades acorazadas de la Brigada «Guadarrama» XII del Ejército de Tierra (en la madrileña Base de «El Goloso») hay un carro de combate que llama la atención. Con la bandera de España pintada en su frontal. Es el carro soviético «T-26» modelo 1933. Uno de los carros de combate que el bando nacional pudo capturar al bando republicano durante la Guerra Civil. Justo en frente, esta la versión 100% republicana, sin la bandera nacional.
Una vez en el bando liderado por el general Francisco Franco, al carro de combate se le pintó la bandera de los colores nacionales. Era también conocido como «Vickers», por ser una copia del «Vickers» 6 toneladas, comprado por la URSS al Reino Unido.
«Desde septiembre de 1936 llegaron a la zona republicana unos 450 y fue el mejor carro de la guerra», explica el folleto de un museo desconocido
que se puede visitar
previa solicitud de visita. «En zona nacional era muy apreciado por el cañón, por lo que los capturados se ponían en servicio cuando se podía, pintados con grandes banderas para distinguirlos bien».


A FONDO: T-26
| Tipo |
Tanque ligero de infantería |
| País de origen |
Unión
Soviética |
| Historia de
servicio |
| En servicio |
1931 - 1945 (URSS) 1936 - 1953 (España) |
| Operadores |
Véase Usuarios |
| Guerras |
|
| Historia de
producción |
| Cantidad producida |
11.218[1] |
| Especificaciones |
| Peso |
10,5 t |
| Longitud |
4,88 m |
| Anchura |
3,41 m |
| Altura |
2,41 m |
| Tripulación |
3 (Comandante-artillero, cargador y conductor) |
|
| Blindaje |
15 mm acero remachado casco y torreta, 10 mm techo y 6 mm en el suelo
barcaza |
| Arma primaria |
cañón de 37 ó 45 mm |
| Arma
secundaria |
2 ametralladoras DT de 7,62 mm |
|
| Motor |
GAZ T-26 refrigerado por
aire, 8 cilindros opuestos en línea., gasolina 91 CV (68 KW] 2200 rpm. |
| Relación
potencia/peso |
9,23 CV/t |
| Velocidad máxima |
28,5 km/h en carretera y 20,9 km/h campo a
través |
| Autonomía |
225 km carretera y 175 km campo a través. |
| Transmisión |
Por árbol y caja mecánica de ciclos con 5 velocidades hacia delante y una
hacia atrás. |
| Rodaje |
orugas con 8 ruedas de rodaje a cada lado |
| Suspensión |
ballestas invertidas |
Fue fabricado en mayor
cantidad que cualquier otro tanque de su época, siendo producidos más de 11.000
unidades. Durante los años 30, la URSS desarrolló un número récord de 53 variantes del
T-26, incluyendo diferentes vehículos de combate basados en su chasis como
tanques
lanzallamas, vehículos de ingenieros,
artillería autopropulsada o
tractores de artillería; 23 de estos modelos fueron producidos en serie,
mientras que otros quedaron como modelos experimentales.
El T-26 fue exportado y
empleado extensamente por los Ejércitos de España, China y Turquía. Además, las
unidades capturadas del T-26 fueron usadas de nuevo por las Ejércitos de
Finlandia, la
Alemania
nazi,
Rumanía y
Hungría.
A finales de la década de
1920, los diseñadores del Ejército Rojo elaboraron un programa de construcción
de tanques. Del mismo modo que sucedía en otras naciones, la Unión Soviética fue
consciente de la necesidad de un tanque de apoyo a la infantería y, después de
haber intentado desarrollar un proyecto propio, optó por el modelo del tanque
ligero británico
Vickers
6-ton , planeándose su producción a gran escala, ya que el tanque británico
costaba 42.000 rublos en oposición al T-19 soviético (el equivalente que se
estaba produciendo en aquel momento) que costaba 96.000 rublos y además era más
complejo de mantener y fabricar.
El modelo fue denominado
V-26 (denominación soviética de los carros británicos) y se renombró a T-26, llegando los primeros ejemplares británicos a la Unión Soviética en
1930, siendo siglados como T-26A-1. Un grupo de
ingenieros del Departamento de Diseño Experimental (OKMO) en la factoría
Bolchevik de
Leningrado, bajo la dirección de N. V. Barikov y S.
