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martes, 9 de abril de 2019

LA AGOGÉ ESPARTANA, LA FORJA DE LOS SOLDADOS MAS LETALES DE GRECIA

La agogé espartana, el entrenamiento extremo que daba por resultado los soldados más letales de GreciaResultado de imagen de GUERREROS DE ESPARTA

A los niños se les sometía a prácticas penosas, un método para endurecerlos que consistía, entre otras cosas, en bañarles en vino y alimentarlos con forraje




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Los ancianos de la tribu («los gerontes») decidían si los recién nacidos debían ser criados o, si su salud era mala, se les abandonaba en la ladera de la montaña. El ser apto para el combate solo era el primer paso. El primer paso en un proceso para alcanzar la plena ciudadanía y poder acceder a las magistraturas y a los cuerpos de élite. A los niños se les sometía a prácticas penosas, un método para endurecerlos que consistía, entre otras cosas, en bañarles en vino y alimentarlos con forraje.La educación espartana era muy diferente a la que recibían los jóvenes de otras ciudades estado. Esparta militarizaba la vida privada de los jóvenes hasta los 30 años. Su legendaria infantería se alimentaba de los extremos métodos de entrenamiento que recibían desde recién nacidos los hijos de Esparta.
Se recomendaba criarlos sin pañales que constriñesen su crecimiento o debilitaran su resistencia al frío y al calor. Pronto debían perder el miedo a la oscuridad. Una vez endurecidos, en torno a los siete años, empezaba la verdadera agogé (la crianza), donde el Estado apartaba a los niños de sus familias para someterlos a entrenamiento militar. El propio gobierno de Esparta asumía la tutela y la educación pública de los futuros soldados, para lo cual destinaba a funcionarios especializados.



La educación de los jóvenes a cargo del Estado

Como describe Nick Fields en su libro «Termópilas: la resistencia de los 300», el Estado organizaba a los niños en bandas («agelai»), supervisadas por magistrados, que incentivaban el liderazgo natural a través de la selección de cabecillas. Su vida era austera, espartana. Los jóvenes dormían sobre lechos construidos con juncos, cortados de las orillas del río Eurotas, y disponían de un solo manto para todo el año. Con el tiempo se acostumbraban al dolor. De hecho, la mayor parte del tiempo permanecían desnudos y mugrientos, porque raramente se les permitía bañarse.
Se les privaba de alimentos, obligando a los niños a robarlos en los campos locales. Esto era en sí una trampa, porque si pillaban a los niños robando se les castigaba con brutales castigos físicos. Es más, cualquier ciudadano podía castigar a los niños si así mejoraba su disciplina. El método preferente era el apaleamiento, que contaba con una suerte de ritual. El lugar de apaleamiento se encontraba ubicado en un bosque, puesto que era necesario un árbol vigoroso y robusto, al cual se le enganchaba una cadena y a ésta un palo. Lo que hacía el muchacho era agarrar este palo mientras otros dos de sus compañeros lo apaleaban. Esta acción se llevaba a cabo con varas de bambú, puesto que dolía, picaba y desgarraba la piel. Por si el muchacho se caía de agotamiento o de dolor había otros dos compañeros que se encargaban de levantarlo para que pudiesen seguir apaleándolo.
El objetivo final de los castigos era que aprendieran el valor de trabajar en grupo, mejor en formación, y de respetar la autoridad ciegamente. La lucha, el atletismo y el manejo de las armas también eran materias fundamentales.
Por lo demás, la educación formal de los jóvenes espartanos era mínima, salvo en materias como la música, gimnasia y juegos relacionados con los principios del arte de la guerra. Según el historiador clásico Plutarco, aprendían entonces a leer y a escribir, al menos de forma básica, así como a cantar, principalmente letras de marchas. Frente a la famosa retórica de Atenas y otras ciudades griegas, de los hijos de Esparta se esperaba que hablaran de forma sólida y concisa (laconismo), al tiempo que con gracia.
Mientras que a los niños se les cortaba el pelo al rape, a los adolescentes que alcanzaban los 15 años, los efebos, se les autorizaba a llevarlo largo y bien cuidado. El largo cabello era uno de los rasgos más característicos de los guerreros espartanos.
El Estado asumía la tutela hasta los veinte años. A partir de esta edad, los jóvenes espartanos seguían viviendo en un régimen de cuartel y se les destinaba a distintas agrupaciones militares. El vínculo entre soldados se creaba así desde la niñez. Cada espartano dormía, comía y luchaba con sus compañeros de armas de la infancia. Este ambiente de camaradería se construía sobre una especie de amor que no tenía que ver con el sexo, pese a lo cual es posible que fueran frecuentes las relaciones homosexuales (aunque entre los griegos no existía el concepto de naturaleza homosexual).

