CUSTER, EL GENERAL QUE EN REALIDAD NO ERA GENERAL

Aunque todo el mundo se refiere a él
como el general Custer, el conocido militar norteamericano que murió el 25 de
junio de 1876 a manos de los indios en la batalla de Little Big Horn no lo era
en esos momentos.
George Armstrong Custer (1839-1876) fue ascendido a
general de brigada con tan sólo 23 años, siendo entonces el general más joven de
ese momento. Sin embargo, sus titubeantes inicios en la carrera castrense no
presagiaban la brillante carrera que luego llevaría a cabo.
Se graduó en
la academia militar de West Point en 1861, obteniendo el último puesto de su
promoción. Además su expediente no estaba precisamente impoluto; reflejaba un
total de 726 faltas cometidas durante los cuatro años que estuvo en la academia,
la mayoría de ellas causadas por su afición al whisky.

Pero durante la
guerra de Secesión, que estalló el mismo año en el que se graduó, Custer
demostraría una valentía fuera de lo común. Sus actos de heroísmo le valieron
sucesivos ascensos, hasta alcanzar en tan sólo un año el grado de general de
brigada, convirtiéndose por méritos propios en el general más joven del bando
nordista.
No obstante, tras el final de la guerra y para adaptarse al
tiempo de paz, el Ejército norteamericano sufrió una reorganización que alteró
toda la estructura militar. Custer fue uno de los más perjudicados, puesto que
se vería rebajado a capitán. En ello también tuvo que ver el hecho de que fuera
sometido a un Consejo de Guerra en 1866, al haber dejado su puesto para
encontrarse con su esposa.
Posteriormente, en 1868, volvería a ascender,
en este caso a teniente coronel, tras la recomendación del general Sheridan, que
había combatido junto a Custer durante la guerra civil. Ese sería el rango con
el que acabaría perdiendo la vida en la famosa batalla que se dio durante la
segunda guerra sioux.

Custer fue enviado con 600 hombres del Séptimo de
caballería a explorar el río Little Big Horn. Tenía previsto reunirse con otras
dos columnas del Ejército. Pero al llegar al río se encontró con 3.500 guerreros
sioux, ayudados en esta ocasión con los cheyennes y arapahos, con los míticos
jefes Toro Sentado y Caballo Loco al frente.
Custer cometió el error de
dividir su pequeña fuerza en tres grupos, encabezando una de ellas y dejando las
otras dos al mando del comandante Reno y el capitán Benteen.
Los indios
impusieron su superioridad numérica y aplastaron a los tres grupos. La imagen
que ha pasado a la historia es la de Custer rodeado de guerreros indios.
Resistió una hora los ataques hasta que, agotada la munición, cayó muerto. De
todos modos, se desconocen las circunstancias exactas de su muerte, puesto que
hasta nueve guerreros se arrogaron el honor de haber matado a Custer, llamado
por los indios "Cabello Largo".
Un arapaho llamado Waterman explicó
después que vio "a Custer en el suelo, apoyado en sus manos y rodillas, con una
herida de bala en el costado. Le salía sangre de la boca a borbotones, mientras
contaba tan sólo con la protección de cuatro de sus hombres, mientras miraba
desafiante a los indios que le tenían rodeado".

El primer hombre blanco
que vio el cadáver de Custer fue el teniente James Bradley, que llegó al lugar
poco después de la batalla. Según su testimonio, "la expresión del rostro de
Custer no expresaba odio o terror, sino más bien una inmensa
paz".
Bradley confirmó la apreciación del indio Waterman, al comprobar el
orificio de bala que tenía en el costado izquierdo, cerca del corazón. Además,
presentaba otra herida de bala en la sien izquierda. Según el perspicaz Bradley,
la bala del costado fue disparada a cierta distancia por un rifle Henry o
Winchester, y probablemente le ocasionó la muerte, mientras que el disparo en la
sien pudo haber sido un disparo de gracia. ¿Quién lo hizo? ¿Fue un indio, uno de
los hombres de Custer para evitarle más sufrimientos o, por qué no, el propio
Custer? Nunca se sabrá.
Otro oficial, el sargento Knipe, ofreció también
una descripción de lo que halló en el campo de batalla. Según él, "el cuerpo de
Custer estaba desnudo, conservando tan sólo los calcetines. El cadáver
descansaba sobre los cuerpos de tres soldados, y sólo una parte de su espalda
estaba en contacto con el suelo". Curiosamente, la suela de una de sus botas
estaba cerca de él; probablemente, el cuero de la bota había sido arrancado por
un indio para confeccionarse unos mocasines.
El cadáver de Custer no
sufrió las mutilaciones de que fueron objeto otros de sus compañeros. Pero, al
parecer, unas mujeres indias perforaron sus tímpanos para que no pudiera oir
nada en la otra vida.
Una cuestión interesante es saber si a Custer se
le arrancó la cabellera. La versión oficial asegura que no sufrió está costumbre
india. Un guerrero indio llamado "Lluvia en la cara" lo confirmó, afirmando que
no se le cortó el cuero cabelludo en reconocimiento al valor que demostró en la
batalla.

En realidad, lo más probable es que el motivo de que su cabeza
conservase el cabello fuera el hecho que Custer se lo cortase poco antes de
marchar a esa campaña. Aunque la iconografía muestra siempre a Custer
resistiendo los ataques indios con su larga cabellera rubia, en realidad ese día
llevaba el pelo muy corto, lo que posiblemente disuadió a los guerreros indios
en su propósito de llevarse ese trofeo tan poco lucido.
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