A. Ginzbury, fabricaron 20 vehículos similares; después de diversas pruebas, el
proyecto fue aceptado por el Consejo Militar Revolucionario en febrero de
1931 y la producción comenzó ese mismo año en
varias fábricas, entre las que se contaba la fábrica Kirov de Leningrado. Los
primeros modelos iban equipados con un sistema de dos torretas, con sendas
ametralladoras de 7,62 mm en el T-26A-2 y una de 12,7 mm, más otra de 7,62 mm en
el T-26A-3; algunos fueron provistos con una ametralladora en una torreta y un
cañón (de 27 mm en el T-26A-4 y de 37 mm en el T-26A-5) en la otra. Pero, el
sistema de las dos torretas se mantuvo hasta
1934, donde ese mismo año se construyó un único tanque
T-26 multitorreta, siendo sustituida su producción por el, ya en marcha, T-26
con una sola torreta. Los siguientes T-26B montaba un único cañón (de 37 mm en
el T-26B-1; de 45 mm en los modelos posteriores).
Los primeros T-26 fueron copias prácticamente idénticas del original
británico (aparte de unas mínimas variaciones en la parte delantera del casco),
simples y robustos, de estructura casi totalmente remachada. El primer modelo,
el T-26 Modelo 1931 (T-26A) fue sustituido por el T-26 Modelo 1933 (T-26B) que
tenía algunas mejoras, como la torreta única. En el periodo anterior a 1941, el
Modelo 1933 constituyó el tanque soviético producido en mayor número: unos 5.000
ejemplares, antes de que cesase su fabricación en 1936. Posteriormente, entró en
producción el tipo T-26S Modelo 1937 que montaba el cañón de 45 mm ya instalado
en las últimas versiones del Modelo 1933, pero que poseía una nueva torreta de
concepción mejorada y de construcción por soldadura autógena.
La soldadura se adoptó
después de las experiencias obtenidas en los
combates con los
japoneses que tuvieron lugar a mediados de la década de 1930 a lo largo de
las confusas fronteras de
Mongolia y
Manchuria. Se recibieron informes
del general
Vasili
Blücher, comandante del Ejército Especial del Lejano Oriente, estableciendo
que los tanques T-26 de coraza remachada se habían mostrado poco eficaces ante
el fuego japonés: la práctica demostró que en un T-26 alcanzado por disparos
enemigos era posible que los remaches, expulsados de sus alvéolos, salieron
disparados hacia el interior del carro como verdaderos proyectiles. Se decidió
entonces el uso de la soldadura, el cual se inició en los últimos tanques Modelo
1933, pero se normalizó en el T-26S.
La fabricación de la serie
T-26 terminó totalmente en 1941, tras el comienzo de la
Operación
Barbarroja, cuando los alemanes se adueñaron de la mayor parte de las
fábricas que construían el vehículo y los nuevos centros de producción, situados
en las regiones orientales de la
URSS, se dedicaron a construir tanques más modernos como
el
T-34.Pero para el año 1941 ya se habían
entregado 11,218 T-26 de todos los tipos; en
consecuencia, estos se encontraron entre los vehículos acorazados más numerosos
utilizados en la primera fase de la
Gran
Guerra Patriótica.
Durante su vida operativa, los T-26 experimentaron muchos cambios en su
producción y empleo, la mayor parte de los primeros se dieron en la mejora del
blindaje (espesor mínimo de 6 mm y máximo de 25 mm) y del armamento. Asimismo,
se construyeron muchas versiones especiales, entre las que quizás fueron las más
numerosas los
tanques lanzallamas, identificados con el
prefijo OT. La primera de estas versiones fue denominada OT-26 y la última
OT-133; la mayor parte tenía la boquilla del arma en una torreta y carecía de
cañón, pero los siguientes modelos estuvieron dotados de un cañón, además del
lanzallamas. Se produjeron también versiones posapuentes (ST-26) y se hicieron
tentativas de montar en el tanque piezas de 76 mm para incrementar la eficacia
del apoyo a la infantería. También se desarrollaron versiones especiales de
mando, equipadas con radio, designadas T-26A-4(U) y T-26A-2(U); estas eran
identificables por su antena de radio en "barandilla" alrededor del casco.