«Únicos y verdaderos artistas de la guerra»

Vivían así bajo régimen militar hasta los 30 años, cuando se les entregaba una hacienda y un terreno para que formaran su propio hogar. Era en ese momento que adquirían todos los derechos de un ciudadano como uno de los iguales (homoioi). Lo tardío de los matrimonios y el papel limitado de la mujer en la sociedad griega alentaban, además de la homosexualidad, que los soldados acudieran a luchar sin cargas familiares a sus espaldas. Las mujeres también recibían una educación basada en la gimnasia y la lucha, una exigente actividad física con el fin de mantenerse ágiles y fuertes para poder engendrar a futuros guerreros sanos y robustos.

Todo este entrenamiento hacía de los espartanos los soldados más temidos de Grecia. Herodoto los describía como maestros del pasado en el arte de la guerra, mientras que otro autor clásico, Jenofonte, los admiraba como los «únicos y verdaderos artistas en materia de guerra». A diferencia del resto de hoplitas, los espartanos eran soldados profesionales a tiempo parcial en su ciudad estado, cuyo territorio se beneficiaba del aislamiento que le daban las montañas. En ningún otro punto de Grecia se podían permitir un nivel de profesional tan alto en la milicia.


NUEVA REEDICIÓN DE "YO ERA EL PILOTO DE HITLER", ESCRITA POR HANS BRAUN, EL QUE FUERA PILOTO PERSONAL DEL DICTADOR

Resuelto el misterio de la última (y vergonzosa) confesión de Hitler antes de morirResultado de imagen de Resuelto el misterio de la última (y vergonzosa) confesión de Hitler antes de morir

Una reedición de «Yo era el piloto de Hitler», basado en las memorias del piloto personal del líder nazi en la Segunda Guerra Mundial, desvelan que el miedo y la locuta le atenazaban al final de su vida



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La historia de Baur, por el contrario, habla por sí misma y lo define como uno de los subalternos más leales del Führer. El mismo historiador español Jesús Hernández (experto en la Segunda Guerra Mundial y autor del blog «¡Es la guerra!») incide en sus obras en que el aviador «mantenía hacia Hitler una fidelidad absoluta» y que «formaba parte de su círculo íntimo». No se equivoca. Tan cercano estaba al líder nazi que, cuando este se escondía en el búnker de la Cancillería en 1945, fue uno de los pocos que pudo despedirse de él y escuchar los que -presuntamente- fueron sus últimos desvaríos.
Hans Baur fue un personaje controvertido. El que fuera el piloto personal de Adolf Hitler fue acusado tras la Segunda Guerra Mundial de haber intentado secuestrar al líder nazi por orden británica. La información no fue forjada por los amantes de la conspiración. Nada de eso. Esta extraña misión se descubrió en los archivos oficiales ingleses y, para ser más concretos, en una carpeta marcada con el identificador AVN-16. La rocambolesca historia se sustentaba en el odio del aviador hacia su superior.

Hans Baur
Hans Baur

Durante la última conversación que mantuvo con Baur, Hitler le transmitió su miedo y su resignación. Miedo a que los soviéticos le capturaran. Resignación, porque consideraba que había llegado su hora y que los culpables eran algunos de sus oficiales más allegados. «Voy a terminar con todo hoy», sentenció antes de marcharse a una habitación privada y acabar con su vida el 30 de abril junto a su amada Eva Braun. El piloto dejó escrita esta revelación en sus memorias, publicadas bajo el título de «Yo fui piloto de Hitler» en los años 80.


Por entonces pasaron desapercibidas. Así, hasta estos días, cuando -después de que se hayan reeditado- han sido recogidas por toda la prensa internacional. La historia tiene estas cosas... que una revelación ya conocida puede causar más revuelo un lunes cualquiera que durante toda una vida. Aunque, más allá del momento exacto en el que se hayan popularizado, lo cierto es que las declaraciones de Baur confirman los mitos perpetuados hasta la extenuación. Desde el pavor que sentía el Führer ante la barbarie del ejército de Stalin, hasta que algunos de sus más allegados le propusieron coger un avión y marcharse a toda prisa hasta Argentina.

Un servidor de Hitler

Ya fuera en sus memorias, ya fuera en las entrevistas que ofreció (pues murió en 1993), Baur siempre se esforzó por definirse cono un hombre cualquiera que había acabado pilotando para Hitler casi por azar. Dicen que las casualidades no existen. Y, desde luego, no fue -ni mucho menos- una desgracia para él ejercer de chófer aéreo del Führer. Antes, eso sí, había llenado su currículum con cientos de horas de vuelo durante la Primera Guerra Mundial (a las órdenes de un caza) y sobre aeroplanos de pasajeros. Así lo afirma el mismo Hernández en « 100 historias secretas de la Segunda Guerra Mundial»:
«Baur era un experimentado piloto. Se había alistado en la Fuerza Aérea alemana durante la Primera Guerra Mundial, con tan sólo 18 años. Fue derribado en nueve ocasiones. Tras la Gran Guerra había trabajado como piloto comercial para varias compañías regionales, hasta que en 1926 pasó a formar parte de la media docena de pilotos que integraron las primeras tripulaciones de las líneas aéreas germanas, la Lufthansa. Poco después de cubrir su primer millón de kilómetros, recibió una llamada de Hitler para convertirse en su piloto personal».
Como piloto personal de Hitler, Baur acumuló un sin fin de anécdotas. Juan Eslava Galán escribía para ABC que, en una ocasión, ambos temieron por su vida debido a la megalomanía de Benito Mussolini. Todo ocurrió durante una excursión de los tres en el avión del líder nazi, un Junkers 290, Cóndor. En pleno vuelo, el dictador italiano le pidió a su colega ponerse a los mandos de aquella potente máquina. El Führer no pudo negarse, pero entre lenguas le musitó a su hombre de confianza unas palabras que este jamás olvidaría: «Por Dios, no lo deje controlar el aparato».

Últimas horas en el búnker

Como ha contado Baur hasta la saciedad (también en un artículo que escribió para la revista Life en 1955 titulado «The last houts – and some last words – of Hitler») él era uno de los jerarcas que se encontraba en el búnker de la cancillería cuando todo estaba perdido para el Tercer Reich. «Baur estaba con el dictador cuando el búnker de Berlín estaba sitiado en abril de 1945. Su historia, que incluye las últimas palabras de Hitler, ayudan a entender por qué los alemanes declararon a Hitler legalmente muerto», se podía leer al comienzo del mencionado artículo.
En 1955, el aviador también afirmó que al Führer le aconsejó marcharse de allí unos días antes de suicidarse. «Sal de aquí. No te necesito más. Tráeme algunos bazookas porque los necesitamos urgentemente para combatir en las calles. No aterrices, hazlos caer sobre nosotros. Yo debo estar durante la caída de Berlín, pero tú eres más útil fuera de aquí». No obstante, él se había negado, pues quería pasar sus últimas horas allí. «Führer, es muy difícil abandonar a este grupo. Usted no me necesita para traer bazookas. Tengo tripulaciones para ello. Solo necesito que me de mis órdenes. Puede que yo sea más útil para usted aquí», completó.
En sus últimas horas, a finales de abril, Baur confirma que Hitler se le acercó y tomó sus manos. «Quiero despedirme de ti. Ha llegado el momento. Mis generales me han traicionado; mis soldados no quieren seguir y yo ya no puedo seguir». En sus palabras, por entonces corrían las siete de la tarde (una hora que sorprende, ya que, según los pesos pesados de la historia contemporánea, se suicidó sobre las tres). El piloto (y alto oficial del ejército) intentó persuadirle, como otros tantos, de que subiera con él a un aparato y se marchara de allí.

«Quiero despedirme de ti. Ha llegado el momento. Mis generales me han traicionado; mis soldados no quieren seguir y yo ya no puedo seguir»

Le insistió, pues veía más que real la posibilidad de escapar:
«Mein Führer, usted puede escapar. Puede coger un tanque (nosotros tenemos uno cerca de la Cancillería) y dirigirse hacia el oeste. El puente de Heer Strasse todavía está libre. Mis aviones están todavía en en Rechlin, preparados para volar. Yo puedo hacerle llegar volando hasta donde quiera».
Pero Adolf Hitler fue tajante, en parte, por el miedo que sentía a que los rusos le capturaran con vida y pudieran someterle a todo tipo de barbaridades antes de poner fin a su vida:
«Está fuera de mis pensamientos abandonar Alemania. Podría ir a Flensburgo, donde Dönitz tendrá sus cuarteles generales, o al Obersalzberg, pero en dos semanas tendría que plantarle cara a lo mismo que ahora. Algunos de mis generales y oficiales me han traicionado. Mis soldados no quieren seguir con esto. Y yo no puedo seguir con ello. Podría aguantar en el búnker unos días más, pero tengo miedo de que los rusos nos arrojen gas. Tenemos extractores, pero no me fío. No quiero ni imaginarme lo qué pasaría si los rusos me cogiesen vivo».
Según han desvelado estos días varios diarios anglosajones, también señaló que «un hombre debe de reunir el coraje suficiente para enfrentar las consecuencias» de sus actos y que había decido acabar con su vida en ese momento. «Se que mañana miles de personas me maldecirán, pero ese es mi destino», completó el dictador.


También le insistió en debía quemar su cuerpo (así como el de Eva Braun) para evitar que fuera vejado por los soviéticos. «Usted tendrá la responsabilidad de que mi cuerpo y el de mi esposa sean quemados para que mis enemigos no hagan con ellos lo mismo que con el de Mussolini». También le dio una segunda orden: que Karl Dönitz se convirtiera en su sucesor. Al parecer, a lo largo de esta conversación el aviador le insistió nuevamente en que podía huir hasta Latinoamérica.
«Traté de convencerlo de que todavía había aviones disponibles, y de que podía llevarlo lejos, a Japón, a la Argentina o con uno de los jeques, que eran todos muy amistosos con él debido a su actitud hacia los judíos», explicó Baur en su obra... De ahí es de donde proviene la leyenda de que escapó a través del Atlántico.

Después de aquella conversación, y antes de partir hacia su muerte, Hitler regaló a Baur una valiosa pintura para recompensar sus doce años de servicio. Según dejó escrito el mismo aviador, fue un retrato de Federico el Grande que siempre llevaba consigo. «Quiero darte algo para que me recuerdes. Siempre he querido este cuadro. Es un viejo Lenbach valorado en 43.000 marcos, y no me gustaría que se perdiera». Así acabó su conversación. Poco después, el aviador intentó escapar, pero fue capturado tras recibir un disparo en la pierna y capturado por los soviéticos.


lunes, 8 de abril de 2019

EL CEMENTERIO ALEMÁN DE CUACOS DE YUSTE, PROFANADO

Profanadas nueve tumbas del único cementerio militar alemán de España

El camposanto de Cuacos de Yuste, Cáceres, amaneció el pasado viernes con las cruces destrozadas

Las tumbas profanadas en el cementerio de Cuacos de Yuste, Cáceres.
Las tumbas profanadas en el cementerio de Cuacos de Yuste, Cáceres.
Chema Hernández, de 42 años, paró su tractor a las 9.30 del pasado viernes. “Vi unas pintadas en la pared del cementerio que me llamaron la atención ("Ni nazis con honores, ni antifascistas en cunetas") pero seguí por la carretera porque tenía que devolver unos contenedores a un pueblo de al lado”, cuenta por teléfono. Ya de vuelta, este trabajador eventual del Ayuntamiento de Cuacos de Yuste, Cáceres, frenó frente a la puerta del camposanto. Allí, junto a un compañero, se dijo: “¡A ver si han entrado!”. Y habían entrado o había entrado, porque nadie lo sabe todavía. Pero sí los hechos: un acto vandálico que ha destrozado hasta nueve tumbas en el único cementerio militar alemán que existe en España, donde están enterrados 180 militares de la Primera y Segunda Guerra Mundial.
“Las pintadas ya las han hecho otras veces, pero lo de las tumbas sí que es la primera vez que ocurre”, cuenta el alcalde de la localidad, José María Hernández (PP). “Hablé rápidamente con el embajador alemán. Creemos que ha sido un grupo de más de cuatro personas porque esto no lo hace uno solo. No creo que sean del pueblo, aquí sabemos muy bien lo que significa”. El regidor de este municipio de 800 vecinos dice que está en permanente contacto con la Guardia Civil y con la embajada alemana. Los diarios regionales Hoy Extremadura y El Periódico de Extremadura se hicieron eco de la noticia el mismo día.

“Otros años también han aparecido pintadas, pero de manera puntual, chiquilladas”, cuenta un portavoz de la Guardia Civil de Cáceres. “Pero nada comparado con esto. Esta vez han roto nueve cruces”. Este periódico se ha puesto en contacto con la embajada de Alemania, pero de momento no ha obtenido respuesta.

El cementerio alemán fue inaugurado el 1 de junio de 1983. El proyecto nació ocho años antes, cuando la embajada de Berlín compró el terreno. Se sitúa en un idílico paraje rodeado de alcornoques, robles, olivos. Al lado del Monasterio de Yuste, donde falleció el emperador Carlos V en 1558. El lugar siempre está abierto. Los turistas y curiosos suelen acudir los fines de semana. Una vez dentro, se observan 180 cruces de granito oscuro alineadas: 26 tumbas albergan militares de la Primera Guerra Mundial; 129 de la Segunda, 25 In Memoriam (no contienen restos) y ocho son desconocidos. La embajada organiza una ceremonia cada año el segundo sábado de noviembre. 

"Eran aviadores y marinos de las dos guerras mundiales cuyos cuerpos fueron encontrados en diferentes puntos del litoral español", cuenta Ignacio Martínez de Pisón en el libro Yuste, cementerio alemán. "Lo que más llama la atención es la extrema juventud de los soldados: abundan los que, nacidos en 1922, hallaron la muerte en 1943".
Las pintadas a la entrada del cementerio.
Las pintadas a la entrada del cementerio.
El camposanto militar alemán depende de la Volksbund Deutsche Kriegsgräberfürsorge, una asociación que mantiene 827 camposantos en 45 países. “La idea era concentrar a todos los militares alemanes muertos en España que habían sido enterrados según iban apareciendo”, contaba José Carlos Violat a este diario hace cinco años. Violat es historiador aficionado y coautor del libro El cementerio militar alemán de Cuacos de Yuste. 

"Hoy me ha llamado el subteniente de la embajada", cuenta el jardinero del cementerio, Isidoro García, de 59 años. "Están en contacto conmigo para encargar nuevas tumbas. También han roto dos maderos al entrar. No creo que los autores sean de muy lejos". García lleva cuatro años trabajando en el cementerio y, según cuenta, nunca ha visto nada igual. "De vez en cuando te encuentras también alguna pintadita como 'nazis fuera', pero nada más".

Cipriano Hernández, de 58 años, vive a 150 metros. “No escuché nada, vi las pintadas al día siguiente y entré”, cuenta. “Eso ha tenido que ser a mala fe, con una maza. No creo que los responsables sean de por aquí”.

El pueblo amaneció con varias banderas de España el sábado. “Las colocaron en las dos entradas y en la plaza. En esta última ponían A. H. T. R”, cuenta el alcalde. “Un vecino me dijo que podría ser la abreviatura de 'Adolf Hitler tenía razón”. Las insignias fueron retiradas rápidamente. Las pintadas del cementerio se borraron este lunes. “Los alemanes son muy eficaces”, dice el alcalde.



Profanadas nueve tumbas del único cementerio militar alemán de España

PRISIONEROS DE GUERRA EN LA ALEMANIA DEL III REICH

PRISIONEROS DE GUERRA EN LA ALEMANIA DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL 


Nos pusieron en columna para encaminarnos hacia nuestro nuevo campo: el Stalag IV B. Los prisioneros encerrados ya en este campo asistieron a nuestra llega […] El campo fue construido en tierra fangosa y en un lugar horroroso. Un verdadero pantano de barro. Nos instalaron en tiendas de campaña y tuvimos que dormir sobre paja sucia y húmeda, puesta en el suelo, de la que emanaba un olor desagradable. 

“Invitación a Moscú” de Z. Stypulkowski.

Hoy en el Anaquel de Esaú vamos a conocer algo más el destino de los prisioneros de guerra aliados en su cautiverio en los campos alemanes. Comenzamos con este pequeño párrafo extraído de las memorias del político polaco Stypulkowski, que luchó en el ejército polaco, y sufrió varios meses de encierro en un Stalag (campo de prisioneros) para soldados de su nación al rendirse Polonia.

     No todos tuvieron experiencias tan horribles, dependía de tu nacionalidad, y el aprecio que tuviesen los germanos por tu etnia, y la lógica evolución de la guerra. Este artículo vendría a finalizar la trilogía formada por el trato de los prisioneros de guerra aliados y el protocolo frente a los soldados soviéticos.

Pero, ¿quiénes se encargaban de gestionar los Stalag?

El Ejército (Heer)

Los prisioneros de guerra estuvieron sometidos a la Wehrmacht, debemos saber que no había campos de prisioneros de guerra de las Waffen SS ni de las SS. No sería hasta octubre de 1944 que las SS se hicieran cargo de los campos de prisioneros de guerra, que, sin embargo, seguían siendo administrados por las unidades de Wehrmacht. 
Desde el comienzo de la guerra en septiembre de 1939 hasta principios de 1942, el sistema de prisioneros de guerra en el territorio del Reich estuvo sujeto al jefe de la Oficina General de las Fuerzas Armadas (Allgemeines Wehrmachtsamt, AWA) de la OKW (Oberkommando der Wehrmacht, Alto Mando de las Fuerzas Armadas), dirigido por el General Hermann Reinecke.
Hermann Reinecke fue declarado criminal de guerra por  la muerte de más
de tres millones de soldados soviéticos en los campos.
El AWA estaba directamente subordinado al jefe del OKW, el mariscal de campo Keitel. En la AWA había un general, por ejemplo, del sistema de prisioneros de guerra, representante directo del Führer para estos asuntos. Tenía la tarea de inspeccionar los campos en el territorio del Reich alemán, pero no era responsable de los campos en el área de operaciones (el área es aquella zona geográfica en el que se están produciendo combates, para entendernos, Francia en el 42 no era zona de operaciones, mientras que la Unión Soviética sí) 
El Departamento General de Prisioneros de guerra (Kriegsgefangenenwesen) del AWA se ocupaba de todos lo relacionado con los prisioneros de guerra y dirigía directamente los campos de prisioneros de guerra. Los campos de prisioneros de guerra en la zona de operaciones estaban bajo el mando del intendente general del ejército. 
El 18 de febrero de 1941, la OKW creó la Oficina del comandante de los prisioneros de guerra en los distritos militares (Wehrkreis), debido a que el creciente número de prisioneros de guerra y las tropas de guardia que se desplegaban con ellos hacían necesaria una nueva división. Este comandante de los prisioneros de guerra en el distrito militar estaba directamente subordinado al comandante del distrito militar respectivo. 
Distritos alemanes (Wehrkreis) en el periodo 1943-44. Wikicommons
Tenía la autoridad de un comandante de división y era responsable de todo el sistema de prisioneros de guerra de su distrito militar. Sus funciones consistían en la gestión de todo el sistema de prisioneros de guerra e internamiento, incluida la vigilancia de los prisioneros de guerra y los internados. También era responsable del despliegue de trabajo de los prisioneros y tenía que actuar de enlace con las organizaciones del partido y las autoridades civiles pertinentes.
A principios de 1942 se reestructuró por primera vez el sistema de prisioneros de guerra en la región del OKW. Fue creada la “Oficina del Jefe del sistema de prisioneros de guerra” en la OKW. El Departamento General de Prisioneros de Guerra y el Departamento de Organización estaban subordinados a él:
- El jefe del sistema de prisioneros de guerra de la OKW era un mero asistente administrativo, no tenía autoridad para tomar decisiones.
-  El Departamento General se ocupaba del trato de los prisioneros de guerra, las relaciones con el Ministerio de Asuntos Exteriores y las jurisdicciones de protección, los asuntos económicos, los asuntos de la Cruz Roja, los asuntos postales y los permisos, la puesta en libertad y el intercambio de prisioneros.
- El Departamento de organización se ocupaba de las estadísticas, la vigilancia, los asuntos de personal, el trabajo, el establecimiento de campamentos y las medidas de escape. 
Finalmente, en julio de 1943, se creó la “Oficina del Inspector General para Prisioneros de Guerra”. Esta última estaba directamente subordinada al OKW y tenía la tarea de supervisar las medidas de vigilancia y el despliegue de trabajo de los prisioneros de guerra en los viajes de inspección. Actuó como un superior disciplinario directo.
El 20 de julio de 1944, Heinrich Himmler se convirtió en comandante del ejército de reserva y, por lo tanto, también en comandante de las “Unidades de defensa local” (Landesschützen-Verbände), que se utilizaban para vigilar los campos de prisioneros de guerra. Al mismo tiempo, se estableció una organización paralela al sistema de prisioneros de guerra de la Wehrmacht:
-      En el lado de la Wehrmacht, el jefe de la OKW estaba a cargo de la Oficina del General Wehrmacht, quien a su vez estaba a cargo del Inspector General del Sistema de Prisioneros de Guerra en la OKW (el antiguo jefe del Sistema Prisioneros de Guerra). Del lado de las SS Heinrich Himmler estaba al mismo nivel que el jefe de la OKW. Bajo su mando estaba el jefe del sistema de prisioneros de guerra, que estaba a cargo de la organización del sistema de prisioneros de guerra en los distintos distritos militares, incluidos los campamentos de la armada y la fuerza aérea. 
-      En las oficinas de mando de la Wehrmacht de los campos de prisioneros de guerra, también se creó la oficina del Comisionado de la Oficina central de Seguridad del Reich (Reichssicherheitshauptamt, RSHA) para la prevención de fugas. Estos comisionados tenían el mismo nivel jerárquico que el propio comandante del campo.
Calle principal del Stalag IVB
El 16 de noviembre de 1944, la función del Jefe Superior de las SS y de la Policía fue dotada de la función adicional, de “Comandante Superior de los prisioneros de guerra en los distritos Wehrkreis”. Así, el comandante de los prisioneros de guerra en los distritos Wehrkreisestaba ahora directamente subordinado a él y ya no a la OKW, e incluso en un sentido disciplinario, por lo que el comandante de los prisioneros de guerra en el distrito de Wehrkreis ya no recibía sus órdenes del comandante de los Wehrkreis o del jefe del distrito de Wehrkreis, sino de las SS.
La razón principal por la que las SS se hicieron cargo de la administración de los prisioneros de guerra fue, probablemente, el elevado número de fugas de los campos de prisioneros de guerra, y tras el atentado del 20 de julio, que Hitler no se fiaba de los militares.

La Luftwaffe
     Herman Göringtambién luchó en el tema de los prisioneros de guerra para mantener su esfera de influencia, por lo que la Luftwaffe también tenía su propia organización de prisioneros de guerra. Los campos de prisioneros de guerra de la Luftwaffe estaban bajo el mando del respectivo “Mando de distrito aéreo”. Los campos eran autónomos y no estuvieron bajo el mando del Jefe de Prisioneros de Guerra hasta octubre de 1944. 
Prisioneros de guerra jugando al criquet en el Stalag VIIIB

La Marina de Guerra
En el área de la Marina de Guerra, los campamentos de prisioneros de guerra estaban bajo el control de la “Dirección General de la Marina”. Sin embargo, los campamentos navales eran en su mayoría campamentos parciales de campamentos de prisioneros de guerra más grandes del Ejército, que estaban custodiados por unidades del Ejército, de modo que la armada no necesitaba su propia organización de prisioneros de guerra. 


TIPOS DE CAMPOS DE PRISIONEROS DE GUERRA:
-       Stalag (Campo de prisioneros de guerra)
-       StalagLuft (Campo de prisioneros de guerra de la Fuerza Aérea)
-       Marlag (Campo de prisioneros de guerra de Marina de Guerra)

Los Stalags sirvieron para el alojamiento de las tropas y de los suboficiales. Se diseñaban para unos 10.000 hombres, pero la media era generalmente de 30.000 hombres y alcanzaba valores máximos de hasta 60.000 hombres. Sin embargo, la alta ocupación no significó que tantos prisioneros fuesen alojados en estos campos. Alrededor del 75% se encontraban en campamentos parciales, sucursales y destacamentos de trabajo.
Los prisioneros de guerra del Ejército Rojo también fueron encarcelados en los Stalags, pero eran utilizados para trabajar, en contra de las disposiciones de la Convención de Ginebra. (Art. 50 de la Convención: [..] los prisioneros no podrán ser obligados […] agricultura, industria, transportes, actividades comerciales, servicios domésticos…)  
Frontstalag(Campo de prisioneros de guerra del frente)
Los Frontstalag del frente se parecían a los Stalag, pero no estaban ubicados en territorio del Reich, sino en las áreas de operaciones.
Oflag (Campo de oficiales prisioneros de guerra)
Los Oflags servían para la recepción de oficiales y en menor medida también de suboficiales mayores, así como los ordenanzas de los oficiales. Los reclusos no eran llamados a trabajar, lo que se hacía sólo en forma muy limitada y luego, en su mayoría, de manera voluntaria. Los campos fueron diseñados para 1.000 prisioneros, lo que normalmente era el caso. Sin embargo, el Oflag XVIIAfue una excepción con 5.600 presos.
Seis hombres representando a cinco naciones en Colditz. De izquierda a derecha soldados de:
Ejércitos francés, yugoslavo, belga, polaco, yugoslavo y británico (Flag IVC)

Dulag (campo de tránsito de prisioneros de guerra)
Los Dulags tenían como fin recoger los prisioneros de guerra. Aquí se registraban, examinaban y desinfectaban y luego se enviaban a los stalags o lugares correspondientes.
Heilag (campo de prisioneros de guerra retornados)
Los Heilags eran centros donde se preparaba la "repatriación" de prisioneros de guerra. Se trataba en su mayoría de prisioneros de guerra gravemente enfermos o de prisioneros de guerra que iban a ser liberados por otras razones, por ejemplo, por intercambio de prisioneros.
Ilag (campo de internamiento)
Los Ilags servían para internar a civiles que eran ciudadanos de un países enemigos. Cabe señalar que a los prisioneros italianos se les negó la condición de prisioneros de guerra; se les mantuvo recluidos en Ilags. Sólo más tarde se les reconoció su condición de prisioneros de guerra y llegaron a Stalags.
Hospitales de prisioneros de guerra
Había hospitales especiales para prisioneros de guerra para enfermedades particularmente graves.


Designación de campos de prisioneros de Guerra
Los distintos campos dentro del territorio Alemán se identificaban por el nombre del distrito militar en números romanos, letras mayúsculas en el orden en que se establecieron los campos y la ubicación de los mismos. Este fue el nombre completo del primer campamento del Wehrkreis I que se estableció: "Stalag IA Stablack". Los campamentos fuera de la zona del Reich llevaban números árabes. Cuando estos campos volvían al Reich, se les daba la designación de distrito militar común, pero continuaron usando los números árabes entre paréntesis.


El despliegue de trabajo de los prisioneros de Guerra
Los prisioneros de guerra se agrupaban para formar batallones de construcción y trabajo, que estaban afiliados organizativamente a un Stalag, pero que por lo demás formaban una unidad estructural y eran dirigidos por su propio personal de soldados del sistema de prisioneros de guerra. Su tarea consistía en desplegar a los prisioneros de guerra lo más cercano posible a los distintos sectores de la industria, la minería y, en particular, la industria armamentística. 
En el curso de los ataques con bombas cada vez más duros de los Aliados, esos batallones también se utilizaron para tareas de limpieza y reparación después de los ataques. Los prisioneros de guerra también se integraron en batallones especiales de suministro de la Wehrmacht, en los que la mayoría de estos batallones estaban formados por compañías de algunos alemanes y prisioneros de guerra.

TRATO DADO A LOS PRISIONEROS DE GUERRA SEGÚN NACIONALIDAD.
El tratamiento de los prisioneros de guerra se basaba, y sigue basándose, en el Convenio de Ginebra de 1929 y en el Convenio de La Haya de 1907 sobre la guerra terrestre; sin embargo, estas disposiciones sólo se aplicaban de forma limitada o no se aplicaban en absoluto a los prisioneros de guerra de los países de Europa oriental. Con respecto a los prisioneros polacos, se argumentó que los acuerdos mencionados requerirían la existencia de una potencia beligerante, pero que el Estado polaco dejó de existir tras la ocupación por el Reich alemán y Rusia (algo muy discutible evidentemente) Los prisioneros de guerra rusos no estaban obligados por estos acuerdos, ya que nunca habían sido ratificados por Rusia. 
Prisioneros de guerra polacos: Inmediatamente después de su captura, los prisioneros de guerra polacos fueron investigados en cuanto a su participación en crímenes contra alemanes. En general, esos sospechosos fueron fusilados sin juicio. En la medida en que se sospechaba que eran "elementos hostiles al Reich", fueron trasladados a un campo de concentración, donde también murieron la mayoría de ellos.
Prisioneros de guerra rusos: El difícil destino de los prisioneros de guerra rusos suele comenzar poco después de su captura. En dormitorios masificados, por lo general tenían que vivir al aire libre o en agujeros en el suelo. Mientras que muchos comandantes de campo de los Dulagsintentaban hacer un esfuerzo para proporcionar suficiente comida, las asignaciones del General de Intendencia eran demasiado pequeñas para ser suficientes. Los comandantes de los Dulagse esforzaron por trasladar a las masas de prisioneros rusos lo más rápidamente posible a un Stalag, que también se aplicaba a los oficiales rusos. Pero también aquí los campamentos estaban en su mayoría superpoblados, el suministro era completamente insuficiente. 
Medidas de Seguridad de un Stalag de la Luftwaffe
En estas condiciones, el resultado fueron epidemias y muertes masivas. Las condiciones tampoco mejoraron cuando los prisioneros fueron trasladados a Stalags en el territorio del Reich, ya que tuvieron que acampar al aire libre al principio. Las órdenes para el asesinato selectivo de prisioneros de guerra rusos también fueron únicas: Por un lado, la "orden del comisario" y, por otro, la orden de Reinhard Heydrichde separar y fusilar a todos los funcionarios del PCUS, la "intelligentsia", los judíos y los comunistas. 
En el territorio del Reich, estos asesinatos se llevaban a cabo principalmente en campos de concertación, en la zona de operaciones cercana a los campos. Desde el 1 de septiembre hasta mediados de octubre de 1941, sólo en el campo de concentración de Sachsenhausenmurieron unos 18.000 soldados seleccionados del Ejército Rojo. 
Además, los prisioneros de guerra que no podían trabajar debido a enfermedad o desnutrición debían ser entregados a las SS y al comandante de policía, que "se encargaría de su traslado o empleo". En realidad, estos prisioneros también fueron asesinados en campos de concentración o fusilados por el SD y el Sipo(abreviatura de Sicherheitpolizei, policía de seguridad) en el área de operaciones. Las condiciones inhumanas en los campos hicieron que cada vez más prisioneros huyeran. Sólo en agosto de 1942, 258 oficiales rusos y 5.110 suboficiales y soldados huyeron de los campos alemanes. Cuando fueron capturados de nuevo, los prisioneros eran fusilados inmediatamente. 
En total, al menos 2.530.000 de los aproximadamente 5.300.000 prisioneros de guerra murieron en cautiverio alemán. Los supervivientes fueron vistos a menudo por Stalin como traidores y fueron sentenciados como tales después del final de la guerra y llevados a campos penales rusos.
Una delegación de la Cruz Roja Internacional encabezada por el Prof. Carl Jacob Burckhardt inspecciona prisioneros de guerra en el Stalag II-B, 9 de agosto de 1941.
Prisioneros de guerra holandeses: Los prisioneros de guerra holandeses que cayeron en manos alemanas en 1940 fueron liberados poco después de que terminaran las hostilidades. Sin embargo, por razones de seguridad, a principios de mayo de 1943 los prisioneros holandeses debieron ser trasladados de nuevo al Reich alemán como prisioneros de guerra, aunque la falta de mano de obra también jugó un papel importante. Como resultado, hubo huelgas en toda Holanda, lo que impidió el traslado de los prisioneros de guerra. Sin embargo, los prisioneros que ya habían sido llevados al Reich no fueron repatriados.
Prisioneros noruegos: Los prisioneros noruegos que cayeron en manos alemanas en 1940 fueron liberados poco después de que terminaran las hostilidades.
Prisioneros belgas: Los prisioneros belgas fueron separados en flamencos y valones. Los flamencos fueron liberados de nuevo después de la lucha, los valones fueron a trabajar en el Reich. 
Prisioneros franceses: Un gran número de prisioneros franceses llegaron a Alemania para trabajar durante los combates en Francia. Después del armisticio, otros 150.000 hombres fueron llevados a territorio del Reich. A principios de 1941, a petición de los funcionarios alemanes en la Francia ocupada, se concedió licencia a un gran número de prisioneros de guerra y fueron puestos en libertad para trabajar en su patria. En abril de 1943, 250.000 prisioneros fueron colocados en un "estado facilitado": se les concedió un permiso de cautiverio y permanecieron en Alemania como trabajadores en las mismas condiciones que los trabajadores alemanes cuando se concedieron los viajes familiares a domicilio. Después de la libertad condicional, fueron liberados a la vida civil. Los soldados profesionales y los judíos fueron excluidos de este estatus. 
Prisioneros británicos y americanos: Los prisioneros británicos y americanos fueron utilizados para el trabajo en el Reich. Los soldados judíos fueron separados y alojados en cuarteles separados. Los prisioneros gravemente heridos fueron intercambiados en su mayoría por soldados alemanes heridos.
Prisioneros griegos, húngaros, macedonios y croatas, fueron liberados después del fin de los combates.
Prisioneros serbios: Los prisioneros serbios fueron llevados a trabajar en el Reich o Noruega, donde se les impusieron reglas de vida especiales, que fueron castigadas con la muerte con el más mínimo desprecio. No fueron infrecuentes otras violaciones del derecho internacional.
Prisioneros italianos: Los prisioneros italianos recibieron un estatus especial como prisioneros militares después de los restos italianos. Se reunieron en el territorio del Reich y en el Gobierno General de los territorios polacos ocupados. Por último, se les otorgó el estatuto de prisioneros de guerra y se les pidió que trabajaran, ya que su trato y atención eran generalmente deficientes, y la ruptura de la alianza desempeñaba un cierto papel.