El 15 de octubre de 1936
llegó el primer embarque de 50 tanques T-26, que arribaron a
Cartagena.Estos entraron en combate en combate
muy pronto, el 26 de octubre, bajo la dirección del teniente coronel soviético
Semyon
Krivoshein, al sur de Madrid. La primera operación de combate en
España de los T-26 estuvo cerca de la ciudad de
Seseña, cuando una compañía de tanques republicanos
contraatacaron contra la punta de lanza de la unidad de los sublevados durante
su avance hacia Madrid. A pesar de que comúnmente se menciona
que las fuerzas republicanas recibieron 312 T-26, este número incluía
FT-17s, entregados por
Polonia, y 15 T-26 que en realidad nunca llegaron a España. En última instancia, 281 T-26 fueron
entregados a España durante la Guerra Civil Española.
Los primeros 50 tanques
T-26 que llegaron a España fueron tripulados por personal soviético. Sin
embargo, el teniente coronel soviético Krivoshein abrió una escuela de formación
en la localidad de
Archena, cerca de
Cartagena, reclutando principalmente a
conductores de camiones y autobuses de ciudades como Madrid y
Barcelona. Con el entrenamiento en marcha, y los
tanques incorporándose rápidamente al combate, los primeros 50 vehículos del
Ejército Popular
republicano se organizaron en el primer
batallón de tanques. En diciembre de 1936, el general Pavlov organizó nuevos vehículos blindados
soviéticos en una brigada blindada, la componían cuatro batallones de tanques y
una compañía de reconocimiento. Esta brigada, conocida como
Brigada
de Carros de Combate, se componía de 56 tanques y 68 vehículos blindados, e
inmediatamente entró en combate en torno a Madrid, incluso en las batallas de
Jarama y
Guadalajara. En julio de 1937, la
brigada participó en la
Batalla de Brunete, la batalla más grande
con tanques desde el principio de la guerra, participando unos 150 tanques
republicanos. La batalla fue también uno de los
pocos ejemplos durante la Guerra Civil Española de la utilización de tanques
para explotar una penetración a lo largo del frente.
T-26 Embarcados Durante la Guerra Civil
FECHA BARCO Nº VEHICULOS
15 de octubre de 1936
Komsomol 50
30 de noviembre de 1936
Cabo Palos 37
30 de noviembre de 1936
Mar Caribe 19
6 de marzo de 1937
Cabo Santo Tomé 60
8 de marzo de 1937
Darro 40
7 de mayo de 1937
Cabo Palos 50
13 de marzo de 1938
Gravelines 25
Antes del final de la
contienda, volvieron a entrar en acción en las batallas de
Belchite,
Teruel y en la del
Ebro, su última
acción importante. Demostraron tal superioridad ante los blindados alemanes
(tanque
PzKpfw
I) e italianos (tanqueta
CV.3/35),
vulnerables a los disparos del T-26, que el mando rebelde decidió ofrecer una
recompensa en metálico (500
pesetas de la época) por cada ejemplar capturado. Sin
embargo, a pesar de ser superior a los carros alemanes en dicha guerra, muchos
fueron destruidos con relativa facilidad. El bando rebelde ideó la forma de
destruir a los T-26, llegando incluso a tirar mantas sobre las tomas de aire de
los motores y hacerlas arder con algún componente inflamable. El invento del
cóctel molotov fue
un gran avance que lanzándose sobre el motor del tanque, podía inutilizarlo
fácilmente. Además el blindaje de entre 7-15 mm en el frente era insuficiente
para protegerse de cualquier cañón antitanque de la época. Esto, junto con las
deficiencias de los motores, llevó a los soviéticos a pensar en la
necesidad de un tanque mejor protegido y fiable, de donde partió el tanque medio
T-34 y el pesado
KV-1.

Ejércitos que lo utilizaron
La
URSS fue el mayor usuario de T-26, pero vendió
algunas unidades a otros países con el fin de mostrar su tanque estrella del
momento. El
1 de junio de
1941 el ejército Rojo tenía 10.268
[1]
T-26 de entre todos los modelos incluyendo los de mando y para otros propósitos,
aunque la producción final fue de 11.219 ejemplares.
Otros usuarios del T-26 fueron: